martes 30 de junio de 2009

UN POCO DE HUMOR PARA SOBRELLEVAR EL CALORAZO

El otro día escuché por la radio Hot Stuff de Donna Summers y me acordé de Full Monty, aquella película que conseguía hablar en tono de comedia hilarante de una realidad de lo más ingrata. Y como está haciendo unos días de mucho calor y es mejor tomarse la canícula con humor, cuelgo la escena cómico-tierna de la oficina de empleo.



Y la de Robert Carlyle haciendo un striptease algo sui géneris.



Y el vídeo de Donna Summers por si alguien se anima a imitar a los chicos de Full Monty. (No olvidéis retirar los muebles del salón para bailar.)


viernes 26 de junio de 2009

SOBRE LA BELLEZA (O LO QUE SEA)

Con pocas horas de diferencia, prácticamente de la mano, han abandonado este mundo dos artistas que fueron ídolos de masas, cada uno en su tiempo y en su especialidad. Debo decir que ni el uno ni el otro fueron santos de mi devoción. De cuando mis padres ponían la tele para ver Los ángeles de Charlie, allá por los años setenta, sólo recuerdo que la serie me parecía una fantasmada machista y las tres protagonistas unas pavisosas de mucho cuidado. Aunque seguro que si fuera hombre, aquel engendro me habría despertado otras clase de sensaciones. En las necrológicas de Farrah Fawcett dicen ahora que, pese a no haber obtenido reconocimiento como actriz, hizo algunas interpretaciones memorables y tuvo cierto éxito en el teatro independiente. Pero la pobre siempre será recordada por haber sido un ángel de Charlie, además de por sus dientes ultra-blancos, la melena rubia de anuncio de champú y el famoso póster ese del bañador, ante el que dicen que babeaban los chicos de medio mundo. Es la desventaja que tiene hacerse famosa por la belleza.


El blanqueado Michael Jackson nunca llegó a apasionarme. En la adolescencia me encantaban las canciones marchosas de los Jackson Five, que de vez en cuando aún me apetece escuchar con deleite nostálgico. De su etapa en solitario, me gustan algunas de sus canciones, incluida Thriller (¡cuánto me impresionó en su día el videoclip de los zombis, con lo miedosa que soy!), pero su música nunca me entusiasmó. No niego que fue un gran músico y un buen bailarín en su época de esplendor, pero la adoración se la cedo a sus fans. Yo no puedo evitar recordarle por las barbaridades que se dejó hacer en la cara y en la piel para acercarse a su peculiar idea de la belleza. A lo mejor es que soy morbosa. Quién sabe. En cualquier caso, está claro que tendremos noticias y comentarios sobre su vida, milagros y tratamientos de estética para muchos, muchísimos días.

Lo cierto es que se han ido dos personajes que, cada uno a su manera, me han hecho evocar por un momento los años setenta, con sus luces y sus sombras, con los sueños y los sinsabores propios de la primera juventud. Un tiempo que cada día se aleja más en el pasado.

Nota: Mi intención era insertar el vídeo de Thriller, pero YouTube no lo permite, así que sólo puedo incluir el link: http://www.youtube.com/watch?v=AtyJbIOZjS8

Las dos fotografías son de Getty Images.

miércoles 24 de junio de 2009

SENZA FINE



Leyendo la entrada que dedica el estupendo blog 39escalones (que recomiendo una vez más desde aquí) a Mi vida sin mi de Isabel Coixet, he recordado esta vieja canción de Gino Paoli, que siempre me hace pensar en el verano, en playas no destrozadas por los excesos urbanísticos, en besos con sabor a sal, ásperos de arena, en amores jóvenes que aspiran a durar para siempre y se diluyen en un dulce recuerdo lleno de añoranza.

Y ya que estoy hoy en plan romanticoide, pongo también la tierna escena del beso de Mi vida sin mi, con la música de Paoli como fondo.

jueves 18 de junio de 2009

LOS HÁBITOS DE LOS ESCRITORES

He leído en el blog de Lecturalia una entrada muy curiosa sobre las rutinas de escritores (y no-escritores), en la que incluyen un link a la página dailyroutines, una recopilación (en inglés) de los diferentes hábitos de "artistas, escritores o, simplemente, gente interesante”. El autor del post de Lecturalia resalta la minuciosidad de Haruki Murakami, que escribe con horario fijo y hace deporte por las tardes. Mucho deporte: cada día corre 10 kilómetros o nada 1.500 metros. También cita a Truman Capote y su costumbre de empezar a trabajar con café y cigarrillos, para acabar la jornada tomando jerez y martinis. Sería interesante saber qué partes de su obra son las que escribió al final del día. O Kingsley Amis, “que escribía hasta que abrían el pub por la tarde”. Me imagino a ese buen señor redactando las últimas frases deprisa y corriendo para bajar cuanto antes a tomarse unas cervecitas. ¿O tal vez serían unos whiskies?

Cotilleando ya en la propia página dailyroutines, me llaman la atención las respuestas de Paul Auster. Dice que escribir novelas es una experiencia tan absorbente – tanto a nivel físico como mental – que necesita hacerlo todos los días para mantener el ritmo. Incluso los domingos, siempre que le sea posible. También comenta que cuando deja de escribir, por ejemplo dos semanas a causa de un viaje, necesita otra semana para recuperar el ritmo con el que había trabajado antes. Aquí me identifico plenamente con Auster, porque si pierdo el hilo por una interrupción involuntaria, como puede ser un viaje u otras obligaciones que me obligan a aparcar por un tiempo lo que estoy escribiendo, después me cuesta lo mío volver a coger el dichoso hilo .

Stephen King empieza de 8.00 a 8.30 y tiene preparadas sus vitaminas y su música, se sienta siempre en el mismo sitio y sus papeles están siempre dispuestos del mismo modo.

Toni Morrison comenzó su carrera literaria escribiendo de madrugada, porque a esa hora aún dormían sus hijos y no la interrumpían. Y esto me da pie a la reflexión sesuda de hoy, porque incluso en días calurosos como éste hay que parir alguna sesudez: lo de condicionar los horarios de escritura a los de los niños (y los del resto de la familia) es algo que no mencionan los hombres cuyos hábitos se recopilan en dailyroutines. Pero estoy segura de que lo hacemos la mayoría de las mujeres que nos empeñamos en escribir. Adaptamos nuestros horarios a las necesidades de la pareja, o las de toda la familia, además atendemos nuestros otros trabajos, y escribimos “en ratos libres”. Y como sacar a flote una novela es un gran esfuerzo mental y físico (ésto no lo ha comprobado sólo Paul Auster), acabamos doblemente agotadas porque atendemos más frentes al mismo tiempo que los hombres.

Aquí dejo los links de las dos webs. Merece la pena leerlas.


domingo 14 de junio de 2009

AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS

Hoy una canción de Joan Manuel Serrat para acompañar el placentero languidecer de esta tarde de domingo, que dedico a algo tan recomendable para la salud como vaguear de vez en cuando. Me hacía buena falta.

Podría haber elegido una de mis canciones fetiche, porque Serrat tiene un repertorio muy amplio y hay muchas piezas que me traen recuerdos. Algunas, además de integrar la banda sonora de mi vida, también forman parte del fondo musical de mis escritos. Pero, no sé por qué, llevo varios días tarareando mentalmente Aquellas pequeñas cosas. Seguro que habrá alguna explicación psicoanalítica para ello. Habrá que consultar al viejo Sigmund Freud.


miércoles 10 de junio de 2009

LA IMPORTANCIA DE UN BUEN MARKETING

A estas alturas, creo que todos tenemos claro lo importante que es un buen marketing a la hora de vender cualquier producto. Incluso un libro, que por muy cultural que sea, no deja de ser un producto sujeto a los vaivenes del mercado. En este caso, el mercado editorial, donde los departamentos de Marketing tienen cada vez más peso y más responsabilidad a la hora de dar a conocer nuevos libros. ¿Y qué autor no se ha devanado alguna vez la sesera, por si se le ocurre alguna fórmula mágica (y que no le cueste dinero, porque no están los tiempos para dispendios) para lograr que la historia en la que ha invertido tantas horas de trabajo y en la que ha depositado un montón de ilusiones, sea un poquito más visible en la abigarrada mesa de novedades?


Bueno, pues parece que en otros ámbitos la gente no para de discurrir y están proliferando iniciativas de lo más curiosas para vender. Ayer venía en la contraportada de Heraldo de Aragón el artículo La vida tras el cristal. Habla de una pareja joven que vivirá durante siete días en el escaparate de la tienda que tiene La Oca en la Gran Vía de Zaragoza, dentro de una especie de pisito que les ha montado el establecimiento. Como dice el autor del artículo: “un Gran Hermano en mitad de la ciudad”. Aunque al parecer, todo es fingido, porque los jóvenes no son pareja, sino actores contratados para el evento.


No he pasado estos días por la Gran Vía y sólo he visto el experimento en algún vídeo de YouTube. Dicen que también se puede seguir por Facebook. Según dice el artículo, para que todo sea más realista, la pareja recibirá visitas de sus amigos o parientes, y se ha llevado hasta fotografías, deuvedés e incluso libros: El niño del pijama a rayas y uno de Millás. Ganas me dan de regalarles un ejemplar de Días de menta y canela para que lo lean dentro de su pecera y de paso, le hagan algo de publicidad, que eso nunca está de más.


Y ya puesta, aprovecho para discurrir métodos de promoción de cara a próximas publicaciones. Se me ocurre que podría montar en cualquier plaza concurrida un teatrillo que represente escenas de mi nueva novela. Preferiblemente algún capítulo erótico-festivo que dé que hablar al personal. O igual me ofrezco a los de la tienda para que me dejen ser la siguiente que ocupe su pecera. Podría escribir allí mis historias en vivo y en directo. Aunque me temo que despertaría poco morbo ver a una mujer dándole a la tecla con una taza de café al lado. Habría que aderezarlo de alguna manera. Tal vez tomando ginebra en lugar de café. Así, los curiosos podrían ver cómo una persona empieza el día sobria y termina tan beoda como Jack Lemmon y Lee Remick en Días de vino y rosas. ¡Qué morbazo! Lo malo es que yo daría con mis huesos en Alcohólicos Anónimos y no me apetece nada. Aunque, por otro lado, podría conseguir que alguien filmase un documental con mi rehabilitación, que se podría vender acompañado de un libro-testimonio. Escrito por mí, claro. ¡Uf, qué agotada iba a acabar con semejante tinglado!

