viernes, 17 de julio de 2009

RESEÑA EN EL PLACER DE LA LECTURA


El Placer de la Lectura reseña Días de menta y canela y me hace mucha ilusión. Copio el texto para que lo podáis leer aquí – y porque me apetece tenerlo expuesto en “esta nuestra comunidad”, como decía el presidente de la comunidad de vecinos en Aquí no hay quien viva. Incluyo también el enlace del blog (que está en mi lista de favoritos) para quien quiera entrar directamente desde este post a ojear las reseñas de libros que ofrecen cada día a sus lectores.




La reseña:

¡Qué placer tan grande es leer un libro como Días de Menta y Canela! Un relato sin pretensiones de ser nada importante pero que cumple más que dignamente con todo lo que promete.

Y es que la valenciana Carmen Santos consigue hacer fácil lo difícil: crear una trama sencilla, cotidiana, llena de realidad y humanidad y sobre todo llena de personajes normales y corrientes: Clara Rosell madurita de buen ver, que empieza tarde a hacer sus pinitos periodísticos, con un esposo y unos hijos que le aman; Héctor Laborda hijo, cuarentón jefe de producción de una empresita zaragozana, bien casado y con mejor futuro que pasado. Y una historia que comienza y termina en Alemania: Un emigrante español muerto en la soledad de su casa con un biblia abierta en el Salmo 51 y una botella de fundador. Clara se lanza en tirabuzón cruzado a por el artículo a dos páginas prometido por su jefe, pasando por encima de Héctor –el hijo del muerto-, de su hermana Anita, felizmente casada con un teutón, su marido Emilio y todos los integrantes de la trama del fallecido entre los que hay un cura español y una valkiria rubia de los años sesenta.

Escrita en primera persona, con un tono de novela negra que le acompaña hasta el final, Días de Menta y Canela rebosa humor por los cuatro costados. Humor del mejor que hay, que no es otro que reírse de uno mismo. Eso es lo que hace Clara con su vida, sus kilos, sus años, su torpeza y con su vida en conjunto. Héctor tampoco le va a la zaga, ya que mete la pata continuamente y es más un brutote rústico que un jefe de fábrica.

Este tipo de humor lo hace muy accesible, normal y ayuda muchísimo a seguir leyendo. Añádase a esto la trama policíaca no demasiado densa que acompaña al caso y una especie de “Cuéntame” a la alemana que nos regala Clara recordando toda su vida de niña y adolescente española emigrante en el Dusseldorf setentil, y tendremos una mezcla que pudiera ser algo infumable si no hubiera sido por la exquista pluma de la Santos que convierte en sonrisas hasta la parte más negra del texto y que nos hará carcajearnos muchas veces.

Lo dicho al principio, una gozada para nuestr@s seguidores y seguidoras cuarentones, maduritos, que se verán reflejados tanto en su niñez como en su vida adulta. Fresco, de lectura rápida y ligera que junto con un lenguaje sin adornos recargados nos permite disfrutar aún de esta novela negra o de humor o de amor o de todo en conjunto como la vida misma.

6 comentarios:

carmen dijo...

La reseña describe a la perfección este estupendo libro que me estoy acabando de leer .
Estoy totalmente de acuerdo con
todo lo que dice.
Convierte en sonrisas hasta la parte mas negra de la novela.
Auna estupendamente y de manera amena, géneros tan diferentes como la novela negra,el amor ,el humor,la historia, contando la emigración española a Alemania en los años sesenta,(que tu misma viviste),y que fue tan dura para muchos.
Enhorabuena Carmen.Ojala mucha gente se anime a leerla,seguro que la disfrutaran.
Saludicos

Carmen Santos dijo...

Muchas gracias por tus estimulantes palabras, Carmen. Me hace muchísima ilusión que te esté gustando la novela.
Saludicos

Anónimo dijo...

Como ya te comenté hace tiempo, de todas me quedo con los días de menta y canela aunque he de reconocer que la que me enganchó de forma brutal fue la cara oculta de la luna.
Siempre que la he recomendado en mi entorno he dicho lo mismo, (pobre de mí que de crítica nadená), hitchkoniana y sin embargo romántica, yo veo una versión de encadenados o charada muy lograda, ya casi me pude imaginar a Héctor (a pesar de los ojos verdes) como el Cary Grant ibérico.
besos.
mon.

Carmen Santos dijo...

Pues con lo que me gustan Cary Grant y las películas de Hitchcock (en especial las que mencionas), me encanta lo de nombrar a Héctor Laborda el Cary Grant español. Apruebo la moción.
Besos

José T. dijo...

A Carmen Santos, que ha tenido el buen gesto de descender al llano y codearse con los lectores a través de este blog sencillo como cualquiera pueda tener.
..Menta y canela me ha gustado mucho y ahora me dispongo a hincarle el diente a otros titulos.

Carmen Santos dijo...

José: Como te digo en el otro comentario, bienvenido a este blog.
Me alegro mucho de que te haya gustado la novela.
Besos