viernes, 18 de abril de 2008

OJOS VERDES, VERDES COMO LA ALBAHACA...

Por más que he peinado You Tube, no he encontrado ninguna versión de “Ojos Verdes” cantada por Concha Piquer, pero a cambio he dado con la del grupo PatiPami, al que no conocía (creo que es de Granada), y que ha sido todo un descubrimiento.
Con la copla me ha ocurrido como a mucha gente de mi generación. Como durante décadas se apropió de ella el régimen franquista y nos la metían hasta en la sopa, condimentada con todos los tópicos folclóricos y trasnochados en boga por entonces, para mí era algo rancio que olía a moho y naftalina. Descubrí muy tarde la riqueza de esta música que ha dado grandes artistas, como la Piquer, cuya voz y sensibilidad a la hora de cantar la sitúan por encima de cualquier atisbo de folclore superficial.
Todo esto viene a cuento de la importancia que tiene esta copla en “Días de menta y canela”. Tanta, que de una estrofa de la canción deriva el título. Así que, atentos a la música



Y de regalo, un pequeño extracto de “Días de menta y canela”. El primer encuentro entre Clara Rosell y el hombre de los ojos verdes:

- ¿Usted no conoce el significado de la palabra "no", verdad?
Alcé los párpados con precaución. Un hombre en bata blanca, cuya estatura me pareció gigantesca desde mi desfavorable posición, me miraba con mucha ira acumulada en sus ojos de color esmeralda. De hecho, poseía el iris más verde que había visto jamás. Un auténtico prodigio de la naturaleza. Recordé la copla que cantaba mi madre cuando se metía en la cocina, o mientras limpiaba la casa: "Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y al verde, verde limón" . Me levanté a cámara lenta, estrujándome la mente en busca de algún argumento para aplacar a ese individuo. De pie, ya no parecía ten enorme, aunque seguía siendo bastante más alto que yo.
La inquietud no me impidió estudiar a fondo a mi contrincante. Tenía frente a mí a un varón de cabello negro, tan corto como si estuviera haciendo el servicio militar. La piel era pálida y apenas mostraba arrugas, salvo unos cuantos pliegues insignificantes alrededor de los ojos. La zona inferior del rostro estaba adornada por una barbita recortada con coquetería, en la que conté sobre la marcha cuatro o cinco hebras de plata. Eché un vistazo rápido más abajo del mentón. Lo que dejaba entrever la bata abierta parecía hallarse en buen estado de conservación. Concluí que Héctor Laborda, júnior, era un hombre apuesto. El efecto inmediato de esa conclusión fue una sonrisa involuntaria, me temo que bastante boba.
En cuestión de segundos se esfumó la cólera de Héctor Laborda. El iracundo se transformó en un encantador de serpientes, cuya dentadura irradiaba salud al sonreír. Los labios bien trazados murmuraron:
- No sé qué voy a hacer con usted, Clara Rosell.

4 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

'Ojos verdes' cantada por Conchita Piquer, es preciosa. Desafortunadamente fue en los 40' que la interpretó, según recuerdo, esto hace dificil de encontrar en Youtube, pero ojalá que a alguien se le ocurriera subirla (porque hay otras de ella, menos ésta).

Mi madre cantaba esta copla... Recuerdo de niña que me gustaba repetir (segun yo cantando): "Verdes, verdes como el trigo verdes, de verde, verde limón".

Que hermosas son las coplas, y qué interesante lo que comentas de su importancia en “Días de menta y canela”. Enhorabuena por el libro.

Magda

Carmen Santos dijo...

Hola Magda:
Me alegro mucho de que hayas entrado por aquí. Yo suelo visitar tu blog, pero todavía soy muy vergonzosa para dejar comentarios y me animo en muy contadas ocasiones. A partir de ahora, me dará menos corte.
Tienes razón en lo de YouTube: ojalá alguien se anime a subir esta copla, que en la versión de Concha Piquer es francamente emocionante.
Un abrazo
Carmen

La Perra de Kenia dijo...

Querida Carmen.
Te estoy buscando alguna copia de la "PIQUER". Espero poder encontrarla.
Besos

Carmen Santos dijo...

¡Qué detallazo! Muchas gracias.