viernes, 19 de septiembre de 2008

MAMMA MÍA




Charlando el otro día con unos amigos salió a relucir Mamma Mía, la película donde Meryl Streep, Pierce Brosnan y otros actores “serios” se desmelenan por completo con canciones de ABBA, aquel grupo sueco que ganó el Festival de Eurovisión con Waterloo en 1974, cuando aún venerábamos ese evento (que ya ha dejado de ser venerable) y nos reuníamos a verlo ante el televisor la familia al completo (en plan familia Ulises con abuela, canario y caja de magdalenas), otras unidades familiares amigas (también con sus abuelas, sus canarios y sus cajas de magdalenas), parientes de ocasión y, a veces, algún vecino afín. Yo nunca llegué a ser fan de los ABBA, porque a grandes dosis su música y aquellas puestas en escena tan horteras me producían sensación de empacho. Aunque no niego que algunas piezas, como la famosa Dancing Queen, o esa de Super Trouper, por ejemplo, tienen su aquel e inyectan ganas de ponerse a bailar hasta cuando estamos postrados en el sillón del dentista con la boca abierta.

Pero no era eso lo que pensaba comentar, sino cuánto me choca el abismo que hay entre las opiniones de la crítica especializada y las del público de a pie. Mientras los primeros, la mayoría de ellos, al menos, han calificado a la película de mala sin más, los segundos, el público de a pie, están entusiasmados y la han convertido en un exitazo.

Y cavilando sobre todo esto, me ha surgido la pregunta del millón: ¿debemos medir una película (o un libro, o una composición musical) que sólo pretende entretener y lo hace bien (en este caso, pienso que muy bien), con el mismo rasero que aquellas películas serias que antes llamábamos “de arte y ensayo”? De acuerdo, Mamma Mía es una historia muy simple, amable, con un toque picarón, que no tiene ninguna profundidad ni se complica la vida en ningún momento. No trata temas serios, no hurga en las miserias de los personajes, no nos hace reflexionar, pero tiene espectaculares números musicales (incluso usando la música de ABBA), escenas muy cómicas, buenos actores que hasta aparentan pasárselo bien y, en resumen, su visión promueve el optimismo (cosa nada desdeñable en estos tiempos que corren). De los que hayáis visto Mamma Mía en el cine, sed sinceros: ¿quién no ha salido tarareando mentalmente Dancing Queen? ¿Quién no se ha reído a carcajadas viendo a la Streep y a las otras dos ex integrantes del grupo Donna y las Dynamo cantando Super Trouper, con esas plataformas y esos trajes chillones al estilo de Priscilla, Reina del Desierto? Y el regalo final, cuando todos los actores cantan Waterloo disfrazados con trajes años setenta, es impagable (atención a Pierce Brosnan y Colin Firth en plan componentes de Abba).

Yo confieso que me lo pasé muy bien viendo Mamma Mía. Y no me siento nada culpable por haber disfrutado de un producto comercial e intrascendente. No sólo de Bergman vive el cerebro. Creo que no hay nada de malo en consumir cine o literatura de entretenimiento, siempre que sepamos qué es lo que nos estamos echando a la mente, que también tiene derecho a sus ratitos de diversión frívola.

Ah, a Maruja Torres también le gustó Mamma Mía. Véase su artículo publicado el día 14 en El País. Aquí, una pequeña perla:
Gocé como una enana con unas canciones en las que apenas reparé en su momento y con un despliegue de buen hacer veterano. Gocé, sobre todo, con lo moralmente libérrimo que parece el argumento, en cuanto a sexo, en estos virginales y pastoriles tiempos del tóquese usted mismo delante de Internet.

viernes, 12 de septiembre de 2008

MÁS SESUDECES...


Bueno, bueno, bueno… hoy he dado con otro estudio científico “curioso” (o surrealista, no sé muy bien qué adjetivo emplear; ya me faltan hasta las palabras):


"CIENTÍFICOS BRITÁNICOS DEMUESTRAN QUE LA ROPA DE RAYAS VERTICALES HACE MÁS GORDO”.


¿Quién da más?

Resulta que toda la vida nos han aconsejado comprar prendas con rayas verticales para disimular esas lorcitas revoltosas que se empeñan en asomar acá y allá, y ahora los científicos tiran por tierra hasta ese socorrido recurso. ¡Ay, señor, señor! ¿Les habrán pagado por semejante hazaña científica? Menos mal que el color negro sigue estilizando la figura, según afirman estos sesudos personajes. Sabiendo eso, ya podemos dormir tranquilos esta noche y las siguientes.

A mí, con tantas “sesudeces” me están entrando ganas de abrir en este blog una sección dedicada a estudios científicos para troncharse de risa (o para llorar, no sé). Seguro que me sobraría material.

jueves, 4 de septiembre de 2008

EL GEN LELO


Parece que el mes de septiembre ha entrado escaso de noticias (supongo que eso es bueno; significa que durante estos días no ha ocurrido ninguna catástrofe nueva ni ha estallado ninguna guerra). Primero, los medios airearon el sobado tema de la depresión postvacacional. El famoso síndrome (¿por qué hoy en día los “expertos” llaman síndrome a todo?). Ahora, hablan del gen alelo 334 que, según un estudio del Instituto Karolinksa de Estocolmo, predispone a algunos hombres a la infidelidad. Con ese hallazgo, a partir de ahora, el pecador pillado in fraganti podrá cantar aquella vieja canción de Jeannette con nueva letra: “Yo… soy infiel…porque el gen me hizo así…”. Y todos tan panchos.

Así que, señoras, desde este momento, si nuestra media naranja nos cornamenta, ya no nos queda ni el consuelo de poner al señor de vuelta y media. Deberemos comprenderle y mimarle como si hubiera contraído la gripe aviar, porque la culpa del desliz ya no es suya. La tiene su mapa genético. ¿Qué puede hacer el pobre diablo si un gen lelo le hace precipitarse al abismo del vicio?

Y digo yo que ahora, para compensar, los estudiosos del Instituto Karolinksa deberían descubrir algún gen (lelo o listo, da igual) que justifique la infidelidad femenina. Así, las mujeres podríamos pecar tan a gustito y todo se arreglaría con esgrimir un justificante del médico. Ya se sabe que lo que dicen los galenos va a misa.

domingo, 31 de agosto de 2008

SEPTEMBER SONG

Es treinta y uno de agosto y subimos la persiana de este blog para iniciar la "nueva temporada" (¡qué profesional me ha quedado!). Para recibir el mes de septiembre, con esos buenos propósitos que casi nunca cumplimos, el regreso a la rutina y el famoso síndrome de depresión postvacacional del que ya empiezan a hablar los medios, como todos los años por estas fechas (¡qué manía con denominar síndrome a lo que es una reacción normal del ser humano cuando se acaba el jolgorio y hay que volver a currar!), he elegido dos versiones de la misma canción: September Song de Kurt Weill (Dessau, 1900 - Nueva York, 1950, autor de la música de La Ópera de Tres Peniques de Bertolt Brecht), que han cantado y tocado tantos músicos de jazz.

La primera es la de Sarah Vaughan (Newark, Nueva Jersey, 1924 - Los Ángeles, 1990), una de mis cantantes favoritas de jazz después de Billie Holiday y Ella Fitzgerald.



¿Verdad que es deliciosa?

La otra versión es de Lou Reed, el que pasea por el lado salvaje de la vida. Aunque parezca mentira, es la misma canción.



¡Feliz rentrée a tod@s!

jueves, 31 de julio de 2008

CERRADO POR DESCANSO ESTIVAL

Igual que hacen algunas tiendas, empresas y hasta las multinacionales, este blog baja la persiana durante el mes de agosto para tomarse un bien merecido descanso. ¡Viva la vagancia!

Para ilustrar este post, he encontrado un video con sabor a nostalgia, a las playas del Mediterráneo de mi infancia, con esa arena que quemaba las plantas de los pies, olas espumosas que me tumbaban y me dejaban en la lengua sabor a sal, el dulzón aroma del protector solar Delial que entonces usaban las extranjeras, nunca las españolas.

En otoño, este blog y yo volveremos con renovado vigor (espero). Ahora, a vaguear sin remordimientos.

