miércoles, 18 de noviembre de 2009

¡TURRONES A LA VISTA!

Hace ya algunos días que los supermercados han tenido la amabilidad de recordarnos la proximidad de la Navidad, llenando sus estanterías con esas mercancías de gran poder de adherencia llamadas turrones, chocolates, mazapanes y dinamitas varias. Hay que ver lo considerados que son recordándonos en este otoño más bien caluroso que, pese a la temperatura tan suave, queda poco más de un mes para esas fechas tan entrañables y tiernas en las que nos gastamos más dinero de la cuenta. Y nos atiborramos de dulces y no dulces. Y nos esponjamos el hígado de vino y cava. Y nos empachamos. Y después, nos ponemos a régimen porque ya no nos entran ni los pantalones elásticos, que son los que mas ceden.

Y lo malo de todo este tinglado navideño es que, por muy críticos que seamos con él, siempre nos dejamos arrastrar. Porque, ¿cómo no vamos a preparar comiditas ricas para la familia? ¿Cómo no vamos a comprarle un regalito a cada uno de nuestros seres queridos, incluidos el perro, el periquito, el hámster y la tortuga? ¿Y qué es eso de acompañar las opíparas comilonas con agüita clara, que será buena para la vista pero no da alegría de la buena? Vino y cava hasta que el hígado y la tarjeta de crédito griten “basta”. Hasta que la mente se nos nuble y se nos escapen tonterías muy tontas. Y acabemos enfadándonos los unos con los otros hasta la siguiente Navidad.

Menos mal que, gracias a la amabilidad de los supermercados, quedamos avisados de lo que se avecina. Si es que son tan majos ellos…

La fotografía de los turrones es de aquí.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

y esa tienda de dulces que se encuentra en la calle Coso...que rico todo !!!

Samuel

Anónimo dijo...

Estoy un poco harta de que a los que no nos gusta la Navidad nos miren como bichos raros.
Cuando hay niños en la casa, el ambiente navideño es una maravilla, pero entre adultos, un verdadero coñazo.
Como dice mi madre, Navidad puede ser cualquier fin de semana que nos juntemos todos. No hace falta que nos diga El Corte Inglés cuándo debemos de estar contentos y cuánto nos debemos de gastar para ser felices.
Eso sí... los dulces me encantan.
Besos,

Magda

Ernesto dijo...

La verdad es que para muchos, que no sentimos el aspecto religioso de las fiestas, supone una ocasión de reunión de familia y amigos, un compartir lo mejor de que podemos disponer y, no se con qué razonamiento, nos mostramos un poco mas sociables, menos agresivos. Pienso que es larecuperación del sentido atávico de la hospitalidad y solidaridad entre la gente.

Un abrazo, Carmen.

Carmen Santos dijo...

Samuel: Veo que conoces Zaragoza. Supongo que te refieres a la Bombonera de Oro. Menudo escaparate tentador tiene. Por esa zona, en la calle Don Jaime, hay otra pastelería cuyo escaparate también hace salivar: Fantoba. Cuantas tentaciones, por Dios...
Besos

Carmen Santos dijo...

Magda: Cierto, cuando los niños se han hecho mayores, sobra todo ese tinglado navideño. Mientras son pequeños, pasamos por alto tanta publicidad plasta, tanto consumo y tanta compra superflua, porque disfrutamos viendo que ellos se lo pasan bien. Pero después, la parafernalia navideña llega a cansar.
En mi caso, lo único bueno de la Navidad es que nos juntamos con familiares a los que apenas podemos ver el resto del año y disfrutamos estando todos juntos. Por lo demás, podría prescindir perfectamente de estas fiestas.
Ah, a mí también me encantan los dulces... y los salados.
Besos

Carmen Santos dijo...

Ernesto: Es verdad, lo mejor de estas fiestas es el poder disfrutar de la compañía de familiares y amigos a los que no vemos mucho a lo largo del año. El resto de la parafernalia, a mí cada año se me hace más pesado.
Besos

Anónimo dijo...

Claro que conozco Zaragoza. Por navidades siempre paso unos días

Samuel

Gww dijo...

Creo que la Navidad tiene para cada uno un significado diferente. En mi caso, es la oportunidad para regresar a mi casa con un poco más de tiempo para ver a amigos que también regresan por esas mismas fechas. Vamos, que totalmente a favor -por una vez y sin que sirva de precedente- con los supermercados y hasta con El Corte Inglés.

Saludos.

Carmen Santos dijo...

Samuel: No sé por qué, me había hecho la idea de que no conoces Zaragoza. Bueno, pues ahora ya sé que no es así...
Besos

Gww: Sí, en medio de tanta publicidad y tanto incitarnos a consumir sin sentido, la parte buena es la de podernos reunir con familiares y amigos a los que no tenemos oportunidad de ver a lo largo del año. Y si, además, podemos pillar unos días de vacaciones, mejor que mejor.
Besos

Anónimo dijo...

Yo no puedo dejar de encontrarla especial porque justo es mi cumpleaños en plenas fiestas... y aunque no nos dejemos arrastrar por completo por la masa materialista y consumista, algo, algo, siempre se escapa teniendo niños en casa y otras veces porque necesitamos sentirnos niños o los mismísimos repartidores de felicidad de familiares o amigos.
besos,
Mon.

Anónimo dijo...

Sí, la conozco muy bien
Y paso algunos días siempre por navidades

Samuel

Carmen Santos dijo...

Mon: Cierto, cuando hay niños en casa, sucumbimos a la vorágine navideña hasta los que no somos muy amigos de la Navidad. Si encima se cumplen años en plenas fiestas, ni te digo...
Besos

Samuel: Pues como siga el tiempo así de caluroso, para Navidades no necesitaremos prendas de abrigo en esta ciudad. A veces, parece que estamos en primavera con estas temperaturas tan suaves.
Besos