Además, el alcohol es malo para el cutis y el dinero que ganara con esta iniciativa se me iría en financiarme un lifting, o un jeringazo de bótox que me pondría cara de susto. Casi mejor me quedo como estoy, con mis muchas tazas de café al día y la pacífica soledad de mi cuartito de escribir. Esto de discurrir estrategia originales de marketing es demasiado complicado. Se lo dejo a los que saben.


Nota; Después de varios intentos infructuosos de incluir un vídeo, que me han dejado frustradísima (no sé qué le pasa a Blogger que está tonto), hoy pongo solamente el link con YouTube:

domingo 7 de junio de 2009

ENTRE LIBROS

Hoy se acaba la Feria del Libro de Zaragoza. Todos los años me da pena que se termine el ambiente festivo de la feria, el bullicio alrededor de las casetas y dentro de ellas, y la posibilidad de conversar con los lectores y de saludar a los amigos. Este año, además, he tenido la oportunidad de charlar en persona con algunos de los amigos que visitáis este blog. El viernes por la tarde conocí a Carmen y poco tiempo después vinieron a la caseta Marta del blog Entrenómadas y Alfredo de 39escalones. También pasó Nerea de El Cultural de Nerea. Después de tanto tiempo comunicándonos a través de los blogs, fue una alegría poder hablar con vosotros en persona.

Me llevé la cámara con la intención de hacer fotos, pero como muchas veces se me olvida que la tengo en el bolso, sólo me traje una que nos hizo el viernes Pablo, de la Librería París, a Miguel Mena y a mí, ya al final de la tarde. Por eso salimos con caras de cansancio. Y es que el tiempo fue nuboso, a ratos hacía viento y en otros momentos se espesaba el ambiente como si quisiera estallar la tormenta, que finalmente pasó de largo. Pero a pesar de tanta indefinición meteorológica que trastoca cuerpo y mente, la tarde estuvo bien. Y fue un placer compartir firmas y caseta con Miguel, que es encantador. Algo que ya sabéis los que le conocéis y los que le escucháis por la radio.

El sábado no me acordé de sacar la cámara. Por eso no puedo colgar ninguna foto hecha en la caseta de la Librería Central. Es lo que tiene ser despistada. Otro año tendré que prepararla nada más llegar.


Y a propósito de libros, enlazo el artículo de opinión que publica hoy Almudena Grandes en El País Semanal. Creo que resume muy bien lo que significan los libros para los que disfrutamos de ellos.

El link

miércoles 3 de junio de 2009

¡LO HE VUELTO A HACER!!!!

Lo he vuelto a hacer. No lo puedo evitar. Es superior a mi. Me he emocionado hasta acelerárseme el corazón. He sentido euforia. Ilusión. Una alegría desbordada. Y ganas de cantar Nessun Dorma a todo pulmón… y eso que tengo poca voz pero desagradable, como me dijo un día un amigo.

No es que me haya enamorado de repente. Ni me ha invitado a cenar Hugh Jackman con ese look tan viril que luce en Australia. Tampoco le he mangado el último Nespresso a George Clooney, ni me ha hecho proposiciones Viggo Mortensen. Me ha ocurrido algo infinitamente más emocionante: por fin he visto y tocado un ejemplar de la edición de bolsillo de Días de menta y canela.

En el proceso de publicar un libro, hay varios momentos emocionantes: cuando nos llega la oferta de la editorial; cuando corregimos las galeradas y podemos hacernos una idea de cómo quedará nuestra historia en formato de libro; cuando tenemos la portada definitiva… y… ¡tachán!... cuando sostenemos el producto final en una mano, deslizamos los dedos de la otra por la portada, leemos la contraportada y pasamos las hojas para hacer catas al texto en el que hemos trabajado durante tantas horas. Yo en esos momentos siento una inmensa alegría que no sabría desmenuzar aquí a modo de análisis. Ya perdonaréis. Sólo puedo decir que me siento muy feliz.

Y es que es tan hermoso tocar un libro recién sacado de la imprenta. Un libro que lleva mi nombre en la portada. Y que ha quedado precioso. Ya lo veréis. No os privéis de echarle un vistazo si os topáis con él en la librería, ni de acariciarlo, de pasar las hojas, incluso de olerlo, porque ha quedado francamente bonito.




La música es, cómo no, Night and Day, la canción de Cole Porter que es tan importante en la novela. Hoy pongo la versión de Stéphane Grappelli (1908-1997), violinista de jazz francés, y Django Rheinhardt (1910-1953), el gitano francés que tenía la mano izquierda inutilizada a raíz de un incendio en su carromato y aun así tocaba la guitarra como los ángeles.

viernes 29 de mayo de 2009

DÍAS DE MENTA Y CANELA.... EN BOLSILLO

NOTICIA NOTICIOSA: La semana que viene, concretamente, el 5 de junio, saldrá Días de menta y canela en formato de bolsillo, editada por Debolsillo. El libro ha pasado por las hábiles manos de su estilista favorito - como Victoria Abril cuando acudía a Rupert en aquel viejo anuncio de la tele - y se ha sometido a un cambio de imagen total. Porque hasta a los libros les apetece darse el gustazo de comprarse unos vaqueros ajustados y hacerse un nuevo corte de pelo, o unas mechas más rompedoras. No sólo va a reinventarse la Madonna.

Aquí tenéis el resultado. ¿Verdad que está guapo mi niño?


FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA. Estaré en la Feria en las siguientes fechas:

LIBRERÍA PARÍS (casetas 21-22-23) - viernes, 5 de junio, por la tarde.
LIBRERÍA CENTRAL (casetas 1-2) - sábado, 6 de junio, por la tarde.

Si te apetece visitarme para "hablar de mi libro", como decía Francisco Umbral en aquél célebre rifirrafe televisivo con Mercedes Milá, para charlar del tiempo (que promete ser caluroso), para echarnos unas risas, o incluso para pedirme un autógrafo (¡Qué bien suena lo de autógrafo! Me siento como Nicole Kidman)... ahí estaré.

miércoles 27 de mayo de 2009

LAS PUERTAS DE VALHALLA

Hoy pongo unos vídeos de Gates of Valhalla, un grupo de rock zaragozano que acaba de sacar su primera maqueta. En vivo tienen un sonido tremendo. Os lo dice una que no es especialmente aficionada al heavy y se desmelena en sus conciertos. El próximo sábado actuarán en el III Festival Belchite Rock.

viernes 22 de mayo de 2009

HABLANDO DE TODO UN POCO

JUEVES LITERARIO EN VILLAMAYOR. Esta semana se ha ido tan deprisa que cuando quise darme cuenta ya era jueves. Y este jueves también ha sido literario con una charla en Villamayor, una localidad que está muy cerca de Zaragoza y conozco bastante bien, porque allí tienen casa unos amigos. Aunque no había estado aún en la biblioteca, un espacio muy bien atendido por Victoria, que junto con la profesora de educación de adultos preparó la charla con mucho mimo. Asistió un nutrido grupo de personas, en su mayoría mujeres (¿por qué a esta clase de actos siempre asistimos más mujeres que hombres?) y hablamos de mis libros, pero también de Alemania, de la emigración española de los años sesenta, de la estupenda película Un franco, 14 pesetas, de literatura en general y de muchos temas más. El tiempo se pasó volando y al final, algunas nos hicimos unas foticos para el recuerdo. Una señora que celebraba su cumpleaños me invitó a un trozo de brazo de gitano hecho por ella, que sabía de maravilla. Está claro que no hay nada como la repostería casera preparada con arte. Desde aquí, gracias a tod@s por vuestra amabilidad.

Foto de grupo con algunas de las asistentes a la charla.

Con Victoria, la bibliotecaria (izquierda) y Elena, la profesora de educación de adultos (derecha). La que sonríe con los ojos cerrados y cara de tonta soy yo. Cerrar los ojos cuando me fotografían es mi especialidad. Supongo un reto para cualquier fotógrafo.

DÜSSELDORF. Y hablando de Alemania: he descubierto unas fotografías estupendas de la ciudad donde viví hasta los dieciséis años y que sirve de escenario para dos de mis novelas. Confieso que me han puesto de lo más nostálgica. Están en el blog La mesa de Luz de José Pujol del diario Público. Para los que hayáis leído La cara oculta de la luna, son como un recorrido a través de algunos lugares en los que se desarrolla esta historia. Pujol ha fotografiado hasta un plato de codillo que despierta un hambre feroz (por si no lo recordáis: uno de los protagonistas de La cara oculta de la luna se papea un plato de codillo en una taberna del casco antiguo).

Aquí el link.

FERIA DEL LIBRO. El día 29 comienza la Feria del Libro de Zaragoza, con sus hileras de casetas llenas de libros sonriendo al visitante a la sombra de los tilos, que ahora ya han crecido y dan cobijo. Estaré firmando el segundo fin de semana. Publicaré aquí las fechas y la hora.


lunes 18 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI

Recordando a Mario Benedetti (1920-2009)



me jode confesarlo
pero la vida es también un bandoneón
hay quien sostiene que lo toca dios
pero yo estoy seguro que es troilo
ya que dios apenas toca el arpa
y mal

fuere quien fuere lo cierto es
que nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a casi nada
y claro nos arranca confesiones
quejas que son clamores
vértebras de alegría
esperanzas que vuelven
como los hijos pródigos
y sobre todo como los estribillos

me jode confesarlo
porque lo cierto es que hoy en día
pocos
quieren ser tango
la natural tendencia
es a ser rumba o mambo o chachachá
o merengue o bolero o tal vez casino
en último caso valsecito o milonga
pasodoble jamás
pero cuando dios o pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocije
uno siente el tremendo decoro de ser tango
y se deja cantar y ni se acuerda
que allá espera el estuche.

domingo 17 de mayo de 2009

VAYA SEMANITA

Hay que ver lo que vicia esto de los blogs. Confieso que durante la última semana he echado de menos disponer de un poco de tiempo para contestar como es debido a los comentarios y actualizar este espacio.