¡Que disfrutéis del verano!


jueves, 24 de julio de 2008

BILLIE AGAIN

Hoy, para mitigar el calor estival con música, pongo a Billie Holiday cantando The Man I Love, en un video acompañado de hermosas fotografías de Man Ray, Robert Mapplethorpe, Hans Bellmer, Wallace Wayne, Horst P. Horst y otros. Y es que YouTube tiene "de tó", como cantaban en aquel spot publicitario de las tapitas de la ONCE (tengo gambas, tengo chopitos, tengo croquetas... que tengo que tengo de tó").


sábado, 19 de julio de 2008

BANDA SONORA IV

Para el fin de semana, una nueva entrega de la banda sonora de Días de menta y canela. Hacía mucho que no la actualizaba. Hoy pongo JINGO de Santana para recordar, como hace Clara Rosell en la novela, aquellos bailes de los años setenta, con nuestros pantalones de campana, los zapatos de plataforma, las melenas a lo flower power, nuestros primeros amores y todos nuestros sueños intactos. Hace más de treinta años que Santana sacó esta canción, pero creo que mantiene toda su frescura.


viernes, 18 de julio de 2008

NESSUN DORMA



Si hay una escena que me ha impresionado en los últimos años, es la del vuelo imaginario de la película Mar Adentro de Alejandro Amenábar, cuando Ramón Sampedro, magistralmente interpretado por Javier Bardem, fantasea que sobrevuela los verdes bosques y montes gallegos al encuentro de la mujer a la que ama, con Nessun Dorma de Turandot como música de fondo (creo que el intérprete es José Manuel Zapata).
Mar Adentro, una excelente película a favor del derecho a morir dignamente cuando el cuerpo se ha convertido en una cárcel y la vida en un infierno de enfermedad y dolor, mientras el cerebro sigue lúcido para saber lo que quiere. La vi por la misma época que Million Dollar Baby, otro alegato a favor de una muerte digna que levantó ampollas en su día, al igual que la cinta de Aménabar. Como película, en conjunto me conmovió más la de Clint Eastwood, aunque eso no quiere decir que Mar Adentro me pareciera menos buena, sólo que Million Dollar Baby emociona más porque apela a los sentimientos (sin caer en la sensiblería), mientras Mar Adentro mantiene un tono de documental, exceptuando la emotiva escena del vuelo. Son diferentes formas de tratar un mismo tema. Pero, como siempre, esta es mi opinión personal e intransferible.

Incluyo también este vídeo del rotundo Luciano Pavarotti interpretando Nessun Dorma.



El poema de Ramón Sampedro que dio título a la película:

Mar adentro,
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

viernes, 11 de julio de 2008

EL MOMENTO MÁS CRÍTICO EN LA VIDA DE UNA MUJER

Pues sí, amigos y amigas, miembros y miembras, en la vida de toda mujer hay un acontecimiento importante que supone un punto de inflexión (y reflexión). Pero no se trata de la maternidad, que cambia todo nuestro sistema de valores. Ni de cuando los hijos abandonan el nido y nos dejan un gran vacío que debemos llenar. Ni del durísimo trance de cumplir los cuarenta y de que, casi simultáneamente, se empiecen a dirigir a nosotras con ese alarmante “señora”. Tampoco del de habituarnos a los cincuenta y ver perfilarse en el horizonte esa amenaza contra la que nos meten miedo por doquier, como si las mujeres nos convirtiéramos en mutantes al iniciar la etapa de los cambios hormonales.
No, amigos y amigas, miembros y miembras, se trata de algo mucho peor:
El día en el que abrimos el buzón y vemos el sobre de un conocido centro comercial dirigido a nuestro nombre y adornado con una espléndida fotografía de Jane Fonda tras haber pasado por el peluquero (¿o tal vez peluquera?), el maquillador (¿o maquilladora?) y el toque mágico de San Photoshop (¿o es Santa Photoshopa?). Lo abrimos con una extraña sensación en la boca del estómago. Como de catástrofe inminente. Extraemos un papel. Y ahí está:
¡El monstruo!
Un tríptico publicitario anunciando cremas anti-edad, desarrugante para el contorno de ojos y labios, preventor antimanchas, reconstituyente sublimador…
¡Cielos!
Yo que me creía a salvo de la crisis de los cincuenta porque aún entro en la talla treinta y ocho (bueno…, vale, en algunas marcas con tallaje ideado por mentes malévolas y sádicas, es la cuarenta), y ahora los autores de la misiva me dicen que mi piel se apaga y pierde luminosidad a cambio de llenarse de manchas.
¡Qué disgusto tan grande!
Aunque, como de vez en cuando tengo ramalazos optimistas, me he dicho que si lo afirman esos señores (¿o son señoras?), que llevan décadas anunciando la primavera antes que las aves precursoras a las que cantaba Sara Montiel en La Violetera, habrá que hacerles caso. He decidido ir mañana mismo a borrarme del gimnasio, dejaré de nadar, me atiborraré de gominolas y galletas del Príncipe de Beukelaer (porque no vale la pena hacer dietas), y emplearé el dinero del gimnasio en abastecerme de todos esos productos milagrosos del anuncio que me salvarán de las garras de la “vejuz” y, sin destilar ni una gota de sudor ni estropearme el pelo con el cloro de la piscina, me harán plantarme en los sesenta tan estupenda como la Fonda, patrona de las que hemos sido inscritas en el club de las maduras por obra y gracia de nuestra fecha de nacimiento y la publicidad.

miércoles, 9 de julio de 2008

EL MARTES, DÍA 15, EN LA EXPO

Entre la Asociación Aragonesa de Escritores y la compañía Teatro del Temple han organizado un ciclo de actuaciones en el Pabellón de Zaragoza de la Expo, titulado A Viva Voz. Estas representaciones durarán como media hora o así y tendrán como base breves textos de poetas, novelistas, dramaturgos, ensayistas, o sea, un poco de todo, como en botica.

También ha sido seleccionado un texto de una servidora: un extracto de la novela La vida en cuarto menguante, que será representado el

MARTES, 15 DE JULIO, A LAS 18.00 h.

Pabellón de Zaragoza, Recinto Expo 2008. Edificio de las Comunidades Autónomas, nivel 2 A 1.7

Copio a continuación toda la programación de actuaciones, que se extenderán hasta el mes de septiembre. Como veis, es muy completa.

JUNIO
LUNES 16 (19:00 HORAS) POETAS FUNDACIONALES (j-jorge-remiro)
- Miguel Labordeta - José A
ntonio Labordeta - José Verón Gormaz - José Luís Rodríguez - Carmen Serna - Rosendo Tello - Fernando Burbano - Emilio Gastón - Ángel Guinda

MARTES 24 (18:00 HORAS) POETAS ROCKEROS (j-fran-jjavier)
- Manuel Vilas - Sergio Algora - Miguel Ángel Ortiz Albero - Gabriel Sopeña - David Mayor - Ángel Petisme - Manuel Martínez Forega - Ángel Gracia Crespo


JULIO
VIERNES 4 ( 18:00 HORAS ) POETAS POPEROS (j-rosa-sergio Algora)
- Nacho Escuín - Nacho Tajahuerce - Ana Muñoz - Julio Espinosa Guerra - Eduardo Fariña Poveda - Almudena Vidorreta - Pablo Lorente Muñoz - Miguel Serrano Larraz - Raúl García - Jesús Jiménez Domínguez - Octavio Gómez Milián - Carmen Ruiz - Jesús Soria Caro

MARTES 8 ( 18:00 HORAS ) NARRADORES DEL PARAMO
- Antón Castro - Félix Romeo - Ismael Grasa - Ignacio Martínez de Pisón - Daniel Gascón - Rodolfo Notivol - Fernando Sanmartín - Fernando Martín Pescador

MARTES 15 ( 18:00 HORAS ) NARRATRICES
- Soledad Puértolas - Cristina Grande - Ángela Labordeta - Eva Puyo - María Luisa Frisa - Carmen Santos - Patricia Esteban - Mónica Gutiérrez - Aloma Rodríguez

MARTES 22 ( 18:00 HORAS ) TEATREROS
- Alfonso Plou - José Luis Esteban - Luis Merchán - Mariano Anós -
Rafael Campos - Toni Tabares

MARTES 29 ( 18:00 HORAS ) NARRADORES SURREALISTAS
- Javier Tomeo - Joaquín Carbonell - Roberto Malo - Mariano Gistaín - Miguel Mena

AGOSTO
MARTES 5 ( 18:00 HORAS ) ENSAYÓGRAFOS

- Adolfo Ayuso - Javier Barreiro - José María Latorre - Agustín Sánchez Vidal

MARTES 12 ( 18:00 HORAS ) NARRADORES DE RAIZ
- Ricardo Berdié - Miguel Carcasona - Jorge Cortés - Luis Bazán - José Luis Borao

MARTES 19 ( 18:00 HORAS ) JOVENES CUENTEROS
- Fernando Sarriá - Alejandro Ratia - Ricardo Serna - Fernando Aínsa - Carlos Cebrián

MARTES 26 18:00 HORAS ) NARRADORES DE TRONCO
- Jose María Conget -
Ramón Acín - Carlos Castán - Amadeo Cobas - Félix Teira

SEPTIEMBRE
MARTES 2 ( 18:00 HORAS ) NARRADORES NEGROS

- Juan Bolea - Michel Suñén - Ricardo Vázquez-Prada - Raul Tristán

MARTES 9 ( 18:00 HORAS ) NARRADORES CON HISTORIA
- Magdalena Lasala - Lorenzo Mediano - José Luís Corral - Ángeles de Irrisarri

martes, 8 de julio de 2008

Texto de Manuel Vilas

Copio a continuación la columna que publicó Manuel Vilas ayer en Heraldo de Aragón a propósito de la Expo. Me hizo mucha gracia ese humor con toques surrealistas y como hoy lo he encontrado también en su blog, lo transcribo tal cual. Incluyo también el link.

