miércoles, 14 de octubre de 2009

LEOTARDOS VERDES

En realidad tenía pensado escribir sobre otra cosa. Pero he leído en El Mundo que hoy se cumplen 50 años de la muerte de Errol Flynn, el actor que mejor lució los leotardos verdes en todo Hollywood y parte del cine mundial. ¿Y cómo no voy a homenajear aquí a ese inolvidable guaperas de estupendas piernas, si hasta le mencioné en La vida en cuarto menguante?

Extracto de La vida en cuarto menguante:

Cuando Pablo irrumpió en la cafetería, mirando a su alrededor con cara de andar buscando a alguien, o de haberse perdido, me acordé de Jesucristo Superstar. La película. No es que Pablo fuera un calco de Ted Neilly, aquel actor guapetón del que nunca más se supo. Pero sí tenía el mismo aire visionario. Los ojos claros, de tono indeciso. Como de no saber si de mayores querían ser verdes o azules. Y la melena barriéndole los hombros en perpetua disyuntiva cromática. Ahora diría que era de color castaño rojizo. Pero aquella tarde debió de iluminarla algún rayo de sol desde una de las ventanas. Porque me pareció rubia. Pablo se acercó a nuestra mesa, me miró y sonrió hasta tocar las orejas con las comisuras de los labios. En la charca de sus ojos chapoteaba un aura de exuberancia mística que le convirtió al instante en Robin Hood. El genuino de Errol Flynn. Sólo que Pablo no llevaba leotardos verdes. Ni arco. A los treinta descubrí que el toque místico de su mirada se debía a que bizquea ligeramente del ojo izquierdo. Pero para reparar en esos detalles, hay que dejar de amar.

Recordemos, pues, a Errol Flynn y sus leotardos verdes en el Robin Hood de 1938 dirigido por Michael Curtiz, para mí la mejor versión de todas las que se han hecho sobre este personaje.

5 comentarios:

39escalones dijo...

Oh, qué clasicazo imprescindible que nos traes por aquí. Para mí también es la mejor versión (y los mejores leotardos, por más ridículos que resulten hoy o por más lamentable que sean los decorados de cartón-piedra). La próxima al parecer va a ser la de Ridley Scott con Russell Crowe como prota. A echarse a temblar.
Abrazos.

José T. dijo...

Exactamente Carmen. Coincido plenamente con lo que dices sobre Errol Flynn y Robin Hood, una gran película de aventuras, como El capitán Blood, El halcón de los mares, etc. La versión de Kevin Costner es de terror, como tal vez lo sea también la de Russell Crowe, tal como acota 39 escalones. En mi blog escribí una nota sobre mis actores preferidos. Me haría ilusión que la leyeras en http://jtrepat08.blogspot.com/2009/06/la-fabrica-de-suenos.html Muchas gracias y que tengas un buen día.Abzs.

Carmen Santos dijo...

39escalones: Es que sólo un hombre tan guapo como Errol Flynn podía salir indemne después de aparecer en una película con melenita de paje bajo una caperuza espantosa y llevando, además, leotardos de color verde rana. Sólo de pensar en Russell Crowe de esa guisa me pongo a temblar de pavor.
Besos

José: Buenas películas, las que mencionas. Creo que en aquellos tiempos le echaban al cine de aventuras una fuerza, pasión e imaginación que hoy en día se ha perdido (salvando honrosas excepciones). Ahora todo son efectos especiales sin alma.
A mí tampoco me gusta la versión de Kevin Costner. Me parece muy soseras.
Ahora paso a leer tu post.
Besos

LUIS ROSER RODRIGUEZ dijo...

Hola Crmen, yo no la he visto, aunque la he oido nombrar bastantes veces, de todas formas coincido con vosotros en que las adaptaciones como la que nombrais que parece va a realizar Ridley Scott.....suelen quedarse muy lejos de las originales.

Un saludo Carmen, deberías de haber nacido en Manhatan.

Hemos montado una sociación de creación artistica, pooesía, pintura, performance en Zaragoza, te dejo el enlace para que le hecheis un vistazo.
Un saludo
http://lacasadezitas.blogspot.com/

Carmen Santos dijo...

Hola, Luis. La verdad es que es una gran película de aventuras de la época dorada de Hollywood, que no ha perdido nada de frescura después de tantas décadas.

Muy interesante el blog de lacasadezitas. He incluido el enlace.

En cuanto a lo de que debería haber nacido en Manhattan, digo lo que canta Serrat: "¿Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo?"

Besos