Ha sido una semana en la que ha habido de todo. La primera mitad fue hospitalaria acompañando a mi madre, que tuvo que someterse a una intervención que, sin ser dura ni grave, sí requirió una breve hospitalización y la compañía de una servidora.

Pero la semana también tuvo su vertiente literaria. El jueves fui a dar una charla a Sobradiel, un pueblo que está a 16 km de Zaragoza, y no olvidaré el buen ambiente que se respiraba y lo encantadores que fueron todos conmigo. Hermoso el salón de actos del Ayuntamiento, situado en la casa-palacio de los Condes de Sobradiel, una mansión que parece de película y está muy bien restaurada. Desde aquí quiero dar las gracias a Gloria, la bibliotecaria, Mari Paz, concejala de cultura, Carmen, profesora de educación de adultos y Jaime, el alcalde, que fueron amabilísimos y cariñosos, y también a los asistentes al acto por escucharme con tanta paciencia y participar con sus preguntas. Fue una bonita tarde literaria en Sobradiel, donde se percibe una gran labor cultural.

El viernes también fue literario. Nos reunimos los miembros del jurado de un concurso literario para elegir al ganador, después de un exhaustivo y largo debate sobre los cuentos finalistas que nos llevó varias horas.

El sábado hubo concierto de rock del excelente grupo aragonés, Gates of Valhalla, que ha grabado su primera maqueta y del que hablaré otro día.

Hoy domingo, por fin me dispongo a regresar a la normalidad con esta entrada, que acompaño de un vídeo del recientemente fallecido Antonio Vega cantando con Amaral. No hay nada como volver a casa, o en este caso, al blog.

lunes 11 de mayo de 2009

SLEEPY TIME GAL

Esta semana se presenta muy liada. Como no sé si podré actualizar mucho el blog, os dejo Sleepy Time Gal, una vieja canción que han interpretado muchos músicos de jazz. Esta versión es de Oscar Peterson. Para degustar en las noches calurosas que se aproximan, mientras contemplamos las estrellas a través de la ventana abierta y la brisa hace susurrar a los árboles, al tiempo que oímos los pasos de algún solitario sobre el pavimento. O para alegrar una de esas tardes de lluvia gris que llenan el ambiente de melancólica humedad y nos hacen rumiar tristezas del pasado. Incluso para recordar las viejas películas neoyorquinas de Woody Allen en blanco y negro, o las de duros detectives del viejo Hollywood. O simplemente para pensar en lo que le apetezca a cada un@.

Sed buen@s. Aunque los malos se divierten más. Como decía Mae West: "Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes". Esto también puede aplicarse a los chicos.

domingo 10 de mayo de 2009

POEMA PARA EL DOMINGO



Para la tarde del domingo, un tango y este poema de Alonso Cordel, poeta y amigo, profesor de talleres literarios, bailarín de tangos y el alma de las tertulias literarias de la ciudad.

Viajero empedernido por todas las criaturas,
me siento fatigado de recorrer cantinas.
De puerto en puerto dejo mi corazón a besos
y cada encuentro nombra alguna despedida.

Visitante sonámbulo de todas las estrellas,
sólo tengo en la luna una luz encendida:
lejano faro móvil que se obstina en perderse
por el absurdo piélago donde flota la vida.

Tarde de sol que acaba como siempre en penumbras,
abriendo con la noche las puertas de la huida.
Derramando las copas por toda mi tristeza,
el monstruo de la náusea recorre las esquinas.

Voy cruzando ciudades, páramos y riberas;
el desierto más árido, la huerta más florida,
el rústico entrecejo de la pequeña aldea
para llegar por último al túnel sin salida.

De su antología De Perdido Lugar, editada por Zócalo Editorial en 2005.

jueves 7 de mayo de 2009

CALOR

Hoy hace un día de calor horroroso, como un anticipo del tórrido verano zaragozano. A muchos nos ha pillado por sorpresa, después de varios días de intenso (y fresco) cierzo. En días así es cuando algunas nos acordamos de que el verano está a la vuelta de la esquina y hay que comprarse el bikini. Así que, ilusas de nosotras, vamos a la tienda correspondiente, elegimos los modelitos más bonitos, entramos en el probador y... ¡qué espanto!... nos damos cuenta de que el invierno y el chocolate han hecho estragos y esos modelitos, que tan bien quedan a las chicas de las fotos, a las mujeres de a pie nos sientan como un tiro. Y así empieza la historia de cómo quitarse los kilos sobrantes en ochenta días. ¡Menudo estrés! En estos meses debe de ser cuando más gente suda la gota gorda en las bicicletas de los gimnasios, cuando más sacarina echamos en el café y cuando el síndrome de abstinencia de las golosinas (y demás comidas ricas que engordan) nos pone cara de zombis. Y todo para empezar las vacaciones de verano luciendo tipazo, que echaremos a perder con el primer vermú y el primer arroz con bogavante, por no mencionar las posteriores gourmetours estivales.

Si es que no tenemos arreglo.

Para acompañar el post, Love is a Losing Game de Amy Winehouse, que no parece tener esos problemas dietéticos.

La fotografía del bikini es de www.todomercado.com

martes 5 de mayo de 2009

UNA VIDA

Reproduzco la columna que ha publicado Rosa Montero hoy en El País, dos días después del fallecimiento de su pareja, Pablo Lizcano, a los 58 años. Es un texto muy lúcido, bellísimo y triste que, lo confieso, me ha dejado un nudo en la garganta.

Un cabrilleo de agua y sol en el mar, o quizá en una piscina. El cuerpo caliente y esponjoso como pan recién hecho.

Sombras en la noche, una pesadilla. Las manos de tu madre encendiendo el mundo, disolviendo los monstruos. Ordenando las cosas.

Carreras jadeantes, frenéticas risas, juegos de niñez en patios retumbantes.

Melancolía aguda de lo aún no vivido. Intuición adolescente del resto de tu vida. Deliciosa tristeza.

La carne, un tesoro. El vertiginoso misterio de los cuerpos. El amor estallando como una supernova y dejándote ciego.

Y también el desamor: un agujero.

Una noche de agosto en pleno campo, un alboroto de cigarras, una luna llena de color naranja que parece el decorado de un teatrillo japonés, el tiempo por una vez piadosamente detenido. La plenitud, que siempre es sencilla.

Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común. Contemplarte en los otros como en un espejo.

La serenidad que llega tras las lágrimas. Y también todas las risas compartidas, los momentos de juego, las carcajadas dichosas.

Todos los libros leídos, las músicas gozadas, los besos recibidos. Y una conversación una tarde de invierno comiendo chocolate frente a la chimenea.

La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.

Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio.

Una novela leída al lado del lecho de un enfermo mientras llueve.

Torbellinos de polvo en un rayo de sol, un universo ínfimo.

Un cabrilleo de agua. El último chispazo.

Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida.

lunes 4 de mayo de 2009

FOTOGRAFÍAS DESDE EL FILO

El otro día hablaban los periódicos del hallazgo de fotografías inéditas de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour, que habían dormido el sueño de los justos durante setenta años hasta que fueron descubiertas y restauradas. En Público viene un interesante artículo al respecto y una muestra de algunas de estas fotos. Son impresionantes.

Fotogalería de Público

Máquina de escribir destruida después de un bombardeo en Gijón, 1937, David Seymour.

Hay una fotografía de Capa, de 1936 y perteneciente a la colección permanente del Museo Reina Sofía, que siempre me ha impresionado. La de un miliciano y una miliciana que descansan en sendas hamacas e intercambian sonrisas que podrían definirse como amorosas. Él sujeta con indolencia el arma y sonríe a la chica mostrándole sus dientes grandes, mientras ella parece abandonarse al placer de estar tumbada al sol junto al hombre amado. Quién sabe, a lo mejor esos dos ni siquiera eran pareja, sólo compañeros de lucha que descansaban un rato de la guerra charlando de trivialidades. Pero al contemplarlos, no puedo evitar pensar que son dos personas que se aman e intentan disfrutar de su amor aferrándose a unos minutos de normalidad en medio del caos.

miércoles 29 de abril de 2009

OJOS VERDES COMO LA ALBAHACA

Después de mucho buscar, hoy he dado con la versión de Ojos Verdes de Concha Piquer en http://www.goear.com/, otra mina al estilo de YouTube donde se puede encontrar de todo. Por fin puedo completar mi recopilación de la banda sonora de Días de menta y canela con la versión de la Piquer que no encontré en su día.

Esta canción es la que podría servir de fondo musical mientras se lee el siguiente trozo de la novela (y en la que pensaba cuando escribí la historia, también a la hora de ponerle el título):




Alcé los párpados con precaución. Un hombre en bata blanca, cuya estatura me pareció gigantesca desde mi desfavorable posición, me miraba con mucha ira acumulada en sus ojos de color esmeralda. De hecho, poseía el iris más verde que había visto jamás. Un auténtico prodigio de la naturaleza. Recordé la copla que cantaba mi madre cuando se metía en la cocina, o mientras limpiaba la casa: “Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y al verde, verde limón”. Me levanté a cámara lenta, estrujándome la mente en busca de algún argumento para aplacar a ese individuo. De pie ya no parecía tan enorme, aunque seguía siendo bastante más alto que yo.

La inquietud no me impidió estudiar a fondo a mi contrincante. Tenía frente a mí a un varón de cabello negro, tan corto como si estuviera haciendo el servicio militar. La piel era pálida y apenas mostraba arrugas, salvo unos cuantos pliegues insignificantes alrededor de los ojos. La zona inferior del rostro estaba adornada por una barbita recortada con coquetería, en la que conté sobre la marcha cuatro o cinco hebras de plata. Eché un vistazo rápido más abajo del mentón. Lo que dejaba entrever la bata abierta parecía hallarse en buen estado de conservación. Concluí que Héctor Laborda, junior, era un hombre apuesto. El efecto inmediato de esa conclusión fue una sonrisa involuntaria, me temo que bastante boba.