Voy en el autobús Expo-1 al lado de unas ancianitas que dicen que van a la Expo a pasar la tarde, a verla por fuera, que se ve muy bien por fuera, que no hace falta entrar. Me dirijo al Pabellón de España y hay una cola de tres horas. Intento pasar con mi acreditación de prensa, pero un tipo de seguridad me dice que tiene que llamar a la jefa de prensa del Pabellón, y que ella me lo enseñará. Llama pero la jefa no está. Llama otra vez, le digo al segurata, llama, pero la jefa no está. ¿Dónde está? Yo qué sé, dice el segurata, ¿por qué no vuelve usted mañana?, remata. Sabes qué, le digo al segurata, que le digas a la jefa que me llame. El segurata se ríe. Y de parte de quién le digo todo eso. Pues de qué bien va a ser, tío, de Mariano José de Larra. Le escribo mi apellido, y el tipo lo guarda. Ya se lo diré, señor Larra, dice el segurata. Paso por el anfiteatro y un montón de negros y blancos mezclados cantan canciones de misa en inglés. Están supercontentos. Qué bien. Igual es un coro de trescientos cantantes. Me pregunto si la organización de la Expo los habrá metido en habitaciones individuales o dobles. Sacan pinta de estar en habitaciones triples, o cuadruples. Me voy al Pabellón de Rusia. Me tomo una cerveza marca Lenin de medio litro en el bar ruso y un tipo vestido de pamplonica, con boina y pañuelo sanferminero, completamente borracho, piropea a las camareras superrusas. Son todas muy guapas. El pamplonica les pregunta que de dónde son. Casi todas son rusas de Moscú. ¿Y tú de dónde eres?, me pregunta. Yo soy ruso, le digo. Y de qué parte, pregunta. De Moscú, contesto. Y de qué parte de Moscú. Del centro de Moscú, tío, le digo. Ah, dice. Las camareras se mueren de risa. Me invitan a unas banderillas de caviar. Me voy al Pabellón de Japón. Vale más el espectáculo moral de la estricta organización cronométrica de los turnos de visita con que llevan el Pabellón que lo que hay dentro del Pabellón. La gente está loca. Hace colas de dos horas para ver un vídeo de dibujos animados. ¿Dónde están los samuráis cortando cabezas?, me pregunto. Los he matado a todos, me dice una rubia del Actur, vestida con un mono amarillo y un casco de moto, también amarillo, en una mano.

lunes, 30 de junio de 2008

REVISTA NARRATIVAS NÚMERO 10

(Cartel de "El imperio de los sentidos", Nagisa Oshima, 1976)

Ya está en la Red el Número 10 de la revista Narrativas, que editan Magda Díaz Morales y Carlos Manzano. Este número monográfico va dedicado a la narrativa erótica y he tenido el honor de aportar un fragmento de mi novela La cara oculta de la luna.
Gracias, Magda, por invitarme a participar en este número.


ÍNDICE:
Ensayo
La misteriosa desaparición de la Marquesita de Loria de José Donoso: faz y antifaz del erotismo, Lilian Elphick
Seducción, erotismo y amor en Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa, Luis Quintana

Relato
"La felicidad", Sandro Cohen
“Tríptico”, Gonzalo Lizardo
"Contártelo, Adela", Lorenzo Silva
“Los placeres de la Ilustración”, José Luis Muñoz
“Piedras”, Alice Velázquez-Bellot
“Pregunta retórica”, Rafael Ballesteros Díaz
“Microtrilogía erótica”, Salvador Gutiérrez Solís
“Ángel de Atocha”, Antonio Toribios
“Dentro de las páginas del tiempo”, Soledad Acedo
“Herida de hembra”, Diego Fonseca
“Manos”, Ana Alcolea
“Jenny o el vacío ético”, Salvador Alario Bataller
“Atadijo fervoroso para impregnar un cuerpo”, Cristina Núñez
“Nawa Shibari”, Paula Lapido
“Final feliz”, Javier Delgado
“Erótica IV”, Fernando Sánchez Calvo
“Después de un cuento de Boris Vian”, Pepe Cervera
“Amor hinchable”, Javier Puche
“Voyeur”, Purificación Menada
“El ángel de L'orangerie”, Gemma Pellicer
“Un mal día”, María Dubón
“Preguntas y respuestas”, Carlos Manzano
“Su aliento sobre mi espalda”, Elena Casero
“El roce de unos pechos de mujer”, Pedro M. Martínez Corada
“Arthur”, Wilco Jonson
“No marques las horas”, Mónica Gutiérrez y Andrés Felipe Gómez
“Amaranto”, Luis Emel Topogenario
“Julia”, Carlos Frühbeck
“Je t’aime mais non plus”, Sonia Fides
“Muñeca triste”, María Aixa Sanz
“Tu cuerpo resplandeciente”, Carlos González Zambrano
“Pornografía”, Antonio Báez Rodríguez
“Libro del estremecimiento”, Ana Muñoz de la Torre
"Oscuro deseo", Patricia de Souza
Novela
“Suspiro azul” (fragmento de capítulo), Sandra Becerril Robledo
“La cara oculta de la luna” (fragmento de capítulo), Carmen Santos
“El Camino de Santiago” (capítulo), Francis Novoa Ferry
“La orgía de Flipp” (capítulo de Viaje por las ramas), Román Piña
Narradores
En esta ocasión, el espacio de Narradores está dedicado al escritor colombiano, Marco Tulio Aguilera
Reseñas
La huella del bisonte de Héctor Torres, Jorge Gómez Jiménez
El teatro de Sabbath de Philip Roth, Javier Avilés
Guapa de cara de Rafael Reig, Eugenio Sánchez Bravo
Nueve semanas y media de Elisabeth Mc Nelly, C. Martín
Miradas
“Escribir el sexo: ¿asignatura pendiente?”, Blanca Vázquez
“Literatura erótica”, María Dubón
“La erótica de la máquina”, Miguel Esquirol Ríos

Novedades editoriales

CAMPEONES


Escribo esto aún con la resaca de la alegría en el cuerpo. Y eso que no me gusta nada el fútbol. Me aburre soberanamente ver a veintidós hombretones en calzoncillos perseguir un balón durante hora y media para meterlo en una portería vigilada por otro hombretón en calzoncillos que lleva guantes. Pero anoche, hasta seguí el partido de la selección española contra la alemana. Me enganché en la segunda mitad e incluso llegué a animar a nuestros chicos. Yo, que no veo un partido de fútbol ni en estado de enajenación mental transitoria.
Anoche me acordé de mi padre. Le habría gustado vivir ese partido y ver a su selección española de campeona de Europa tras haber derrotado a Alemania. Él era un gran aficionado al fútbol y lo pasaba fatal cuando la selección alemana derrotaba a la española, algo que ocurría siempre… hasta anoche (y que me corrijan los futboleros si me equivoco, please).
En fin, sin que sirva de precedente, fui futbolera por una noche (sólo una, ¿eh?). Y es que la ocasión lo merecía.

domingo, 29 de junio de 2008

RECUERDA, CUERPO

A propósito de la poesía: No se me da bien escribir poemas. Lo mío es la prosa: la novela y el relato, sobre todo. Y a la hora de leer poesía, reconozco que soy una lectora algo “sui géneris”. No me gusta desmenuzar los poemas, ni analizar cómo están escritos, y en clase de literatura odiaba cuando nos tocaba aprendernos esas cosas como la rima, la métrica, los tipos de versos, etc., para hacer después un análisis del poema.

Pero eso no quiere decir que no me guste la poesía. Sólo que yo me fijo en lo que un poema me sugiere, en su musicalidad, en lo que me hace sentir en las tripas cuando lo leo o alguien me lo lee en voz alta.

Uno de mis poetas favoritos es Konstantin Kavafis, el poeta de la ciudad, como le denominaba Lawrence Durrell en Justine, una de las novelas que componen El Cuarteto de Alejandría. Me gusta el erotismo con el que canta al amor carnal y denso, a esos efebos que adoraba, y me estremece el desgarro de sus poemas dedicados a los amores “que truncó la suerte”, como el que cito más abajo. Siempre que lo leo, me da por preguntarme cuáles son los amores que más huella dejan en una vida: ¿los que se llegan a consumar y tras la explosión de fuegos artificiales se van consumiendo solos, o los que no logran superar los obstáculos del destino, pero en su momento nos hacen arder de deseo con tal intensidad que se graban a fuego en la memoria?


Recuerda, cuerpo

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en los ojos brillaron
y temblaron en las voces – y que hicieron
vanos los obstáculos del destino.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos – cómo ardían,
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaron por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.

