Este blog nació para hablar de un libro, pero ha crecido y ahora le apetece hablar de todo un poco
martes, 30 de junio de 2009
UN POCO DE HUMOR PARA SOBRELLEVAR EL CALORAZO
viernes, 26 de junio de 2009
SOBRE LA BELLEZA (O LO QUE SEA)


Lo cierto es que se han ido dos personajes que, cada uno a su manera, me han hecho evocar por un momento los años setenta, con sus luces y sus sombras, con los sueños y los sinsabores propios de la primera juventud. Un tiempo que cada día se aleja más en el pasado.
Las dos fotografías son de Getty Images.
miércoles, 24 de junio de 2009
SENZA FINE
Leyendo la entrada que dedica el estupendo blog 39escalones (que recomiendo una vez más desde aquí) a Mi vida sin mi de Isabel Coixet, he recordado esta vieja canción de Gino Paoli, que siempre me hace pensar en el verano, en playas no destrozadas por los excesos urbanísticos, en besos con sabor a sal, ásperos de arena, en amores jóvenes que aspiran a durar para siempre y se diluyen en un dulce recuerdo lleno de añoranza.
Y ya que estoy hoy en plan romanticoide, pongo también la tierna escena del beso de Mi vida sin mi, con la música de Paoli como fondo.
jueves, 18 de junio de 2009
LOS HÁBITOS DE LOS ESCRITORES

Cotilleando ya en la propia página dailyroutines, me llaman la atención las respuestas de Paul Auster. Dice que escribir novelas es una experiencia tan absorbente – tanto a nivel físico como mental – que necesita hacerlo todos los días para mantener el ritmo. Incluso los domingos, siempre que le sea posible. También comenta que cuando deja de escribir, por ejemplo dos semanas a causa de un viaje, necesita otra semana para recuperar el ritmo con el que había trabajado antes. Aquí me identifico plenamente con Auster, porque si pierdo el hilo por una interrupción involuntaria, como puede ser un viaje u otras obligaciones que me obligan a aparcar por un tiempo lo que estoy escribiendo, después me cuesta lo mío volver a coger el dichoso hilo .
Stephen King empieza de 8.00 a 8.30 y tiene preparadas sus vitaminas y su música, se sienta siempre en el mismo sitio y sus papeles están siempre dispuestos del mismo modo.
Toni Morrison comenzó su carrera literaria escribiendo de madrugada, porque a esa hora aún dormían sus hijos y no la interrumpían. Y esto me da pie a la reflexión sesuda de hoy, porque incluso en días calurosos como éste hay que parir alguna sesudez: lo de condicionar los horarios de escritura a los de los niños (y los del resto de la familia) es algo que no mencionan los hombres cuyos hábitos se recopilan en dailyroutines. Pero estoy segura de que lo hacemos la mayoría de las mujeres que nos empeñamos en escribir. Adaptamos nuestros horarios a las necesidades de la pareja, o las de toda la familia, además atendemos nuestros otros trabajos, y escribimos “en ratos libres”. Y como sacar a flote una novela es un gran esfuerzo mental y físico (ésto no lo ha comprobado sólo Paul Auster), acabamos doblemente agotadas porque atendemos más frentes al mismo tiempo que los hombres.
Aquí dejo los links de las dos webs. Merece la pena leerlas.
domingo, 14 de junio de 2009
AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS
Podría haber elegido una de mis canciones fetiche, porque Serrat tiene un repertorio muy amplio y hay muchas piezas que me traen recuerdos. Algunas, además de integrar la banda sonora de mi vida, también forman parte del fondo musical de mis escritos. Pero, no sé por qué, llevo varios días tarareando mentalmente Aquellas pequeñas cosas. Seguro que habrá alguna explicación psicoanalítica para ello. Habrá que consultar al viejo Sigmund Freud.
miércoles, 10 de junio de 2009
LA IMPORTANCIA DE UN BUEN MARKETING
Además, el alcohol es malo para el cutis y el dinero que ganara con esta iniciativa se me iría en financiarme un lifting, o un jeringazo de bótox que me pondría cara de susto. Casi mejor me quedo como estoy, con mis muchas tazas de café al día y la pacífica soledad de mi cuartito de escribir. Esto de discurrir estrategia originales de marketing es demasiado complicado. Se lo dejo a los que saben.
domingo, 7 de junio de 2009
ENTRE LIBROS
Me llevé la cámara con la intención de hacer fotos, pero como muchas veces se me olvida que la tengo en el bolso, sólo me traje una que nos hizo el viernes Pablo, de la Librería París, a Miguel Mena y a mí, ya al final de la tarde. Por eso salimos con caras de cansancio. Y es que el tiempo fue nuboso, a ratos hacía viento y en otros momentos se espesaba el ambiente como si quisiera estallar la tormenta, que finalmente pasó de largo. Pero a pesar de tanta indefinición meteorológica que trastoca cuerpo y mente, la tarde estuvo bien. Y fue un placer compartir firmas y caseta con Miguel, que es encantador. Algo que ya sabéis los que le conocéis y los que le escucháis por la radio.
Y a propósito de libros, enlazo el artículo de opinión que publica hoy Almudena Grandes en El País Semanal. Creo que resume muy bien lo que significan los libros para los que disfrutamos de ellos.
miércoles, 3 de junio de 2009
¡LO HE VUELTO A HACER!!!!

No es que me haya enamorado de repente. Ni me ha invitado a cenar Hugh Jackman con ese look tan viril que luce en Australia. Tampoco le he mangado el último Nespresso a George Clooney, ni me ha hecho proposiciones Viggo Mortensen. Me ha ocurrido algo infinitamente más emocionante: por fin he visto y tocado un ejemplar de la edición de bolsillo de Días de menta y canela.
En el proceso de publicar un libro, hay varios momentos emocionantes: cuando nos llega la oferta de la editorial; cuando corregimos las galeradas y podemos hacernos una idea de cómo quedará nuestra historia en formato de libro; cuando tenemos la portada definitiva… y… ¡tachán!... cuando sostenemos el producto final en una mano, deslizamos los dedos de la otra por la portada, leemos la contraportada y pasamos las hojas para hacer catas al texto en el que hemos trabajado durante tantas horas. Yo en esos momentos siento una inmensa alegría que no sabría desmenuzar aquí a modo de análisis. Ya perdonaréis. Sólo puedo decir que me siento muy feliz.
Y es que es tan hermoso tocar un libro recién sacado de la imprenta. Un libro que lleva mi nombre en la portada. Y que ha quedado precioso. Ya lo veréis. No os privéis de echarle un vistazo si os topáis con él en la librería, ni de acariciarlo, de pasar las hojas, incluso de olerlo, porque ha quedado francamente bonito.
La música es, cómo no, Night and Day, la canción de Cole Porter que es tan importante en la novela. Hoy pongo la versión de Stéphane Grappelli (1908-1997), violinista de jazz francés, y Django Rheinhardt (1910-1953), el gitano francés que tenía la mano izquierda inutilizada a raíz de un incendio en su carromato y aun así tocaba la guitarra como los ángeles.