La versión de Concha Buika también me gusta mucho:


sábado 25 de abril de 2009

MANHATTAN, O DE CUANDO QUISE SER COMO DIANE KEATON



Hoy se cumplen treinta años del estreno de Manhattan de Woody Allen. Yo la vi en Valencia a los 21 años. Hacía relativamente poco que había descubierto Rhapsody in Blue de George Gerswhin, que me había hecho asomarme al Nueva York del jazz, el de los interminables rascacielos que se hunden entre nubes en blanco y negro, el de las películas de gángsters con botines o las de grandes pasiones a la sombra del Empire State Building interpretadas por Cary Grant y Deborah Kerr. Y entonces, va y me siento con mi chico en el cine para ver la última película de Woody Allen. Y la película arranca con fotogramas en blanco y negro de la mítica ciudad, acompañados por la voz en off del protagonista mientras suena como fondo musical el comienzo de mi adorada Rhapsody in Blue. Quedé embobada con ese Nueva York de 1979 y no me recuperé en toda la película.

Al salir del cine, una chica española que se había criado en Alemania quería ser como Diane Keaton. Ya había admirado su desparpajo, su sombrero masculino, su chaleco negro y sus enormes pantalones de pinzas en Annie Hall. En Manhattan seguía hablando como si le hubieran dado cuerda, pero había cambiado de peinado. Llevaba una permanente con flequillo, que echaba el pelo sobre el rostro como si fuera un paraguas abierto. Recuerdo que aquel peinado estuvo muy de moda ese año. Tanto, que lo llevaban hasta las glamourosas intelectuales cinematográficas de Nueva York. Mujeres seguras de sí mismas, que vivían en pisos acogedores llenos de libros y se pasaban el día entre diálogos sesudos con hombres que iban de intelectuales, cuando en el fondo buscaban lo mismo que sus padres, abuelos y bisabuelos: acostarse cuanto antes con la chica. Mujeres que en la pantalla acababan combatiendo cuerpo a cuerpo, entre sábanas que se intuían suaves y perfumadas, con esos hombres tan sabios, a veces bajitos, feos y narigudos, pero siempre ennoblecidos por sus pensamientos elevados.

Hace treinta años quería ser como Diane Keaton. Ahora me he cansado de imitar a mis ídolos. Me conformo con lo que soy. Y hace mucho tiempo que no he vuelto a ver esta película. Incluso me da algo de miedo revisarla, por si ha envejecido mal y mancha el recuerdo de mis sueños de entonces. Aunque mientras escribo esto, confieso que me están entrando ganas de hacerme con el DVD para darle un rato a la nostalgia y contemplar sus hermosos fotogramas acompañados de Rhapsody in Blue y los viejos standards de George Gershwin.

La fotografía la he tomado de carteles.metropoliglobal.com

martes 21 de abril de 2009

A UN OLMO SECO

De tanto hablar de los árboles que se han llenado de hojas verdes, me he acordado de este poema de Antonio Machado. A mi me parece una inyección de optimismo para las horas bajas, sobre todo cantado por Joan Manuel Serrat.

A UN OLMO SECO



Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Soria, 1912

domingo 19 de abril de 2009

SUSAN BOYLE

He estado viendo el vídeo de Susan Boyle, la señora regordeta y algo friki, dicen que desempleada, que tras su aparición en el programa Britain’s Got Talent (al parecer equivalente a nuestro Tú si que vales) ha salido en todos los telediarios y periódicos del mundo y se ha hecho famosa por su portentosa voz. Y me he quedado con la impresión de haber visto un montaje. Parece todo tan irreal. Desde la reacción del jurado guaperas y prepotente hasta esos dos zangolotinos que se ríen de Susan Boyle entre bastidores, pasando por el público, que hace muecas de asco en cuanto aparece ella con su peinado anticuado, ese vestidito que parece haber sido usado en alguna boda familiar, y haciendo monerías para congraciarse con un entorno claramente hostil. Luego la señora empieza a cantar y los que un segundo antes se burlaban de ella con toda la crueldad del mundo, igual que se ríen los niños de los compañeros de clase que son diferentes y vulnerables, ponen cara de asombro primero y después se emocionan, y los del jurado guaperas hasta sonríen y enseñan a la cámara sus dientes blanqueados. No sé, a lo mejor es que no tengo costumbre de ver esta clase de programas, pero la grabación me ha dejado la sensación de haber visto una mala película.

En cualquier caso, como parece que no era ningún montaje, me alegro de que la señora Boyle dejara boquiabiertos a todos esos crueles que querían pasárselo en grande riéndose de ella en sus narices, simplemente porque es rara y su aspecto no se ajusta a ningún canon de belleza. Y si el sueño de esta señora era poder dedicarse a cantar y ahora, con cuarenta y siete años, logra que se cumpla gracias a un programa-trituradora cuya filosofía es servir al público en bandeja a gente de la que se pueda reír, me alegraré mucho por ella y por su sueño. Es bello que los sueños lleguen a cumplirse, aunque sea después de haber recorrido caminos tortuosos.

He intentado insertar el vídeo, pero YouTube no lo permite, así que copio el link para quien lo quiera ver:




La fotografía es de extratv.warnerbros.com


viernes 17 de abril de 2009

PRIMAVERA

Estos días he andado liadilla y he tenido el blog algo abandonado. No se puede estar en todo. Pero a pesar de lo mucho que he corrido de un lado a otro y de las deprimentes lluvias de los últimos días, es imposible no observar que los árboles se han llenado de hojas que los visten de un verde luminoso. Parece que la primavera por fin llega de verdad, no sólo en el calendario o en forma de alergias. Y para darle la bienvenida, he buscado en YouTube un delicioso fado: Primavera.

Con el fado me ocurre lo mismo que con el bolero: no es el tipo de música que me guste escuchar a todas horas, pero hay momentos y estados de ánimo que me predisponen a disfrutar de un fado que evoque las calles de Lisboa, o de un bolero cantado con voz rota por el desamor (los interpretados por cantantes melosos y engolados me empalagan).

Pero hoy toca fado. El fado Primavera. Primero cantado por Mariza en vivo junto a la Torre de Belém:



Y también la versión más clásica de Amalia Rodrigues:

lunes 13 de abril de 2009

NOVELAS DE AMOR

El 11 de abril murió Corín Tellado. A estas alturas, creo que todos sabemos quien fue esta escritora y el tipo de literatura que hacía. Leyendo el artículo que publicó el otro día El País a raíz de su fallecimiento, me llamaron la atención varias cosas. Por ejemplo, que esta señora llegó a los 82 años trabajando. Es decir, escribiendo sin descanso o dictando sus historias a su nuera, como hacía en los últimos años, porque sus problemas de salud le impedían sentarse ante la máquina de escribir. También, que publicó más de 4.000 novelas cortas y vendió 400 millones de ejemplares, siendo la autora más leída en español después de Cervantes. Ah, y que en 1979 publicó hasta 26 novelas eróticas de bolsillo con el seudónimo de Ada Miller.

Luego, me ha hecho cavilar otro asunto en el que hacen hincapié Mario Vargas Llosa y Boris Izaguirre: lo mucho que agradecía Corín Tellado que la trataran con respeto, al parecer algo que no le prodigaron ni a ella ni a sus novelas, echándole en cara que su escritura carecía de estilo, que sus tramas eran simples, que eran muy conservadoras...

Yo no puedo opinar gran cosa sobre la calidad de sus libros, porque no he leído más de uno, o quizá dos, en toda mi vida. Y eso fue hace muchos años para un trabajo que nos pidieron en la facultad. Sólo me acuerdo de que los protagonistas fumaban mucho, que nunca llegaban más allá de besarse en la boca y que me acerqué a Corín Tellado con muchos prejuicios porque entraba dentro de lo que llamábamos (y se sigue llamando) despectivamente “novelita rosa”. La leí con cierto repelús, como si el libro me fuera a morder de un momento a otro. Claro, con ese condicionamiento, no es de extrañar que no me hiciera mucha mella. No sé si ahora me gustarían sus libros. Sería cuestión de comprobarlo. Pero lo que sé a estas alturas es el esfuerzo que supone escribir una novela, la cantidad de horas que le dedicamos, la energía que invertimos en ella y la ilusión que nos llena mientras le damos a la tecla. Por eso, me acercaría ahora a sus novelas con el respeto que merece cualquier libro, al margen de que nos guste o no, por la cantidad de trabajo y todos los sueños que hay detrás de él.



Y esto me lleva a reflexionar sobre los prejuicios que lastran a la literatura (no sólo a la literatura, claro, pero ese sería otro tema) y, en especial, a las novelas que cuentan historias de amor. Sobre todo, si las ha escrito una mujer, un hecho que condiciona la actitud de muchas personas ante ese libro y su opinión final. Seamos sinceros: cuando hablamos de nuestras lecturas, podemos admitir sin ruborizarnos que estamos leyendo una sangrienta novela donde un asesino en serie diezma al personal de mil maneras horribles, o una ambientada en un pasado lejano y trufada de batallas en las que mueren hasta las hormigas, u otra donde hay naves espaciales y androides que viajan a sabe Dios qué galaxia, pero si estamos leyendo una novela centrada en los sentimientos de unos personajes que encima se enamoran en algún momento de la trama, sonreímos avergonzados o avergonzadas por si nos tachan de cursis y murmuramos: “si… bueno, es una historia romanticona, con un toque muy rosa, no es lo que suelo leer, pero me sirve para pasar el rato en el autobús…”.

¿Por qué esa necesidad de justificarse por leer una novela de amor cuya autora es una mujer, sin tener en cuenta siquiera si el libro es bueno o malo? ¿Es que de entrada no puede ser buena la literatura que habla de amor? ¿Acaso el amor no es una parte importante de nuestras vidas?

La fotografía de Corín Tellado es de aquí.

miércoles 8 de abril de 2009

LA SAETA

Son días de viajes (para quien tenga vacaciones), de ver procesiones, de tomar comiditas de Semana Santa como esas que preparaban las abuelas (ay, esas croquetas de bacalao), y aunque no se viaje, siempre se pueden aprovechar estos días para descansar, leer mucho y dar rienda suelta a la pereza de variadas maneras, que es lo que pienso hacer yo.

Perezosa como estoy (y soy), hoy sólo pongo La Saeta de Machado cantada por el gran Joan Manuel Serrat.

¡Feliz Vagancia!