Konstantin Kavafis, el poeta de Alejandría, 1863 - 1933

(Nota: Fotografía de Kavafis tomada de la página de.wikipedia.org)

lunes, 23 de junio de 2008

MELODÍAS DE BROADWAY

Hoy, para relajarnos, una escena del musical The Band Wagon (que se estrenó en España con el título Melodías de Broadway 1955), protagonizado por Fred Astaire y Cyd Charisse, una de las últimas mohicanas (si no la última) del cine musical del viejo Hollywood, que falleció la semana pasada a los ochenta y siete años.
Confieso que, pese a ser patosa a más no poder, me encanta el baile (clásico, moderno y como sea) y las películas musicales de la época dorada de Hollywood. Hasta me tragué todas las ediciones de Mira quién baila. En eso, supongo que soy como los hombres a los que les apasiona el fútbol, pero no se les da bien ese deporte y deben conformarse con ver jugar a los demás en el campo o en la televisión. Cada cuerpo sirve para lo que sirve y el mío no fue diseñado para bailar.
Musicales magistrales que me vengan a la cabeza ahora, "a bote pronto" (hay más, claro), en mi opinión fueron Cantando bajo la lluvia (ay, esa escena de Gene Kelly empapándose hasta los huesos mientras baila enamorado bajo el chaparrón), Un americano en París (aunque aquí la historia me parece más floja) y Cabaret (¿quién no recuerda al pintarrajeado maestro de ceremonias cantando Willkommen, bienvenue, wellcome, o a Liza Minelli cantando con él Money, money?). Y me resultan magistrales por cómo integran las escenas de baile dentro de la historia sin que chirríen ni caigan en lo cursi.
Luego está Band Wagon, donde Cyd Charisse daba la réplica a Fred Astaire. Otra opinión personal e intransferible: creo que la Charisse fue mucho mejor bailarina que Ginger Rogers, más elegante también (la Rogers tenía un toquecillo vulgar), y mucho más peligrosa para Astaire como partenaire porque podía hacerle sombra. Aunque en la escena de Central Park, cuando bailan Dancing in the Dark, los dos se mueven en perfecta armonía y con esa sencillez elegante tan difícil de conseguir en el baile, al igual que en la escritura, o en la pintura, en el cine... Eso de que parezca que todo ha surgido espontánemente, sin apenas esfuerzo, sin "despeinarse", cuando hay muchísimo trabajo detrás.
Y ya no me enrollo más, que es lunes y hace calor. Simplemente os invito a revisar este romántico y elegante baile de dos glorias del cine musical.

lunes, 16 de junio de 2008

ARTÍCULO DE ROSA MONTERO SOBRE LA EMIGRACIÓN



El Emigrante de Juanito Valderrama, la canción que mi padre escuchaba entre interferencias cuando lograba sintonizar Radio Nacional de España, y que se convirtió en una especie de himno para los emigrantes (porque entonces decíamos "emigrantes") de la primera generación.

Acabo de leer (con un día de retraso, porque ayer estuve en la Feria del Libro mañana y tarde y no tuve tiempo ni de hojear los periódicos) el artículo semanal que nos ofrece Rosa Montero en su espacio MANERAS DE VIVIR, y me he emocionado hasta el tuétano. Esta semana, Rosa Montero habla de dos libros que le ha enviado la asocición de emigrantes españoles jubilados Arco Iris de Basilea (Suiza), en los que se habla del presente y el pasado de estos emigrantes. Cito textualmente:


Uno se titula Tal como somos, y es una sólida encuesta sociológica hecha por ellos mismos sobre los residentes españoles de la zona mayores de sesenta años (en total, según sus cuentas, hay 336). El otro trabajo, titulado Tal como éramos: españoles en Basilea 1957-1980, cuenta lo que fue la emigración a través de testimonios personales y de un montón de fotos antiguas y maravillosas, retratos de bodas y bautizos, de fiestas con bailes regionales, del primer televisor comprado con esfuerzo, de la modernidad y el desahogo económico duramente alcanzados.

Y claro, yo me he emocionado porque me ha hecho recordar aquellos tiempos, tal como los vivimos mis padres y yo: el primer televisor, el tocadiscos estéreo, la compra de un coche, "lujoso" comparado con los que había en España, que luego era admirado (y envidiado) por parientes y vecinos cuando veníamos de vacaciones en verano. Rosa Montero lo describe así en su artículo:

Muchas de las geniales fotos del libro parecen anuncios publicitarios de la época, así de orgullosos se les ve enseñando los trofeos conseguidos. Son como cazadores con las piezas de consumo que han abatido: una motocicleta, un tocadiscos, una cocina inmaculadamente blanca y, sobre todo, ese tótem esencial del éxito que era el coche: “El día en que llegué a la frontera entre Francia y España con mi primer Gordini no pude reprimir las lágrimas: me sentía todo un triunfador”.

También habla de cómo llegaron a Suiza algunos de estos emigrantes, que ahora están jubilados y rondan los setenta años. Y entonces recordé cómo viajó mi padre a Alemania en uno de esos trenes cochambrosos que transportaban a los emigrantes hacia su nueva vida. Podría describir aquí lo que me contó de aquel viaje las pocas veces que hablamos de eso antes de que él muriera (siempre me arrepentiré de no haberle interrogado más sobre ese pasado que también es el mío), pero ya lo plasmé, o lo intenté plasmar, en mi novela Días de menta y canela. Así que, mejor cito aquí un pedacito del libro. El fragmento donde el padre de Clara Rosell narra a su hija el viaje a Alemania.

- Subimos al vagón que nos tocaba, a empujón limpio porque éramos muchos. Para mí que no falló ni uno. El tren era una mierda pinchada en un palo, con asientos de madera que te dejaban el culo cuadrado. –Papá expulsó remolinos de desdén-. Y luego estaba el tío hijoputa ese de Irún, donde nos metieron en una nave y nos dieron de comer. Y el tío venga a decirnos por el altavoz que hiciéramos el favor de no llevarnos los cubiertos. Una birria de cubiertos de aluminio que se partían de mirarlos. Y el que comía a mi lado, que en Alemania ya no lo volví a ver, se puso a gritar: ¡Hijo de puta, a ver si crees que somos gitanos! -La cabeza de mi padre se balanceó con menosprecio-. Ya ves, el tío ignorante, igual creía que el otro le iba a oír…
- ¿Os hicieron bajar del tren para la comida?
- Bah, comer… lo que es comer… Una mierda de rancho nos pusieron. Para matar el hambre y vale. Menos mal que llevaba la merienda, que si no… Y luego vuelta al tren; no paramos hasta Colonia. Cuando pisamos la estación, todos sin afeitar y oliendo a tigre, teníamos el culo pelado como los monos de ir tantas horas sentados. Y es que nos llevaban a mata caballo. En Valencia, casi no nos dejaron despedirnos de la familia. Nos vino el tiempo justo para subir al tren. Y cuando me asomé a la ventana y vi a tu madre en el andén, tan guapa, con ese pelo tan negro que tenía, y la pobre sin parar de llorar y diciéndome adiós con la manos, se me puso una cosa aquí… papá se apretó el pecho con las dos manos- que no podía ni respirar. Al final, la pena se me escapó por los ojos y no veía tres en un burro. Me metí dentro para que tu madre no me viera así, ¡que el hombre ha de ser una roca delante de su mujer! Y cuando me asomé otra vez, la estación se había quedado donde Cristo perdió el gorro. Y tu madre también. Cada vez más pequeña se hacía y aún la veía mover la mano. No me quité de la ventana hasta que se me secaron las lágrimas, no fueran a verme los compañeros. ¿Y sabes qué? Cuando me senté, resulta que todos llevaban los ojos rojos. Moscú, el que más. Y entonces va y salta el Poeta, Antonio creo que se llamaba, y nos sale con que íbamos a ganarnos el futuro de nuestros hijos y ése era el tren de la ilusión, porque cada uno llevaba la suya en la maleta y no había dos iguales. ¡Y no se le chungó ni Dios!
Papá aproximó la cara a la ventana y retiró una esquinita del visillo. Antes de que ocultara el rostro entre los pliegues mustios de la cortina, descubrí el esmalte que se espesaba entre sus pestañas fatigadas y creí sentir dentro la tristeza de aquellos hombres que viajaron con las manos vacías hacia un futuro incierto en una tierra extraña. Y la de todas las mujeres que les siguieron. Y me sentí muy cerca del desconocido Héctor Laborda, que quizá partió en un convoy similar y fue hecho prisionero por el futuro que había pretendido conquistar. Un futuro done ya no quedaba espacio para ninguno de ellos
.

Y concluyo este post, escrito desde la emoción y la admiración, la última frase del artículo de Rosa Montero, que suscribo totalmente:

Cuando contemplemos a los inmigrantes actuales como bichos raros porque farfullan mal el idioma, intentemos no olvidarnos de lo que fuimos.

FOTICOS DE LA EXPO

El otro día estuvimos en la Expo 2008. Nos quedaron muchísimas cosas pendientes de ver, pero la visita se puede resumir en una palabra: impresionante. Pongo algunas fotos del Pabellón Puente de Zaha Hadid, que visto de lejos parece un pez prehistórico o un dragón de escamas plateadas tostándose indolente al sol, y de la Torre del Agua, majestuosa contemplada desde el exterior e impresionante por dentro (y perdón por repetir adjetivo, pero es que impresiona).

