lunes, 30 de junio de 2008

CAMPEONES


Escribo esto aún con la resaca de la alegría en el cuerpo. Y eso que no me gusta nada el fútbol. Me aburre soberanamente ver a veintidós hombretones en calzoncillos perseguir un balón durante hora y media para meterlo en una portería vigilada por otro hombretón en calzoncillos que lleva guantes. Pero anoche, hasta seguí el partido de la selección española contra la alemana. Me enganché en la segunda mitad e incluso llegué a animar a nuestros chicos. Yo, que no veo un partido de fútbol ni en estado de enajenación mental transitoria.
Anoche me acordé de mi padre. Le habría gustado vivir ese partido y ver a su selección española de campeona de Europa tras haber derrotado a Alemania. Él era un gran aficionado al fútbol y lo pasaba fatal cuando la selección alemana derrotaba a la española, algo que ocurría siempre… hasta anoche (y que me corrijan los futboleros si me equivoco, please).
En fin, sin que sirva de precedente, fui futbolera por una noche (sólo una, ¿eh?). Y es que la ocasión lo merecía.

2 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

Ya España se lo merecía, después de 44 años de esperar este triunfo. Esta final es histórica

Enhorabuena.

Carmen Santos dijo...

Ya lo creo, Magda. Incluso los "anti-fútbol" como yo seguimos este partido. No entiendo nada de fútbol porque nunca me ha interesado, pero hasta yo pude apreciar anoche lo bien que jugaron los chavales y el espíritu de equipo que desplegaron. Fue una final para recordar.
Besos