MEDITERRÁNEO


Buscando otro libro, he encontrado el de Ausias March (lo mío es de juzgado de guardia). Aunque un poco tarde, puedo poner la traducción de Veles e vents. Más vale tarde que nunca…

Velas y vientos cumplan mis deseos,
siguiendo inciertas sendas por la mar.
Poniente y Mistral se arman en su contra;
ayudará el Jaloque y el Levante,
con sus amigos el Gregal y el Sur,
rogando humildemente al Tramontano
que su soplo les sea favorable,
y así, los cinco, logren mi regreso.

Como cazuela en horno hervirá el mar,
mudando, aspecto y natural color,
y mostrará cómo aborrece todo
lo que un instante pesa sobre sí;
los peces correrán a los rincones
y buscarán secretos escondrijos:
por huir del mar que los nutre y los hace,
saldrán a tierra como gran remedio.

Harán los peregrinos rogativas,
con la promesa de ofrendar exvotos;
por pánico verán la luz secretos,
que al confesor no se revelarán.
No saldréis de mi mente en el peligro,
mas juraré ante el Dios que nos unió,
no ceder en mi firme voluntad
y teneros presente en todo tiempo.

Temo la muerte, que de vos me ausenta,
porque el amor se anula con la muerte;
mas no creo que pueda ser mi amor
superado por tal separación.
Celoso estoy de vuestro amor escaso,
que me hundirá en el olvido si yo muero;
gozar me impide el mundo pensar que
(no creo que suceda, vivos ambos)

perdáis el don de amar tras de mi muerte,
y sea pronto en ira convertido;
y si dejar el mundo me es forzoso,
todo mi mal será no veros más.
¡Oh, Dios! ¿Por qué no hay término en amor,
pues cerca de él me encontraría solo?
Sabría vuestro amor cuanto me ama,
temiendo, fiando todo al porvenir.

Yo soy el más ferviente enamorado
entre aquellos que no pierden la vida:
mi corazón no muestra, porque vivo,
duelo de muerte, en su dolor extremo.
Dispuesto estoy a bien o mal de amor,
sin que aclara mi sino la Fortuna;
en vigilia, de par en par la puerta
me encontrará, y con humilde réplica.

Podrá costarme caro mi deseo,
y esta espera de males me conforta;
no me alegro que a salvo esté mi vida,
y pido a Dios no tarde el grave paso.
Así no habrán las gentes de dar fe
de lo que obre el Amor fuera de mí;
en actos su poder se mostrará
y probaré con hechos mis palabras.

Amor, de vos yo siento más que sé,
por lo que ha de tocarme la peor parte;
sabe de vos el que sin vos está.
Al juego de los dados os comparo.

sábado 4 de abril de 2009

MEDITERRANI

Para el fin de semana, Raimon y Ausias March. Creo haber comentado alguna vez que soy una lectora de poesía algo “sui géneris”. No me gusta desmenuzar los poemas analizando la métrica, la rima y esas cosas. Simplemente me gusta leerlos, o escucharlos recitados, y sentir en las tripas su ritmo y su música.

A Ausias March, el poeta del siglo XV oriundo de Gandía, le descubrí hace años gracias a Raimon, con aquellas canciones en las que el cantante de Xátiva puso música a poemas de March. De tanto escuchar la cinta en el radiocassette, quedó inutilizable. Aún la tengo en casa, guardada en un cajón con otras reliquias de las que no me desprendo. Soy de las que guardan demasiadas cosas.

Uno de esos poemas musicados es Veles e Vents. Sabe a pasión amorosa. A agua salada, a brisa que acaricia la piel con manos húmedas, a sol y a arena y a barcos con velas preñadas de viento. Es un poema que huele a Mediterráneo, al Mare Nostrum de aguas transparentes y arenas bordeadas de pinos, dunas o rocas, y no invadidas por bosques hechos de ladrillo y cemento que tapan hasta el sol. Evoca un lugar donde uno podría toparse con pescadores que echan las redes. O con algún pirata. O con cierto viajero de regreso a Itaca tras una travesía llena de aventuras y algún encuentro galante. El Mediterráneo al que canta Serrat. Lástima que ese mar sin el corsé de tantos edificios feos sólo exista ya en el recuerdo de algunos, en fotografías amarillentas y en la literatura.



Copio más abajo el poema completo para quien quiera leerlo mientras escucha al chico de Xátiva. Me habría gustado poner la traducción, pero no la he encontrado en San Google. También he buscado por casa una vieja edición bilingüe de poemas de Ausias March, pero como soy un desastre andante y no guardo los libros ordenados siguiendo algún criterio lógico, ni siquiera ilógico, me pasa lo que me pasa: si quiero releer algún libro, tengo que iniciar una búsqueda digna de Sherlock Holmes. Y es que no se puede ser tan anárquica.

Veles e vents han mos desigs complir,
faent camins dubtosos per la mar.
Mestre i ponent contra d'ells veig armar;
xaloc, llevant, los deuen subvenir
ab llurs amics lo grec e lo migjorn,
fent humils precs al vent tramuntanal
que en son bufar los sia parcial
e que tots cinc complesquen mon retorn.

Bullirà el mar com la caçola en forn,
mudant color e l'estat natural,
e mostrarà voler tota res mal
que sobre si atur un punt al jorn.
Grans e pocs peixs a recors correran
e cercaran amagatalls secrets:
fugint al mar, on són nodrits e fets,
per gran remei en terra eixiran.

Los pelegrins tots ensems votaran
e prometran molts dons de cera fets;
la gran paor traurà al llum los secrets
que al confés descoberts no seran.
En lo perill no em caureu de l'esment,
ans votaré al Déu qui ens ha lligats,
de no minvar mes fermes voluntats
e que tots temps me sereu de present.

Io tem la mort per no ser-vos absent,
perquè amor per mort és anul·lat:
mas io no creu que mon voler sobrat
pusca esser per tal departiment.
Io só gelós de vostre escàs voler,
que, io morint, no meta mi en oblit.
Sol est pensar me tol del món delit,
- car nós vivint, no creu se pusca fer-;

aprés ma mort, d'amar perdau poder,
e sia tots en ira convertit.
e, io forçat d'aquest món ser eixit,
tot lo meu mal serà vós no veer.
Oh Déu!, per què terme no hi ha en amor,
car prop d'aquell io em trobara tot sol?
Vostre voler sabera quant me vol,
tement, fiant de tot l'avenidor.

Io són aquell pus extrem amador,
aprés d'aquell a qui Déu vida tol:
puis io són viu, mon cor no mostra dol
tant com la mort per sa extrema dolor.
A bé o mal d'amor io só dispost,
mas per mon fat Fortuna cas no em porta,
tot esvetlat, ab desbarrada porta,
me trobarà faent humil respost.

Io desig ço que em porà ser gran cost,
i aquest esper de molts mals m'aconorta;
a mi no plau ma vida ser estorta
d'un cas molt fer, qual pret Déu sia tost.
Lladoncs les gents no els caldrà donar fe
al que amor fora mi obrarà;
lo seu poder en acte es mostrerà
e los meus dits ab los fets provaré.

Amor, de vós jo en sent més que no en sé,
de qué la part pitjor me'n romandrà,
e de vós sap lo qui sens vós està.
A joc de daus vos acompararé.

miércoles 1 de abril de 2009

DESAPARECER DENTRO DE LOS LIBROS

Viene hoy en El País la crónica de la presentación en Barcelona de La encantadora de Florencia, la última novela de Salman Rushdie. Y me han llamado la atención varias cosas que dijo el señor Rushdie. Como por ejemplo esta:

“A menudo tengo el deseo de desaparecer dentro de mis libros, que son lugares mucho más interesantes que la realidad.”


Supongo que esto es algo que hemos sentido a menudo quienes nos sumergimos en la escritura de una novela. A veces, y aunque las cosas marchen bien, no digo ya cuando nos van mal, la realidad puede parecernos rutinaria, grisácea y poco aventurera. Por eso leemos. Por eso vemos películas. Y por eso escribimos. Para vivir una realidad distinta, que sea más estimulante que la nuestra. Aunque se me ocurre que si tuviéramos que vivir esas otras existencias de los libros y las películas, a lo mejor no nos gustarían tanto. O nos parecerían grises e intentaríamos escapar de ellas leyendo, yendo al cine o escribiendo. Podría ser, ¿no?

También dijo Rushdie a propósito de la fascinación que hay en su literatura por los sentidos: los olores, el ruido y los colores, que
la buena escritura habla a todos los sentidos”.
En esto también le doy la razón. Las novelas que me han conmovido, o me han sumergido de lleno en otro mundo, siempre han sido las que saben describir los sonidos propios de un lugar, cómo huelen sus calles o sus campos, el color de la vegetación, el de las casas, el azul del mar o del cielo. Incluso la fragancia del amor. Y mientras escribo esto, me estoy acordando de un libro que me transmitió todas estas sensaciones: Justine, uno de los que forman el Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell. Mientras lo leía, sentí la ciudad de Alejandría como si me hubieran transportado hasta allí. Y es que leer siempre ha sido una forma barata de viajar.

Y para concluir, otro viaje. Este en el tiempo. Un regreso a los primeros años setenta. Tiempo de utopías, de pantalones de campana y zapatones con plataformas de vértigo. Años en los que aún creíamos en los ilimitados avances de la técnica y pensábamos que el futuro siempre sería mejor que el presente. Y para evocarlos, quién mejor que Marvin Gaye cuando se cumplen veinticinco años de su asesinato a manos de su propio padre.

lunes 30 de marzo de 2009

COSAS DE CINE

Haciendo mi ronda matinal por los periódicos, leo hoy dos noticias relacionadas con el cine.

Una es el fallecimiento, a los 84 años, de Maurice Jarre, compositor de las bandas sonoras de películas como Doctor Zhivago, Lawrence de Arabia, La hija de Ryan, Pasaje a la India y muchas más, aunque en mi recuerdo almaceno sobre todo las de Doctor Zhivago y Lawrence de Arabia. Ambas estuvieron muy presentes durante toda mi infancia, pese a que no vi las películas hasta bien avanzada la década de los setenta, cuando repusieron las dos en los cines de Valencia.