El Pabellón Puente coronado por las cabinas del teleférico.



Interior de la Torre del Agua: la escultura suspendida "Splash" que representa la división de una gota de agua en otras más pequeñas.



viernes, 13 de junio de 2008

HABEMUS EXPO... Y PLATA

Nueva iluminación de la Basílica del Pilar
Fotográfía tomada del blog de José Antonio Melendo

Ayer fue la presentación pública del reformado café-cantante del Tubo: el histórico Plata, cerrado desde 1992 y que será abierto al público el 20 de junio. En el embarcadero de Vadorrey, muy cerca de mi casa, ya aguardan varios ebrobuses y un catamarán para surcar el Ebro camino de la Expo. ¡Y hoy se inaugura la Expo 2008! Zaragoza nos está quedando fastuosa, con las obras por fin concluidas (bueno… casi todas), las riberas del Ebro acicaladas con jardines que se llenan de paseantes en cuanto sale el sol y una hermosa iluminación de puentes y edificios que aún no he podido apreciar al natural, pero sí en las fotografías del blog de José Antonio Melendo, impresionantes como siempre. ¡Empieza la fiesta!


Y seguiremos informando. Aunque, como diría Groucho Marx:

A quien va usted a creer: ¿a mí, o a sus propios ojos?

lunes, 9 de junio de 2008

ATARDECER EN LA MALVARROSA

Esta foto la tomé en la Malvarrosa, algunos días antes de que la contaminara la mancha de fuel que obligó a cerrar la playa por unos días. Agudizando la vista, a la izquierda se ve el hotel de lujo que han construido donde en tiempos estaba el Balneario de las Arenas, o el establecimiento de baños, como dice Manuel Vicent en su novela Tranvía a la Malvarrosa. Caminando por la zona donde se celebraron las regatas de la Copa de América el año pasado, y recorriendo el paseo de la playa mientras hacíamos tiempo antes de ir a comer una deliciosa paella a L’Estimat, me dio por recordar cómo conocí la Malvarrosa en el verano del setenta y cinco, cuando fui por primera vez a la playa de ese Balneario con forma de Partenón de escayola pintado de azulete, como lo describe Vicent en su sensual novela que huele a Mediterráneo desde las primeras líneas.

La Valencia de mediados de los setenta todavía se parecía mucho a la de los cincuenta que retrata Manuel Vicent. Para ir a la playa, nos subíamos a uno de aquellos trenets prehistóricos de vía estrecha que partían de la Estacioneta, situada junto al cauce seco del Turia, enfrente del puente peatonal que mis padres aún llamaban el Puente de Madera, aunque entonces ya hacía años que no era de madera. El trenet se parecía mucho a los que salen en las películas de vaqueros atravesando el Salvaje Oeste plagado de indios pintarrajeados y malvados hasta el tuétano. Recuerdo que era verde y tenía en cada extremo una plataforma descubierta, de tipo jardinera. Los asientos se componían de listones de madera que se clavaban en el trasero. En verano, el trenet de la Malvarrosa iba tan abarrotado que los chicos más atrevidos hacían gala de su virilidad viajando colgados de los estribos de las puertas. Claro que con lo lentos que iban esos cacharros, no creo que corrieran un gran peligro.

Al poco de atravesar la Avenida de Primado Reig, el trenet abandonaba la ciudad y empezaba a traquetear por huertas que nos colaban a través de las ventanillas abiertas un intenso olor a acequia. Con ese pestazo afincado en la nariz, llegábamos a la Malvarrosa con nuestro equipaje playero colgado del hombro y caminábamos hasta la entrada al Balneario. No me acuerdo de cuánto se pagaba por hacer uso de la playa. La arena estaba dividida en varias zonas: una para mujeres y otra para hombres. Creo que había un espacio más para familias, aunque de eso ya no estoy muy segura. Lo que sí recuerdo con claridad era la cenefa de cabezas masculinas asomadas por encima de la cerca de madera que separaba su playa de la de las mujeres. A algunas chicas exhibicionistas les hacía gracia tener un público masculino tan entregado y en su honor se retorcían haciendo posturitas a lo Marilyn Monroe sobre la toalla. Cuando abandonábamos el recinto femenino para ir a comprar un refresco al bar, hombres y muchachos nos devoraban con la mirada. Hay que confesar que daba cierto morbo sentir tantas miradas masculinas clavadas en nuestras carnes adolescentes.

Ahora, donde se alzaba el histórico Balneario de las Arenas han construido el lujoso Hotel Las Arenas. Según he leído, uno de los dos anexos con estructura de templo griego es el antiguo balneario restaurado. Bueno, sabiendo que el Balneario sigue allí, aunque camuflado, inspira algo menos de pena que haya desaparecido la vieja Malvarrosa llena de sensualidad que describe Manuel Vicent para convertirse en una zona “fashion”, que también tiene su encanto porque ha quedado muy bonita, pero ya no es lo mismo.

Y para concluir este post evocando el sabor de aquellos años setenta, ¿qué mejor que la mítica canción Mediterráneo de Joan Manuel Serrat?

jueves, 5 de junio de 2008

FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

Aunque hoy haya vuelto la lluvia, ya se barrunta el verano: mañana se inaugura la Feria del Libro de Zaragoza y el sábado, 7 de junio, las casetas se abrirán al público.

A mí me gusta mucho la Feria del Libro, igual que el Día del Libro (el 23 de abril, San Jorge, patrón de Aragón, que en Zaragoza es también el Día de la Comunidad y se celebra por todo lo alto en el Paseo de la Independencia, con puestos de libros, claveles y borrajas, y un gran desfile escenificado por La Fura dels Baus), porque es una gran oportunidad para charlar con los lectores en un entorno alegre y festivo .

Este año, estaré en la Feria los siguientes días. Esperemos que el tiempo se porte bien.

Sábado 7 de junio:
Mañana: LIBRERÍA MAYA
Domingo 8 de junio:

Miércoles 11 de junio:

Domingo 15 de junio:
Mañana: ALCAMPO

Si vais por la Feria, allí nos veremos...

viernes, 30 de mayo de 2008

ENCUENTRO CON LOS LECTORES

Noticia Noticiosa para la semana que viene:


El próximo miércoles, 4 de junio, tendré un Encuentro con los Lectores, organizado por la Universidad Popular de Zaragoza. Será a las 19.00 h en el Centro Cívico Universidad, calle Violante de Hungría, 4, Zaragoza 50009.

Si estáis en Zaragoza y os apetece charlar conmigo sobre literatura, sobre mis libros y otras muchas cosas, allí nos veremos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

TAL COMO ÉRAMOS

Ayer, los periódicos trajeron la noticia de la muerte de Sidney Pollack, víctima de un cáncer a los 73 años. Y me acordé de aquella película de 1973 protagonizada por Robert Redford y Barbra Streisand: Tal como éramos. Sí, ya sé que Pollack tiene mejores trabajos: Danzad, danzad, malditos, Yakuza, Tootsie, Memorias de África… Pero a mí, el que me toca la fibra sensible es esta historia de amor entre dos seres muy diferentes, que se quieren con locura pero cuyo amor no basta para limar sus diferencias. Él es un chico guapo y bien criado que desea ser escritor, dotado de talento pero un tanto superficial. Ella es todo lo contrario: comprometida políticamente, muy intelectual, nada bella y peleona. Salta la chispa entre ellos, pero el fuego que prende no es suficiente para que lleguen a ser felices. Robert Redford sale guapísimo en esta película, con su flequillo rubio y esa sonrisa pícara que descubre una inmaculada dentadura de chico criado con leche de vaca y buenos cereales. Hasta la Streisand luce casi bella.



Vi Tal como éramos en Valencia, nada más volver de Alemania a los dieciséis años. Estaba en pleno descubrimiento de un país que mis padres me habían enseñado a idealizar hasta lo irreal. Adaptándome a otro idioma, a un nuevo instituto, a nuevas amigas. Recuerdo la luz anaranjada de Valencia, la proximidad del mar, la emoción de ir a un instituto mixto cuando en Alemania estudiaba en uno de chicas, y un amor platónico cuyo objeto de deseo jamás debió de enterarse de los sentimientos que despertaba en mí. Mucha inseguridad, desconcierto, sueños de adolescente e infinidad de incógnitas. Como corresponde a esa edad. Y aún así, a pesar de que ahora me siento mucho más a gusto dentro de mi piel que entonces, recuerdo esa época con la serpiente de la melancolía enroscándose ladina en la boca del estómago. Quizá por lo lejos que va quedando esa etapa de mi vida, más que por lo feliz que llegara a ser entonces.

