jueves, 24 de junio de 2010

¿POR (PARA) QUÉ ESCRIBO?

He leído hoy en El País un descorazonador, pero muy acertado, artículo de Vicente Verdú sobre la situación actual en las letras. Digo descorazonador, porque Verdú habla de la extinción de la clase media entre los escritores, entendiéndose por clase media el grupo de autores que, sin ser superventas de esos que arrasan, vende una cantidad de ejemplares más modesta pero nada despreciable. Algo que tampoco es fácil, teniendo en cuenta la feroz competencia que hay en las mesas de novedades de las librerías. Aunque, como dice Verdú, hoy en día hay que vender cientos de miles de ejemplares para sobrevivir en el negocio. Es decir, mientras unos pocos autores venden mucho y se hacen cada vez más famosos, con lo que aún venden más y se incrementa su fama y aumentan aún más las ventas, el 95% de los títulos (cifras que da Verdú) que se publican y en consecuencia, sus autores, no se come una rosca.

Aquí está el enlace al artículo para quien quiera leerlo.

Lo dicho, me ha parecido un artículo acertado y muy interesante, pero descorazonador del todo. Después de leerlo, me he quedado un rato con la moral por los suelos, preguntándome si merece la pena seguir quemándome las pestañas ante el ordenador con semejante panorama. Aunque enseguida he llegado a la conclusión de que sí vale la pena. No para ganar mucho dinero. Es más fácil hacerse rico jugando a la lotería que escribiendo novelas. Eso lo tengo claro desde mucho antes de publicar mi primer libro. Tampoco por la fama. Para hacerse famoso, es mejor apuntarse a un reality show, cuanto más truculento y morboso, mejor. Claro que también nos podemos ligar a un futbolista famoso, pero en eso hay casi tanta competencia como en las mesas de novedades de las librerías y conviene reunir ciertos requisitos físicos, empezando por tener la edad adecuada.

No, yo escribo por una razón que incluso podría calificarse de mucho más patética que las anteriores: Escribir es mi vicio. Una adicción pura y dura. Escribir me hace sentir mejor conmigo misma y con la vida. Cuando no tengo ninguna historia entre manos, me falta algo y ando por ahí tan ansiosa como una yonqui privada de su dosis, por lo que estoy condenada a seguir pariendo novelas, evolucione como evolucione el panorama literario.

Conclusión inevitable: acabo de decidir que en mi próxima reencarnación quiero ser Carmen Lomana y concursar en Más Que Baile.

(La fotografía de Carmen Lomana está tomada de formulatv.com)

8 comentarios:

Claudia Ibañez dijo...

Yo siempre le reprocho a mi madre que me haya alimentado bien, que no me haya "colgado de un palo" para estirarme un poco, que no me dejara ver toda la tv que quería y me mandara a leer o a estudiar...que si no hubiera sido por todo eso, hoy sería medio corta, pero mediática/modelito en la lucha por casar un millonario...así con sus enseñanzas, me funcionan algo(que no del todo)las neuronas, pero soy pooobre.
Muy bueno tu artículo!!

Carmen Santos dijo...

Gracias, Claudia. A mí me ha encantado tu comentario. Ay, esos millonarios cazables...
Besos

carmen dijo...

Sigue escribiendo.
Saludicos.

Ernesto dijo...

Habia leido el artículo, y mi opinión es que, independientemente de lo económico, lo esencial de escribir es la relación que estableceis con vuestros lectores. No hace falta ser un bestseller, ni éxitos de crítica, ni promociones, lo importante es que conseguis que los que seguimos a autores determinados los incorporamos a nuestra propia vida, y asi llegamos a consideraros parte de "nuestra gente". Es algo enormemente gratificante.

Por cierto, a Claudia y a ti os quiero como sois, seguramente si hubierais cazado a algún millonario, no serías tan buenas personas.

Besos.

Carmen Santos dijo...

Carmen: Lo haré. Ya sabéis que para mí escribir es como una droga.
Saludicos


Ernesto: Lo de los millonarios era broma, jejeje. De todos modos, gracias por lo de buenas personas.

Sí, aparte de lo bien que nos hace sentir el proceso de escritura en sí, resulta sumamente gratificante cuando los lectores disfrutáis con nuestras historias y nos incorporáis al grupo de escritores a seguir. Eso es algo muy bonito y no tiene precio.
Besos

Rosalía dijo...

Y mi vicio es leer ... Así que sigue escribiendo! :)

Anónimo dijo...

Siempre me recuerdo escribiendo... de más jovencita inventándome otro mundo, soñando con el amor y sufriendo sus estragos... y es que el desamor da para mucho literariamente hablando... pero no me imagino nunca sin poder escribir, lo necesito como alimentarme, como respirar y si, encima de escribir algo de lo que medianamente te sientes orgullosa, hay tres, cuatro personas que te dicen que les ha removido algo por dentro, otras que te cuentan su vida para que les hagas unos esbozos, como una modista que confecciona un vestido a medida... y aún otros que están seguros que un día conquistarás un premio en uno de los concursos a los que te presentas incansable... pues además de mi 'necesidad de escribir' de plasmar todo lo que llega por un cordón umbilical del corazón a la cabeza, está también lo que transmito a los demás, a los que me leen (vaya mi humilde modestia por delante) y eso es de lo más gratificante.
Sigue escribiendo, sigue viviendo.
besos
Mon

Carmen Santos dijo...

Rosalía: Lo haré, que hay que seguir alimentando nuestros vicios, jejeje.
Besicos

Mon: Has expresado a la perfección lo que nos empuja a escribir y lo que se siente al hacerlo. Es cierto: escribir es vivir.
Besicos