La otra noticia es que hoy se cumplen cincuenta años del estreno de Con faldas y a lo loco (Some like it hot), esa magistral comedia de Billy Wilder con Jack Lemmon, Tony Curtis y Marilyn Monroe, con la que siempre me río. Y eso que la he visto infinidad de veces y me sé de memoria algunos diálogos. ¿Y qué decir de la escena final que termina con la archiconocida frase “Nadie es perfecto”? Enlazo el artículo que publica hoy El Mundo, donde se habla del caótico rodaje de la película debido a los problemas que hubo con Marilyn Monroe. Y para recordar la película, que tiene un montón de escenas memorables, aunque no puedo colgar todas porque esta entrada se convertiría en un chorizo, sólo pongo el hilarante tango de Jack Lemmon con su enamorado Osgood Fielding III, el millonario con cara de batracio.

jueves 26 de marzo de 2009

EL CIELO DE LOS ESCRITORES BUENOS

En los comentarios a raíz de la entrada que escribí el otro día sobre el éxito póstumo de Stieg Larsson y los problemas con su herencia, acabamos hablando también de John Kennedy Toole, autor de La conjura de los necios, que se suicidó a los treinta y dos años, frustrado porque no había conseguido interesar a ningún editor por su libro. Como dicen en el artículo de El Mundo que enlazo aquí, probablemente habría más razones que le empujaron al suicidio. Algunos biógrafos aventuran que una de las causas podría ser su homosexualidad reprimida. Bueno, es una hipótesis como cualquier otra, porque a estas alturas, quién puede saber lo que pasó por la cabeza de este hombre para llegar a ese punto.

Hoy, mira por dónde, leo que se cumplen cuarenta años del suicidio de este escritor, cuya novela consiguió ser publicada después de su muerte gracias al tesón de su madre y vendió millones de copias en todo el mundo. Un éxito del que John Kennedy Toole no pudo disfrutar. Salvo que exista un cielo al que van a parar los escritores buenos (como aquellos negritos buenos de la canción de Machín, que también se van al cielo), desde donde podrían estar disfrutando de su éxito póstumo y burlándose de los que no creyeron en ellos. Sería bonito. Lástima que una sea tan descreída.



La fotografía corresponde a la portada de una biografía de Toole y la he tomado de El Mundo.

lunes 23 de marzo de 2009

TRAVESURAS DE LA VIDA MALA

El otro día leí en El Mundo el anuncio de la entrevista que iba a publicar el suplemento Yo Dona con la mujer que durante treinta y dos años fue pareja de hecho de Stieg Larsson. A estas alturas, creo que quien más y quien menos sabe que, según las leyes suecas, Eva Gabrielsson no tiene derecho a percibir ni una migaja de los beneficios que están generando las novelas de la trilogía Millenium. Beneficios millonarios que irán a parar a la familia de Larsson, con la que, al parecer, el escritor ni siquiera se llevaba bien.

Y me ha dado por cavilar sobre la mala uva que a veces tiene la vida, el destino, el azar, o lo que sea, que da turrón a quien ya no posee dientes para disfrutarlo, porque ni siquiera está vivo. ¿De qué le sirve a Larsson todo este éxito, tanto a nivel de reconocimiento literario como económico, si murió antes de ver publicado el primer libro de los tres que llegó a escribir?

Me imagino al pobre hombre robándole horas al sueño, a sus otras aficiones, si las tenía, o a estar con su chica, por sacar tiempo para sumergirse en el universo paralelo que iba creando poco a poco. Le imagino tecleando con esa pasión que vamos sintiendo conforme nos adentramos en el mundo de una novela. Le imagino reclinándose satisfecho contra el respaldo de su silla, intuyendo que tal vez estaba creando algo que podría conectar con muchos lectores. Y me da pena cuando pienso en todo lo que se ha perdido Larsson. Y no me refiero al montón de beneficios que están generando sus novelas, una lotería que – no nos engañemos - siempre le viene bien al afortunado (si está vivo, claro), porque aunque no se escriba por dinero, hay que pagar facturas, comer de caliente y alimentar a los hijos, y un pellizco así resuelve problemas de liquidez y da estabilidad económica.

Pero cuando hablo de lo que se ha perdido Larsson, no me refiero a que ahora podría tener el riñón bien cubierto. Pienso en esos momentos de dicha que, al margen de los ingresos, proporciona la publicación de un libro y que él no llegó a disfrutar. Ese instante en que sostenemos por primera vez entre las manos un ejemplar de nuestra novela, pasamos las hojas y leemos encuadernado lo que antes era manuscrito. O ese otro en que descubrimos ejemplares del libro en las mesas de novedades de las librerías, tal vez incluso en algún escaparate. Larsson tampoco tuvo tiempo de ver cómo su novela iba ganando adeptos en todo el mundo. Ni pudo sentirse feliz por haber conseguido lo que desea todo escritor: aportar algo a sus lectores, ya sea porque les ha conmovido, les ha hecho pensar, les ha dado información interesante, o simplemente les ha proporcionado horas de buen entretenimiento, que no es cualquier cosa. Y encima, el hombre ni siquiera llegó a tiempo de dejar atado quién debía cobrar sus derechos de autor en caso de que él faltara, con lo que no pudo ni legar una buena herencia a su pareja.

No me diréis que la vida no puede ser borde cuando se lo propone.

viernes 20 de marzo de 2009

EL NOVELISTA Y EL PSICOANÁLISIS

Hoy viene una interesante entrevista con el escritor Hanif Kureishi en La Vanguardia. Me ha llamado la atención lo siguiente:

Pregunta: Hay un paralelismo entre el trabajo del psicoanalista y el del novelista...

Respuesta: Sin duda. Ambos exploran el interior, la sexualidad, la infancia. Es casi el mismo trabajo. El buen novelista es el que, a partir de una historia de otros en el fondo se está explicando a sí mismo. Hay una relación estrecha entre psicoanálisis y literatura. De hecho, Freud nunca dijo que debiéramos ir todos al psicoanalista y que el mundo sería mejor si lo hiciéramos. Al contrario, él escribió que la sociedad ya realiza una actividad semejante a través de la lectura de ficción, que al leer a Shakespeare, Dostoyevski o Sófocles nos vemos reflejados en esas situaciones, y que así contactamos con aspectos recónditos de nuestro ser. No creo en la separación entre psicoanálisis y literatura.

Me pregunto si no exagera un poco el señor Kureishi. No sé cuántas neuras podrá resolver la lectura de una novela, aunque sí es cierto que si la historia nos gusta, nos evadimos de nuestra realidad para vivir otras vidas, las obsesiones de los protagonistas nos hacen olvidar por un tiempo las nuestras, o hacen que nos sintamos reflejados en ellas, como dice Kureishi, y al final, nos queda buen sabor de boca. Eso sin duda puede considerarse terapéutico, pero de ahí a equiparar el trabajo del novelista con el del psicoanalista...


(La fotografía la he tomado de La Vanguardia)

miércoles 18 de marzo de 2009

FRIVOLIDADES DE PRIMAVERA

Ya es primavera en El Corte Inglés. Incluso en la calle. Después del duro invierno, tenemos calor, sol y muuucho polen. Y los escaparates de las tiendas se han teñido de malva, que parece ser el color de moda esta temporada. Hay hasta zapatos y bolsos de esa guisa. Y eso que yo esta primavera me considero afortunada. Me gusta el malva. Puede que hasta me compre alguna prenda de ese tono.

Pero, señores de la industria textil, ¿por qué cada temporada ponen de moda un determinado tejido, o un color concreto, en detrimento de la variedad? ¿Por qué ese empeño en uniformarnos a las mujeres como si fuéramos los Niños de San Ildefonso en el sorteo de Navidad? Al final, andamos por ahí vestiditas como si fuéramos de despedida de soltera. Es decir: todas iguales. Y no es porque nos hayamos vuelto “fashion victims” (aunque siempre hay alguna). Es que no hay forma humana de encontrar algo distinto de lo que nos proponen los señores del textil. El año pasado, o el anterior, ya no lo recuerdo, me volví loca buscando una camiseta blanca de algodón. ¿Hay algo más simple que una camiseta blanca de algodón? Pues no hubo manera. Me decían en las tiendas que esa temporada, las camisetas se llevaban de color. ¿Lo hacen por mortificarnos, o es para quitarse de encima algún stock de telas de un determinado tejido o color? Que me lo expliquen, por favor.

Y después de esta concesión a la frivolidad (es que una primavera tan malva acaba afectando a las neuronas, por mucho que a una le guste el color), inserto para contrarrestar a la gran Billie Holiday cantando Some other Spring.

(La fotografía del modelito malva la he tomado de www.basileia.es)

martes 17 de marzo de 2009

AYALA Y FACEBOOK

Esto me llamó la atención ayer:

Francisco Ayala, a sus 103 años recién cumplidos, tiene perfil en Facebook. Para que luego digan que las personas mayores no están puestas en internet.



La fotografía la he tomado de El País

sábado 14 de marzo de 2009

EL DULCE VENENO DE ESCRIBIR

Desde el momento en que sale a la luz el vergonzante secreto de nuestra doble vida, es decir, que en la intimidad nos dedicamos a emborronar folios, o a llenar de palabras absurdas montones de ficheros Word hasta agotar la memoria del ordenador, siempre hay alguien que nos pregunta por qué escribimos. Hay quien responde que escribe para que le quieran, como García Márquez. Otros para que les lean, como dice André Gide. Otros, incluso, para corregir la vida, porque es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica, según afirma Vila-Matas. Hay otros que escriben pensando en la posteridad. No deja de ser un motivo pretenciosillo y creo que pocos lo confiesen. Luego están los que, animados por el éxito de autores como J.K. Rowling o de Dan Brown, pretenden enriquecerse con la escritura. Pura quimera. Es más fácil hacerse millonario comprando un décimo de lotería de Navidad, o jugando a la bonoloto, que escribiendo.