Por eso, y por las extrañas cadenas de imágenes que engarza la memoria, llevo recordando desde ayer esta película y la canción que puso de moda Barbra Streisand, mezclando todo ese cóctel con mis propios recuerdos. De vez en cuando, apetece refocilarse en la nostalgia. Y para echar las sales a este baño de melancolía terapéutica al que tenemos derecho de vez en cuando, aquí la escena final de Tal como éramos. Preparemos los pañuelos.

martes, 27 de mayo de 2008

PRESENTACIÓN DE MAGDALENA LASALA

Magdalena Lasala presentará mañana, miércoles 28 de mayo, a las 20 horas, la reedición de su libro Lo que el corazón me dijo... diez años después, con nuevos textos. Será en la Sala Cultural de la Librería Central, calle Corona de Aragón nº 40 (entrada por Concepción Arenal, 29) de Zaragoza.
Intervendrán la autora, la periodista Marian Rebolledo y el editor, Joaquín Casanova.

viernes, 23 de mayo de 2008

MÚSICA Y LECTURA PARA EL FIN DE SEMANA

Un poco de música para el fin de semana: Love Affair de Billie Holiday, grabada en 1958.

Billie Holiday nació en 1915 y murió en 1959, a la edad de 44 años, con el cuerpo y la voz machados por las drogas y el alcohol. Según sus biografías, tuvo una vida muy desgraciada. Sufrió una violación de niña, se prostituyó, estuvo en la cárcel y pasó por muchas decepciones sentimentales. A pesar de todo, sus últimas grabaciones no son los estertores de una mujer moribunda, ya que su forma de cantar, su sensualidad y ese toque melancólico que siempre impregna sus canciones compensan con creces lo castigada que estaba su voz en esa época.

Una frase que le atribuyen a la sublime Billie (suelo ser muy escéptica con las citas que la gente adjudica a los mitos, porque siempre me pregunto si serán realmente suyas, pero ésta la doy por buena):


Don't threaten me with love, baby. Let's just go walking in the rain




Y para quien tenga ganas de leer, aquí el enlace a Perdido, un cuento melancólico que escribí hace ya unos cuantos años con el jazz como música de fondo.

(La fotografía la he tomado de la página www.freeddb.com/artists/billieholiday.html)

miércoles, 21 de mayo de 2008

BLOG DE CELIA SANTOS

Celia Santos, colaboradora de Anika Entre Libros que me entrevistó a raíz de la publicación de Días de menta y canela, ha inaugurado su blog Más que palabras, donde nos ofrece críticas de libros, entrevistas, artículos y más cosas.

Bienvenida al mundo de los blogs, Celia. Tiene muy buena pinta.

lunes, 19 de mayo de 2008

TANGO EVENING IN COPENHAGEN

Era una tarde lluviosa y melancólica. Llevábamos siete días en Copenhague. Siete días de agosto pasados por agua y la neblina perenne que envuelve a la ciudad como un ejército sitiador. En las terrazas del Tivoli, un escuadrón de mantas pardas, dobladas sobre los respaldos de las sillas, aguardaba para que los clientes pudieran cubrirse las rodillas y evitar la congelación mientras tomaban algo entre brumas hamletianas. El sol apenas osaba asomar a través de las nubes y cuando se atrevía, los daneses surgían de todas partes, se arremangaban la ropa y se desparramaban por doquier para captar algún rayito de luz, antes de que el sol se arrepintiera de su generosidad y se volviera a esconder. Estábamos tristes de malcomer en restaurantes donde nos esquilmaban a cambio de adustos montaditos llamados Smoerbrod o platos combinados en los que apenas se combinaba nada. Copenhague en agosto preludia el otoño y no está hecho para meridionales habituados a achicharrarnos de junio a septiembre.

Esa tarde arrastrábamos nuestra melancolía hacia la abarrotada calle peatonal Stroget, en busca de algo de calor entre las aglomeraciones humanas. En la plaza del Ayuntamiento vimos de lejos un caleidoscopio de manchas rojas y negras entremezclándose al son de una música que sonaba a tango. De cerca, el caleidoscopio era un grupo de tangueros pálidos que se movían al son del Libertango de Piazzola. Las notas del bandoneón se ondulaban entre sus piernas como serpientes de fuego en un mar de hielo. Ante la fachada rojiza del ayuntamiento, un cartel de fondo carmesí anunciaba: Tango Evening in Copenhagen. Sobre la improvisada pista de baile, un hombretón rubicundo, vestido de negro, con la barriga prisionera de un chaleco escarlata, intentaba enredar a su pareja en el laberinto erótico del tango, sin aplastarle los piececitos embutidos en zapatos de charol con tacón de estilete. Una valquiria muy alta se movía garbosa dentro del traje azabache y protegía entre sus brazos a una sirena del Báltico ataviada con ceñido vestido rojo y medias negras de rejilla. Otro señor gafudo de aire patoso ponía en práctica, con nórdica contención, lo que le habían enseñado en alguna academia de baile.

Fascinados, nos quedamos varias canciones a verles danzar. Cuando terminó de sonar Mi noche triste, nos fuimos al Stroget algo menos tristes. Por la noche, la morriña nos hizo romper el precepto sagrado de no buscar jamás comida española en el extranjero y probar lo que se come por allí. Cenamos tortilla de patata, gambas al ajillo y una paella algo sui géneris en un restaurante español. Cuando salimos de allí hacia las nueve de la noche, caía aguanieve sobre las terrazas de los bares, abarrotadas de daneses que bebían cerveza envueltos en mantas y chubasqueros. Y es que Copenhague en agosto ya preludia el otoño.

(Recuerdo de un viaje a Dinamarca surgido hoy, melancólico lunes de lluvia gordezuela, mientras escuchaba este tango de Piazzola).




La fotografía de la pareja de tangueros es de la página www.vester.com.ar.

jueves, 15 de mayo de 2008

LA VOZ

Esta semana (concretamente, ayer) se ha cumplido el décimo aniversario de la muerte de Frank Sinatra, Old Blue Eyes, o La Voz. El crooner al que la gente de mi generación despreciábamos durante los años setenta por considerarle carroza, aunque en el fondo nos enterneciera la música de nuestros padres e hiciéramos oreja cuando ellos la escuchaban, avergonzadísimos de que nos gustaran las mismas canciones que a nuestros viejos. Al igual que me ocurrió con otros cantantes como Edith Piaf, Concha Piquer, Charles Trenet, etc., tuve que plantarme en los treinta y tantos, casi cuarenta, para descubrirles en todo su esplendor y escucharles sin avergonzarme de esa “debilidad”. ¿Qué le vamos a hacer? Son cosas de los que fuimos adolescentes en los tiempos de Jimi Hendrix y Janis Joplin, Deep Purple y los Rolling Stones. Los que quisimos cambiar el mundo derribando todo lo que admiraban las generaciones anteriores. Lo malo… y también lo bueno.

Así que, escuchemos el inconfundible fraseo de La Voz. Una forma de cantar que no se aprende en Operación Triunfo y similares, porque se nace con ella. La canción es del genial Henry Mancini, la que ponía banda sonora a los encuentros y desencuentros de George Peppard y Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, dirigida por el maestro Blake Edwards en su época de esplendor. ¿Se puede pedir más?





Y como pronto se va a estrenar Sexo en Nueva York, la película, añado esta romántica escena de la serie de televisión, cuando Carrie baila Moon River con Mister Big ¿Se nota mucho que soy fan de esta serie?):


lunes, 12 de mayo de 2008

PRESENTACIÓN DE MARIO DE LOS SANTOS

El próximo viernes, 16 de mayo, a las 19.30 h, Mario de los Santos presentará en el fórum de FNAC su nueva novela CUANDO TU ROSTRO ERA NIEBLA.
Intervendrán el escritor Óscar Sipán, Victoria Pico de la editorial Onagro (antes Zócalo) y el propio Mario.

Más información sobre la presentación y la novela en el blog Cuando tu rostro era niebla.

La editorial Onagro, que antes se llamaba Zócalo, tiene una trayectoria de quince años publicando y descubriendo autores con honestidad y mucho amor por los libros. Yo les tengo un gran cariño. Hace cinco años publiqué con ellos por primera vez (la novela La vida en cuarto menguante) y guardo muy buenos recuerdos de cuando firmaba en su caseta en las ferias. Y es que lo de publicar el primer libro es como el primer amor: después podrán venir otros mejores o peores, pero el primero jamás se olvida.

jueves, 8 de mayo de 2008

BEBO & CIGALA

Un poco de música para llegar al fin de semana relajados. EU SEI QUE VOU TE AMAR - Bebo Valdés y El Cigala.


miércoles, 7 de mayo de 2008

HACE VEINTE AÑOS QUE HIZO VEINTE AÑOS


Resulta que hace cuarenta años de aquel mayo del sesenta y ocho, acontecimiento que los de mi generación vivimos de refilón porque éramos demasiado críos para comprender lo que estaba ocurriendo, aunque en cierto modo, aquellos lemas de La imaginación al poder, Prohibido prohibir, Haz el amor y no la guerra marcaron después nuestra adolescencia y juventud.

