lunes, 13 de octubre de 2008

FRÈRE JACQUES

El otro día hizo treinta años de la muerte de Jacques Brel. Al leerlo en el periódico, me sorprendió cómo ha pasado el tiempo. En 1978, yo tenía veinte años. Ahora tengo uno más que Brel cuando le venció la enfermedad. Y es que, como dice el tópico, la vida pasa muy deprisa.

No puedo afirmar que me gusten todas las canciones de Brel. Algunas me encantan y no me cansaría de escucharlas, como por ejemplo Ne me quitte pas, Quand on n’a que l’amour, La chanson des vieux amants... Otras nunca me llegaron. Aunque hay algo indiscutible en Brel: era un poeta y se dejaba el pellejo en cada canción. Cantaba cada pieza con una intensidad que ya quisieran para sí muchos de esos intérpretes que, poseyendo buenas voces y entonando bien (algunos, otros no) son mero producto del marketing y no logran transmitir emoción ni llenar el escenario con su persona. Quizá ahí esté lo que distingue al artista de los que no lo son: la intensidad con la que se dedica a lo que hace y se lo consigue transmitir a los demás. Y de eso, Brel tenía a capazos.



6 comentarios:

pepa dijo...

Ay, qué jóvenes éramos cuando murió Brel, y cuánto lo sentimos, lo lloramos, incluso...y qué razón tienes en lo de la intensidad de sus interpretaciones...se me vuelve a poner la piel de gallina oyendo su "Ne me quitte pas"...snif
Besos
Pepa

Carmen Santos dijo...

Sí, no es para menos. "Ne me quitte pas" es una cancion bellísima y el acompañamiento de piano una pasada.
Besos

Natalia dijo...

Buenas Carmen

Soy Natalia, hija de Natalia - qué raro suena esto -, que comparte contigo horas en clases de natación...
te vimos en la feria del libro de Zaragoza.

No sabía que tuvieras blog
un placer verte por aquí

besos
Natalia

pepa dijo...

Hala, qué bien, yo támbién quiero nadar con vosotras,,,o mejor ¿por qué no os espero a la salida y nos tomamos unas cañas?
Pepa

Carmen Santos dijo...

Hola, Natalia, me alegro mucho de saludarte por aquí. ¿Qué tal van las escrituras? ¿Has trabajado mucho este verano? Ya contarás...
Besos

Carmen Santos dijo...

Ay, Pepa, las cañas son incompatibles con la natación, que salimos con el estómago lleno de tragar agua y cloro.
Besos