Lo mío es mucho simple que todo esto. Escribo porque lo necesito. Porque me hace sentir bien. Como al yonqui su chute, o al alcohólico su dosis de whisky, ginebra o lo que quiera que se vierta entre pecho y espalda. Me gusta hacer y deshacer frases. Jugar con las palabras. Pulirlas como hace el carpintero con la madera. Me gusta inventarme historias con personajes nacidos en mi imaginación que, al final, llegan a parecer casi tan reales como la gente de carne y hueso que me rodea. Personajes que se montan conmigo en el autobús, me acompañan cuando hago la compra, nadan conmigo en la piscina, pedalean a mi lado en el gimnasio. A cambio, yo les invento vidas, peripecias, amores, desamores, y limo sus diálogos mientras me dedico a los prosaicos quehaceres de cada día. A veces, estos personajes se rebelan contra los planes que yo les había trazado y siguen un camino distinto. Y esa rebelión enriquece la historia con matices que no había contemplado en un principio. Y cuando termino una novela, siento un gran vacío, porque sé que esos personajes a los que había cogido cariño – o, a veces, aversión -, mis amigos invisibles, dejarán de formar parte de mi vida.

Pero que nadie se asuste. Generalmente, los que llevamos esta doble vida no somos peligrosos. Sólo disfrutamos creando mundos paralelos que nos hagan más llevadero éste, aunque solemos distinguir entre ficción y realidad. Lo cual no es óbice, en mi caso, para que me ponga a pelar patatas para la tortilla de la cena, por poner un ejemplo de lo más cotidiano, y de pronto, me asalte la frase que estuve buscando infructuosamente durante todo el día, deje las patatas a medio pelar y corra al ordenador para evitar que esas palabras vuelvan a huir.

Ciertamente, no escribo por dinero, ni persiguiendo la posteridad, tampoco la fama. Escribo porque me hace sentir bien. Aunque eso no significa que no me guste que me lean. Tampoco significa que no me pregunte, mientras escribo, si lo que estoy contando podrá interesar a alguien o adormecerá hasta a las piedras. No hay peor pecado que aburrir al prójimo por no habernos parado un segundo a dudar.

Y luego, está ese momento tan emocionante cuando en una charla con lectores, todos acabamos hablando sobre los personajes de mis novelas como si éstos fueran conocidos o amigos comunes. Como si existieran realmente. Y ese otro momento, cuando alguien me dice (o me escribe) que leer mi novela le hizo feliz y le entristeció terminarla. Esos instantes de dicha son tan bonitos que, como decía mi abuela, no se pagan con dinero.

La fotografía es de
www.educ.ar

jueves 12 de marzo de 2009

CANTANDO BAJO LA LLUVIA

Hoy, un poco de cine musical para insuflarnos optimismo, que falta nos hace. ¿Y qué mejor escena que la de Gene Kelly empapándose mientras baila bajo una lluvia torrencial pensando en su chica, de la que se acaba de despedir?

Sé que no a todo el mundo le gustan los musicales de Hollywood. Mucha gente me ha dicho: ¿pero qué sentido tiene que un tipo esté comiendo, se acuerde de su chica, salte de la silla y se ponga a dar brincos y gorgoritos con la boca llena? ¿O que ese loco esté sentado en un banco con su chica y de pronto, se ponga en pie y se le declare cantándole cursiladas, mientras ella le sonríe con cara de boba? Y no les falta razón. Hay musicales del viejo Hollywood que son un batiburrillo de canciones, bailes y almíbar no apto para todos los gustos. Pero hay otros donde los números musicales están perfectamente integrados y complementan una historia que en algunos casos, contiene buenos golpes de humor. Como esta película, una de mis favoritas de toda la vida.

Claro que yo tengo alma de carroza. Me crié en Alemania viendo con mi madre viejas películas de Hollywood en la penumbra parpadeante de un televisor en blanco y negro. Y creo que las dos soñábamos por igual. Tal vez por eso me gustan escenas como la de Gene Kelly cantándole a la cursi de Debbie Reynolds (esta mujer es lo único que me chirría de la película) en un plató de cine vacío, donde sólo hay un foco, un ventilador y una escalera. Y me encanta verles bailar.

Eso sí: estas cosas sólo me gustan en el cine. Si un hombre se plantara delante de mi tan cargado de razón como Gene Kelly y arrancara a cantarme su amor, creo que echaría a correr y batiría marcas de velocidad.

martes 10 de marzo de 2009

PREMIOS (II)

Tras haberlo consultado con la almohada, aquí está la lista de los blogs que he elegido para compartir con ellos el PREMIO DARDO y el PREMIO BLOG DE ORO. Los he elegido por muchas razones: por su contenido enriquecedor, por los valores culturales que transmiten, por su espíritu festivo y optimista, por el trabajo que supone para su autor/a mantener un blog tan currado, y... porque me gustan, que es una razón muy importante. Aquí están:


A lo largo del día iré entrando en los diferentes blogs para avisaros uno por uno.

Las instrucciones que me han dado para continuar la cadena son las siguientes (pero, por supuesto, todo esto es voluntario):

1- Aceptar, hacer que el Logo sea visible.2- Hacer un link al Blog que te ha premiado.3- Premiar otros 15 blog y avisarles.

Los logos pueden tomarse de la entrada anterior.

lunes 9 de marzo de 2009

PREMIOS

La autora del blog La bitácora de Melusina (un blog muy interesante, currado y entrañable que recomiendo vivamente) ha decidido compartir los premios DARDO y BLOG DE ORO con varios blogs, entre los que ha incluido este humilde Días de menta y canela.

Melusina, desde aquí quiero darte de nuevo las gracias por la distinción, que ya sabes que me hace muchísima ilusión.

PREMIO DARDO (a la izquierda): «Con él se reconocen los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personales, etc..., que en suma, demuestra su creatividad a través de su pensamiento vivo que está y permanece, innato entre sus letras, entre sus palabras».


PREMIO BLOG DE ORO (a la derecha)

¿A que son bonitos?

Según las reglas, lo que nos corresponde hacer ahora a los premiados es compartir estos premios con otros blogs que creamos que reúnen los requisitos indicados.

Bueno, pues voy a consultarlo con la almohada y mañana pondré la lista.

EL DURO CLINT (II)

Copio el link de la entrevista a Clint Eastwood que publicaba el otro día el Magazine de El Mundo. Entre otras cosas, me ha llamado la atención lo que dice el duro Clint sobre la crisis mundial.

P. ¿Y la crisis mundial?

R. No entiendo muy bien por qué la gente se sorprende con la crisis. Desde el principio de los tiempos las cosas han funcionado así: una vez estás arriba y otras, abajo. No comprendo tantas lamentaciones. Crecí en una era en que las cosas tenían valor. Tenías los pocos dólares que tuvieras en el bolsillo. Ahora, con las tarjetas de crédito, uno gasta 30 veces más de lo que tiene. Todo se compra sin esfuerzo. Antes, si gastabas más de lo que tenías, pasabas a tener un problema. Tenías cuatro dólares, el cine costaba dos y medio, y la conclusión era que no podías llevar a tu chica a cenar. Simple, pero perfectamente comprensible. Estaba claro lo que tenías y lo que no. Ahora no. Las cosas han perdido valor. Quizá esté ahí el problema.

La fotografía es de aquí.

jueves 5 de marzo de 2009

ANYTHING GOES

Para desempachar un poco las neuronas de tantas citas de Pessoa y de cara al fin de semana, una pequeña grabación sacada de YouTube: Anything goes cantada por su propio compositor Cole Porter, cuya música transmite un espíritu festivo y transgresor que a mí, personalmente, me llena de optimismo cada vez que escucho una de sus canciones.

Supe de la existencia de este hombre y su música cuando, de adolescente, vi en la tele una película de los años cuarenta dirigida por Michael Curtiz llamada Night and Day. Era como un catálogo de canciones suyas y números musicales y el protagonista era un guapísimo Cary Grant (qué diablos, Cary Grant siempre estaba guapo). En teoría, quería ser una biografía de Cole Porter, en la realidad, como supe muchos años después, no tenía mucho que ver con su vida. Para empezar, la película ocultaba que Cole Porter era homosexual y le presentaba como una especie de macho sofisticado metido en el cuerpo de Cary Grant. Claro que en aquellos tiempos, Hollywood no daba para más. Una película más reciente, interpretada por Kevin Kline y también aderezada con canciones de Porter, De-Lovely, se ciñe más a la realidad en ese aspecto.



A mi me gusta mucho la música de este hombre y su espíritu optimista y transgresor. Quien haya leído Días de menta y canela y La cara oculta de la luna, quizá recuerde que en ambas novelas hay canciones suyas.

El señor Porter no tenía una gran voz, de hecho, creo que sólo cantaba para sus amigos. Pero me gusta cómo vocalizaba la letra de sus canciones y la ironía que ponía en ello. Claro que, quién mejor que él, que las había parido, para saber cómo deseaba que fueran interpretadas.

Y para acabar, unas imágenes de De-Lovely:

miércoles 4 de marzo de 2009

CITA (y 2)


Otra cita de Fernando Pessoa:

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me quedé, como otros de la orla de las gentes, en aquella distancia de todo a la que comúnmente se llama la Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiera pensar, se pararía.


El Libro del Desasosiego

Siempre me ha llamado la atención esta frase: El corazón, si pudiera pensar, se pararía.

La fotografía es de aquí.

martes 3 de marzo de 2009

CITA

Tuve grandes ambiciones e ilimitados sueños – pero también los tuvo el mozo de los recados o la costurera, porque sueños los tiene todo el mundo: lo que nos diferencia es la fuerza de conseguirlos o el destino de conseguirse en nosotros.

En sueños soy igual al mozo de los recados y a la costurera. Sólo me diferencia de ellos el saber escribir. Sí, es un acto, una realidad mía que me diferencia de ellos. En el alma soy su igual.

Fernando Pessoa, El Libro del Desasosiego

Y yo me pregunto: ¿realmente nos diferencia el saber (o el intentar) escribir de aquellos a los que Pessoa llama mozo de los recados y costurera? ¿No será esta afirmación un pequeño esnobismo del señor Pessoa? ¿No será más bien que el hecho de escribir, es decir, de inventarnos historias y vivir dentro de ellas mientras las redactamos (ya sea en forma de novela o de relato), nos aísla de la realidad y nos hace sentir tan dichosos que nos creemos de otro mundo? ¿No será que en lugar de diferenciarnos de los demás, sólo es que estamos como reales y verdaderas cabras? Eso sí: cabras inofensivas que se sienten muy a gusto mientras se inventan historias y se entristecen cuando han escrito la última línea.