Pero no me voy a poner sesuda. No es ese el espíritu de este blog. Ya han salido por ahí muchos artículos sesudos de verdad sobre mayo del sesenta y ocho. Me voy a limitar a recordar, en plan “abuelo Cebolleta”, pequeños retazos de cómo viví los ecos de aquella revuelta estudiantil parisina en la ciudad de Dusseldorf. O, más bien, no los viví. Porque tenía diez años y la cabeza en otras cosas. Sí recuerdo que aquel año siempre salían en la Tagesschau (telediario) reportajes de jóvenes airados lanzando adoquines por doquier y batallas campales entre manifestantes y policías. También recuerdo las imágenes de aquellos hippies, melenudos ellos y ellas, adornados con flores y fumando canutos, que exasperaban a mi padre porque decía que con esas pintas ya no íbamos a distinguir quién era hombre y quién mujer. Recuerdo algo del asesinato de Martin Luther King, del de Robert Kennedy, y alguna imagen confusa de las tropas del Pacto de Varsovia entrando en Praga. Y poco más.

Lo que me viene a la cabeza con todo detalle cuando pienso en el año sesenta y ocho es la noche en la que Massiel ganó con La-la-la el Festival de Eurovisión, adelantando al Congratulations de Cliff Richard por un punto. Vimos el festival completo y las votaciones posteriores en nuestra casa, acompañados por unos amigos españoles de mis padres y su hija. Cuando Massiel cantó por segunda vez, ya radiante vencedora del evento, adultos y niñas nos volvimos locos de remate. Hicimos los coros a Massiel, dimos saltos que hicieron retumbar el suelo de madera, mi padre se tiró sobre la alfombra y bailó una especie de break dance precursor del que se pondría de moda muchos años después. Y por una noche, todos nos sentimos importantes porque nuestra acomplejada y gris España de los sesenta había ganado el Festival de Eurovisión.

Ahora, cuarenta años después, salen por ahí voces afirmando que el régimen franquista compró votos para amañar el resultado de la votación. Y, según he leído esta mañana en Heraldo de Aragón, la prensa inglesa pone en boca Cliff Richard las siguientes declaraciones:

Nunca me gusta perder y nunca me sentí perdedor, y si ahora se demuestra lo contrario sería la persona más feliz del planeta", declaró ayer Richard a "The Guardian", solicitando, medio en broma medio en serio, que se abriera una investigación sobre el tema y que se volvieran a contar los votos de 1968.

Un poco desproporcionado, ¿no? ¿Qué sentido tiene remover un evento lúdico-festivo que tuvo lugar hace cuatro décadas, con la de asuntos realmente importantes que están pendientes de resolver? Esto es surrealismo puro, no aquellas películas de Buñuel.

Y digo yo: si nos matan el mito de Massiel, ¿qué vamos a hacer? Podemos ir asumiendo con los años que las utopías se nos quedaran en agua de borrajas, que se nos fueran muriendo los sueños de juventud y tuviéramos que sustituirlos por otros, que nos hagamos mayores cuando no nos hace maldita la gracia, que los bocadillos de calamares con mayonesa y las galletas de chocolate se adhieran cada vez más adonde no deben y los reservemos para ocasiones muy especiales (aunque luego toque hacer régimen), pero, please, que no nos enturbien el recuerdo de la noche de gloria que vivimos hace cuarenta años unos cuantos españolitos de a pie emigrados a la Europa del frío, cuando el Festival de Eurovisión aún levantaba pasiones.





Y para concluir este post tan largo, voy a cometer un gran pecado de inmodestia, citando dos pedacitos de DÍAS DE MENTA Y CANELA, donde hay un capítulo entero dedicado a la noche en la que Massiel ganó el Festival de Eurovisión.

El representante del jurado yugoslavo se dispuso a recitar sus votos. España no arañó ninguno más. El Reino Unido tampoco. El marcador se afianzó en veintiocho puntos para Cliff Richard y veintinueve para Massiel. En la angosta salita de los Rosell, cuatro adultos y tres niñas miraron el televisor sin atreverse a pestañear, no fuera a desvanecerse la inesperada dicha. ¡Por primera vez en la historia, España había ganado el Festival de Eurovisión! ¿Qué importaba que hubiera sido por un punto de diferencia? Al cabo de diez días nadie se iba a acordar de eso, prometió papá. Saltó del sofá y rellenó las copas hasta que la botella de los grandes festejos quedó exprimida como un pomelo.
- ¡Hurra por los cabezas cuadradas! ¡Somos los mejores!
Ezequiel se puso en pie. Ya no parecía un reptil aletargado.
- ¡España! ¡España! – voceó.
Los dos alzaron sus barreños de coñac y brindaron con estrépito. El cristal resistió de puro milagro. Mamá y Trini abandonaron los sillones y se abrazaron entre saltitos.
- ¡Qué alegría! ¡Qué alegría! –exclamó Trini.
.
.
.
- Ahora a callarse todos, que va a cantar la Massiel –ordenó papá.
Anita fue la última en levantarse. Se colocó junto a papá. Las dos familias nos quedamos de pie para ver a la vencedora y digna representante de la añorada madre patria. Ezequiel y papá se libraron de las copas vacías. Se estrecharon por la cintura y mecieron los cuerpos al ritmo de la música. Las mujeres corearon la-la-la-laa… la-la-laa… la-la-laa…, copiando los movimientos de las tres chicas que le hacían los coros a Massiel. De repente, papá soltó a Ezequiel, que se tambaleó en su profunda ebriedad como un tentetieso, y aupó a Anita en brazos.
- ¡Donde esté una española con buenas piernas… -aulló- que se quiten los amariconados hijos de la Gran Bretaña! ¡Viva España!

NOTICIA NOTICIOSA


Esta noticia noticiosa (como dicen los de Gomaspuma) la leí el domingo pasado en el blog de Anika Lillo. Sí, la de Anika Entre Libros. Pensé comentarlo aquí, pero no he tenido tiempo estos días ni para respirar, así que lo hago ahora:

En el programa de televisión Página 2, nombraron el otro día a la web Anika entre Libros la web de la semana.

Anika Lillo lleva muchos años editando revistas culturales independientes en la web y es de lo mejorcito que hay en la Red y fuera de ella. No creo que quede por ahí ningún amante de la literatura que desconozca la web Anika Entre Libros, que se ha convertido con los años en un referente imprescindible para los que queremos estar al día en temas de libros y sus autores.


Así que, desde aquí, tres hurras por Anika y su web, que se merecen estos reconocimientos y muchos más.


Hip hip hurra

Hip hip hurra

Hip hip hurra


sábado, 3 de mayo de 2008

MI TRIBUTO A LA EXPO 2008

Arriba: Esta simpática ranita es una de las muchas que adornan el Paseo de Ranillas.




Ya sé que es imperdonable eso de vivir en Zaragoza y no haberme acercado antes a ver cómo van las obras de la Expo 2008. Es que no me gusta nada contemplar las construcciones en estado embrionario, rodeadas de zanjas y montañas de tierra que al menor soplo de aire nos rebozan de arriba abajo como si fuéramos croquetas. Prefiero ver las obras cuando ya están acabadas y en perfecto estado de revista. Como tampoco vivo cerca del Meandro de Ranillas, donde están los pabellones de la Expo, ni tengo que ir por allí por otras razones, me mantenía al corriente del tema a través de los periódicos y los telediarios.
Pero el otro día, por fin, rendí mi tributo a la Expo 2008. Era el 1 de mayo, hacía buen tiempo, el sol brillaba primaveral, la temperatura era suave, y decidimos enfilar por la mañana el Paseo de Ranillas para acercarnos hasta donde se nos permitía llegar a los curiosos (que esa mañana festiva, éramos multitud).
Por supuesto, cruzamos el Ebro caminando por la abarrotada Pasarela del Voluntariado, que fue inaugurada el 24 de abril y por la que ya hemos debido de desfilar casi todos los zaragozanos. Hasta me animé a hacer algunas fotografías con mi cámara de dominguera, que subo al blog para ilustrar este post. La próxima visita, para cuando ya esté abierta la Expo.

Nota: Si queréis ver fotos realmente buenas de la Expo y el progreso de las obras, recomiendo las de José Antonio Melendo. Son espectaculares.

miércoles, 30 de abril de 2008

MY FAVOURITE THINGS

He aquí una nueva sección para este modesto blog: MY FAVOURITE THINGS, donde cabe todo lo que me gusta (desde música, pelis, libros, cuadros...). La inauguro a lo grande: con el tema MY FAVOURITE THINGS tocado por JOHN COLTRANE en 1961 en Baden Baden.
John Coltrane, 1926-1966, hijo de un sastre aficionado a la música y, según los entendidos, el número uno de los saxofonistas tenor y de los soprano. A mí, cuando coquetea descaradamente con el free jazz, me pone un poco de los nervios, lo confieso. Me ocurre lo mismo con Miles Davis. No soy nada amiga del free jazz, que me revoluciona las neuronas. Pero en el caso de Coltrane y Davis, cuando están calmaditos y regresan a la melodía después de improvisar, como Coltrane en este tema, me relaja escucharles. Sólo hay que dejarse llevar.




Y para comparar, esta misma canción interpretada por Julie Andrews en aquella película tan cursi (pero al mismo tiempo, tan entrañable) de 1965: "The Sound of Music" ("Sonrisas y Lágrimas"). Sé que la historia desprende un tufillo rancio y es un canto a la familia numerosa y tradicional, al papel de esposa y madre al que "debe aspirar" toda mujer que se precie, etc., etc., pero de vez en cuando me gusta volver a ver esta peli. Una es que tiene dentro un gusanillo cursi que hay que alimentar cada equis tiempo. Y aunque sólo sea por disfrutar de las hermosas imágenes de Salzburgo...

sábado, 26 de abril de 2008

DIAS DE MENTA… UN BLOG QUE VA A CUMPLIR UN AÑITO (O EL VICIO DE LOS BLOGS)


Porque esto de los blogs es puro vicio. A mí me ha ocurrido algo muy curioso con éste. Lo abrí en mayo del año pasado para complementar mi página web y hablar de mi última novela DÍAS DE MENTA Y CANELA, colgar fotografías de la presentación, reseñas y esas cosas tan raras que hacemos los escritores. Como era novata, ni siquiera comenté por ahí que tenía un blog. Tampoco pensé que nadie se asomara por aquí. Pero mira por dónde, empecé a recibir comentarios de lectores/as para hablarme del libro. Y eso me hizo muchísima ilusión. Y yo comencé a añadir poco a poco posts de todo tipo sobre ideas que se me iban ocurriendo. Y de nuevo me dejaban comentarios que seguían haciéndome muchísima ilusión. Al final, descubrí que este blog se estaba alejando cada vez más de la idea original, porque había ido creciendo sin que me diera cuenta.
Entonces, empecé a plantearme la idea de abrir otro blog donde dar rienda suelta a mis “tonteridas”. Pero enseguida la deseché. Le he cogido cariño a este. Y me gusta que lleve el nombre de una novela a la que también tengo mucho cariño porque, sin ser autobiográfica, parte de lo que narra se basa en una etapa de mi propia vida: los años que pasé con mis padres en la ciudad de Düsseldorf cuando ellos emigraron allí a comienzos de los años sesenta.
Así que, a menos de un mes para que este humilde blog cumpla un año, he decidido conservarlo y ampliar los contenidos. Y para que todo esté ordenadito y presentable, hasta voy a doblegar mi naturaleza desordenada y anárquica clasificando las entradas por etiquetas.
Esta de hoy la incluyo en la sección “EINTOPF”. O sea, donde cabe de todo.
Eintopf es una palabra alemana que podría traducirse, más o menos, como olla o potaje. Un guiso de esos que antiguamente se hacían para aprovechar las sobras o los ingredientes que había por casa, echándolos a la cazuela con mucha imaginación y bien condimentados hasta que hacían “chup-chup”. Vamos, algo comparable a nuestro cocido, o nuestros guisos de legumbres, aunque creo que los ingredientes del Eintopf son más flexibles.

Y como decía Bugs Bunny: “Esto es todo, amigos”. Al menos, por hoy. Y para concluir después de tanta disertación y celebrar que en Zaragoza ha dejado de soplar el cierzo y por fin se siente la primavera (con su polen, su astenia, pero también con la alegría que transmite el buen tiempo y ver los árboles llenos de hojas verdes), un hermoso vídeo primaveral con música de Carlos Cano, sacado de YouTube. El autor es ValentinAzul.


viernes, 18 de abril de 2008

OJOS VERDES, VERDES COMO LA ALBAHACA...

Por más que he peinado You Tube, no he encontrado ninguna versión de “Ojos Verdes” cantada por Concha Piquer, pero a cambio he dado con la del grupo PatiPami, al que no conocía (creo que es de Granada), y que ha sido todo un descubrimiento.
Con la copla me ha ocurrido como a mucha gente de mi generación. Como durante décadas se apropió de ella el régimen franquista y nos la metían hasta en la sopa, condimentada con todos los tópicos folclóricos y trasnochados en boga por entonces, para mí era algo rancio que olía a moho y naftalina. Descubrí muy tarde la riqueza de esta música que ha dado grandes artistas, como la Piquer, cuya voz y sensibilidad a la hora de cantar la sitúan por encima de cualquier atisbo de folclore superficial.
Todo esto viene a cuento de la importancia que tiene esta copla en “Días de menta y canela”. Tanta, que de una estrofa de la canción deriva el título. Así que, atentos a la música



Y de regalo, un pequeño extracto de “Días de menta y canela”. El primer encuentro entre Clara Rosell y el hombre de los ojos verdes:

- ¿Usted no conoce el significado de la palabra "no", verdad?
Alcé los párpados con precaución. Un hombre en bata blanca, cuya estatura me pareció gigantesca desde mi desfavorable posición, me miraba con mucha ira acumulada en sus ojos de color esmeralda. De hecho, poseía el iris más verde que había visto jamás. Un auténtico prodigio de la naturaleza. Recordé la copla que cantaba mi madre cuando se metía en la cocina, o mientras limpiaba la casa: "Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y al verde, verde limón" . Me levanté a cámara lenta, estrujándome la mente en busca de algún argumento para aplacar a ese individuo. De pie, ya no parecía ten enorme, aunque seguía siendo bastante más alto que yo.
La inquietud no me impidió estudiar a fondo a mi contrincante. Tenía frente a mí a un varón de cabello negro, tan corto como si estuviera haciendo el servicio militar. La piel era pálida y apenas mostraba arrugas, salvo unos cuantos pliegues insignificantes alrededor de los ojos. La zona inferior del rostro estaba adornada por una barbita recortada con coquetería, en la que conté sobre la marcha cuatro o cinco hebras de plata. Eché un vistazo rápido más abajo del mentón. Lo que dejaba entrever la bata abierta parecía hallarse en buen estado de conservación. Concluí que Héctor Laborda, júnior, era un hombre apuesto. El efecto inmediato de esa conclusión fue una sonrisa involuntaria, me temo que bastante boba.
En cuestión de segundos se esfumó la cólera de Héctor Laborda. El iracundo se transformó en un encantador de serpientes, cuya dentadura irradiaba salud al sonreír. Los labios bien trazados murmuraron:
- No sé qué voy a hacer con usted, Clara Rosell.

sábado, 12 de abril de 2008

SUEÑOS DE SEDUCTOR (PLAY IT AGAIN, SAM, 1972)

O “Casablanca” pasado por la túrmix de Woody Allen, una de las pocas personas, junto con Martin Scorsese, que lleva más de tres décadas con el mismo modelo de gafas sobre la nariz. Eso es fidelidad.

“Sueños de seductor”, dirigida por Herbert Ross, fue mi primera película de Woody Allen y recuerdo que me tronchaba de risa cuando aparecía el espíritu de Humphrey Bogart para dar consejos al apocado Woody sobre cómo tratar a las mujeres. Ya se aprecian los tics tan propios de Allen que adoramos sus fans (las gafas, por supuesto, los discursos neurótico-intelectuales, su proverbial torpeza con las mujeres, ese constante romper cosas que se le escurren de las manos…). No sé si al revisar esta película ahora me seguiría gustando. Con los años, los gustos cambian y lo que nos parecía sublime, a veces pierde todo su brillo. Así que me quedaré con el recuerdo de mis carcajadas de adolescente. Por si acaso…

AS TIME GOES BY

“Play it, Sam. Play ‘As Time Goes By’”, le ruega Ilsa al pianista del bar de Rick. Y vemos cómo a Sam “le cambia la color” anticipando la reacción de su jefe cuando escuche la canción que le trae recuerdos no gratos y vea que su amor perdido ha regresado a su vida.
¿Qué se puede decir de “Casablanca”, dirigida por Michael Curtiz en 1942, que no se haya dicho ya? Todo el mundo ha hablado de la ambigüedad de Ingrid Bergman, porque durante toda la película nunca sabemos a cuál de los dos hombres ama más. De la rudeza melancólica de Humphrey Bogart, ese actor que era como una sandía: duro por fuera pero de interior tierno y dulce. Del taimado gendarme Claude Rains, que nos desvela su lado bueno cuando nadie, ni siquiera los guionistas, lo esperaba. Del peculiar físico de Peter Lorre, famoso por su interpretación del repulsivo M, el Vampiro de Düsseldorf. ¿Y qué decir de Paul Henried, el marido cornamentado más elegante de todos los tiempos, que contra todo pronóstico acaba quedándose con la chica?
“Casablanca”, una película de rodaje tan caótico que, según cuentan las leyendas del cine, la Bergman nunca sabía por cuál de sus dos hombres en la ficción debía mostrar inclinación. Y el glorioso final (que las cinéfilas románticas como yo tenemos tan presente que siempre se cuela en alguna de nuestras novelas) según dicen fue improvisado, como casi todo en una película que ha pasado “cum laude” a la historia del cine.
Así que no escribiré nada más, porque todo está escrito. Sólo añadiré que al leer esto, quizá alguien se pregunte qué tiene que ver “Casablanca” con “Días de menta y canela”. Pues mucho. En alguna parte de la novela, que no desvelaré para no chafársela a quienes aún no la hayan leído, Clara Rosell recuerda una escena concreta de esta película. ¿Qué escena evoca y dónde? Esa es la pregunta del millón.