Menos mal que al final, Pessoa lo arregla diciendo: En el alma soy su igual.

Por cierto: próximamente habrá entrada sobre el dulce veneno de escribir.

viernes 27 de febrero de 2009

CUTRECES

Acabo de leer que Ryanair está considerando la posibilidad de cobrar a sus pasajeros por ir al baño dentro del avión. Así piensan reducir gastos.

Vamos, ya no basta con que nos hagan pasar en los aeropuertos por controles de seguridad humillantes, en los que a veces nos toca quitarnos prendas como si fuéramos strippers de bajos vuelos. Ni con que l@s azafat@s nos atiendan de aquellas maneras. Ni con que ya no nos den en el avión ni un mísero refrigerio para entretenernos y matar el hambre. Ahora, igual nos hacen pagar por ir al servicio. ¿Cómo lo harán? ¿Pondrán una cerradura con una ranurita para introducir las monedas? ¿Tendrá cambio el personal del avión? ¿Qué ocurrirá con el pasajero que no lleve suelto? ¿Le tocará ir pidiendo cambio a sus compañeros de suplicio o acabará contorsionándose como Peter Sellers en la famosa escena de “El guateque”?

Confiemos en que no prospere esta cutrez, o al menos, que la tripulación del avión vaya bien provista de cambio.


jueves 26 de febrero de 2009

EL DURO CLINT

Ayer concedieron a Clint Eastwood en Cannes una Palma de Oro Honorífica. Quién nos iba a decir a los que hace años poníamos verde al duro Clint a propósito de su Harry el Sucio, que el señor nos iba a ofrecer joyas como En la Línea de Fuego, Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal, Mystic River, Million Dollar Baby, Los Puentes de Madison, por citar mis favoritas.

Ay, ese grandioso final de Los Puentes de Madison County, una película de amor sin sentimentalismos ni cursilerías que no me canso de ver.


lunes 23 de febrero de 2009

CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR

Un pequeño homenaje a Antonio Machado, de cuya muerte en el exilio se cumplieron ayer setenta años, con la voz del admirado Joan Manuel Serrat.


domingo 22 de febrero de 2009

EL 23-F Y LAS PATATAS BRAVAS



Hay acontecimientos que marcan a generaciones enteras, ya sea debido a su carácter optimista o, por el contrario, a sus consecuencias trágicas. Tanto nos marcan, que al cabo de los años aún somos capaces de recordar dónde nos encontrábamos y qué hacíamos cuando el primer hombre pisó la luna, cuando aquellos dos aviones se incrustaron en las Torres Gemelas, cuando estallaron aquellas bombas en los trenes de cercanías de Madrid y destrozaron la vida de tantas personas…

¿Y el 23-F?

Yo viví el intento de golpe de estado en Valencia. Y siempre asociaré la tarde del 23-F a las patatas bravas. Mi marido, que entonces aún no lo era, se acababa de licenciar en la mili y lo estábamos celebrando los dos con una merendola en un bar llamado La Tierra. Creo recordar que estaba por la calle Emilio Baró. Justo andábamos hincándoles el diente a unas deliciosas patatas picantes cubiertas de mayonesa y tomate (había más tapas sobre la mesa, pero sólo recuerdo las bravas) cuando entró un hombre en el local, alteradísimo y voceando que la Guardia Civil había tomado con armas el Congreso de Diputados. En el bar se hizo un silencio sepulcral, como suele decirse siempre. A nosotros las papas se nos quedaron literalmente atravesadas en la garganta.

Como éramos muy jóvenes, muy inconscientes y no podíamos creer que algo así estuviera ocurriendo cuando nuestro país empezaba a sacudirse la caspa de la dictadura, nos subimos al Fiesta y fuimos al centro. Vimos pocos coches particulares por la calle, pero sí muchos vehículos de la Guardia Civil y del ejército patrullando y proclamando desde los altavoces el toque de queda. Por las aceras corrían unos cuantos peatones con cara de estar tan asustados como nosotros. Tardamos bien poco en dar media vuelta e irnos a mi casa, de donde no nos movimos ni para asomarnos a la ventana. A lo largo de la noche, nos enteramos de que los tanques habían tomado Valencia. Mi padre volvió hacia medianoche del trabajo, en una empresa situada en un pueblo de Valencia, y se encontró de lleno con el cerco de tanques en Primado Reig. El pobre entró en casa desencajado y pálido como un espectro.

Afortunadamente, lo que pudo haber devuelto a nuestro país a las catacumbas de las que empezaba a salir, ahora lo recordamos como la bufonada de un grotesco personaje tocado con mostacho y tricornio charolado y su famoso “¡Se sienten, coño!”. Pero, ¡qué miedo pasamos entonces! ¡Y qué miedo retrospectivo entra al pensar en lo que pudo haber ocurrido aquel día, del que mañana se cumple un nuevo aniversario, y cómo estaríamos ahora de haber triunfado el golpe!

viernes 20 de febrero de 2009

SOBREVIVIRÉÉÉÉ

Un poco de música y humor de cara al fin de semana: ¿recordáis el baile de las tres drag queens en aquella deliciosa Priscilla, reina del desierto, al son de la música de Gloria Gaynor? Pues, a disfrutar...

martes 17 de febrero de 2009

JE T'AIME MOI NON PLUS



El otro día leí en Heraldo de Aragón que se cumplen cuarenta años del lanzamiento de la canción “pecaminosa” por excelencia: Je t’aime moi non plus, que grabó Jane Birkin con el feo muy feo Serge Gainsbourg, su pareja por entonces.

Aquí el link del artículo.

Cuando salió Je t’aime moi non plus, yo tenía diez tiernos añitos y era muy inocentona (como solíamos ser las niñas de los sesenta), pero por el modo en que los adultos hablaban de esta canción cuando pensaban que las criaturas no nos enterábamos, por la expresión pícara que iluminaba sus rostros, desde el principio intuí que había algo muy pecaminoso en esos suspiros rítmicos y esa voz masculina que susurraba desde la caverna de la garganta Je t’aime, oui, je t’aime al ritmo de una música envolvente y tórrida. Más adelante, cuando tuve edad para ir a los bailes del instituto, o “Fêtes”, como los llamábamos en Alemania, el Je t’aime moi non plus adquirió significado propio. Era una de las canciones que los chicos esperaban como buitres para bailar “pegados”, como cantaba Sergio Dalma (otras muy solicitadas eran Mami Blue y Suzanne de los Pop Tops y la maravillosa Angie de los Rolling Stones, sus satánicas majestades). Cuando el pinchadiscos elegía Je t’aime…, los chicos se transformaban en pulpos de manos ágiles y la misión de las chicas era clavarles los codos para mantener las distancias. Aunque, en honor a la verdad, hay que confesar que si el chico nos gustaba, lo de clavarle los codos era una acción más bien simbólica que se ejercía por cumplir. Y semejantes combates se libraban en los bailes de medio mundo teniendo como fondo los suspiritos de la Birkin y los susurros del feo muy feo Gainsbourg.

No sé si hoy en día una canción así despertaría tanto morbo como entonces. Pero escuchándola ahora por YouTube con cierta nostalgia carrozona, creo que Je t’aime moi no plus sigue teniendo su aquel.

lunes 16 de febrero de 2009

GRACIAS A TOD@S

Muchas gracias a tod@s por las películas que habéis sugerido a raíz de la entrada anterior. Menudo lista interesante podemos confeccionar con vuestras propuestas. Y gracias también a la amable lectora de Barcelona que me ha enviado por correo electrónico una serie de títulos inolvidables (como, por ejemplo, Desayuno con diamantes, Descalzos en el parque, Encadenados, El hombre que susurraba a los caballos y otros que merece la pena revisar).

Lo dicho: podemos confeccionar entre todos una relación de películas de amor inolvidables para ver en cualquier época del año.

Buscando el otro día en You Tube, descubrí esta joyita de Dinah Washington cantando el tema de Tú y yo. Como digo siempre a propósito de las grabaciones que hizo esta señora durante los años cincuenta y sesenta, le sobra ese acompañamiento instrumental cursilón que le ponían a veces a lo "consultorio de Elena Francis", pero su vozarrón y su modo de cantar consiguieron imponerse a estas herejías.


viernes 13 de febrero de 2009

SAN VALENTÍÍÍÍÍN

Mañana, 14 de febrero, será San Valentín, Día de los Enamorados y de los Grandes Almacenes (a estas alturas, más de lo segundo que de lo primero). Y en relación con tan amorosa efeméride, vi en un periódico digital (no recuerdo cuál) una selección de películas clásicas de amor para disfrutarlas ese día en compañía de nuestra media naranja, nuestro bizcochito, nuestro amorcito, nuestro darling o nuestro churri (como dicen algunos muy castizotes). De esa selección, sólo me convencieron dos películas que yo llamaría clásicas, el resto me pareció un conjunto de cursiladas. Y entonces, se me disparó la mente y me puse a confeccionar mi propia lista de películas de amor míticas (al menos, para mí). De esas para llorar a moco tendido y babear (no necesariamente por este orden). Estoy segurísima de que habré olvidado alguna importante, pero si alguien tiene sugerencias para completar esta relación hecha a bote pronto, serán bienvenidas.

Casablanca de Michael Curtiz
Los puentes de Madison, Clint Eastwood
Tú y yo, Leo McCarey
Esplendor en la hierba, Elia Kazan (ay esa mirada triste de Warren Beatty al final)
Doctor Zhivago, David Lean
Tal como éramos, Sydney Pollack
Tierras de penumbra, Richard Attenborough (que hartazón de llorar, por Dios)
Sublime obsesión, Douglas Sirk
Duelo al sol, King Vidor (ésta no es exactamente de llorar, pero contiene mucha pasión)
El hombre tranquilo, John Ford (otra que no es de llorar, pero la incluí por la escena del beso en el cementerio)
Verano del 42, Robert Mulligan
Manhattan, Woody Allen (tampoco es de llorar, pero me encanta)

Lo dicho, se aceptan sugerencias.

Para acabar, la escena final de Tú y yo. (Aviso: si alguien no ha visto esta película y pretende hacerlo, mejor que no reproduzca el video, porque le estropearé la gracia).