domingo, 27 de junio de 2010

CIGALA Y TANGO

Para esta tarde de domingo estival una canción que me encanta: Alfonsina y el mar, cantada por Diego El Cigala a ritmo de tango.

jueves, 24 de junio de 2010

¿POR (PARA) QUÉ ESCRIBO?

He leído hoy en El País un descorazonador, pero muy acertado, artículo de Vicente Verdú sobre la situación actual en las letras. Digo descorazonador, porque Verdú habla de la extinción de la clase media entre los escritores, entendiéndose por clase media el grupo de autores que, sin ser superventas de esos que arrasan, vende una cantidad de ejemplares más modesta pero nada despreciable. Algo que tampoco es fácil, teniendo en cuenta la feroz competencia que hay en las mesas de novedades de las librerías. Aunque, como dice Verdú, hoy en día hay que vender cientos de miles de ejemplares para sobrevivir en el negocio. Es decir, mientras unos pocos autores venden mucho y se hacen cada vez más famosos, con lo que aún venden más y se incrementa su fama y aumentan aún más las ventas, el 95% de los títulos (cifras que da Verdú) que se publican y en consecuencia, sus autores, no se come una rosca.

Aquí está el enlace al artículo para quien quiera leerlo.

Lo dicho, me ha parecido un artículo acertado y muy interesante, pero descorazonador del todo. Después de leerlo, me he quedado un rato con la moral por los suelos, preguntándome si merece la pena seguir quemándome las pestañas ante el ordenador con semejante panorama. Aunque enseguida he llegado a la conclusión de que sí vale la pena. No para ganar mucho dinero. Es más fácil hacerse rico jugando a la lotería que escribiendo novelas. Eso lo tengo claro desde mucho antes de publicar mi primer libro. Tampoco por la fama. Para hacerse famoso, es mejor apuntarse a un reality show, cuanto más truculento y morboso, mejor. Claro que también nos podemos ligar a un futbolista famoso, pero en eso hay casi tanta competencia como en las mesas de novedades de las librerías y conviene reunir ciertos requisitos físicos, empezando por tener la edad adecuada.

No, yo escribo por una razón que incluso podría calificarse de mucho más patética que las anteriores: Escribir es mi vicio. Una adicción pura y dura. Escribir me hace sentir mejor conmigo misma y con la vida. Cuando no tengo ninguna historia entre manos, me falta algo y ando por ahí tan ansiosa como una yonqui privada de su dosis, por lo que estoy condenada a seguir pariendo novelas, evolucione como evolucione el panorama literario.

Conclusión inevitable: acabo de decidir que en mi próxima reencarnación quiero ser Carmen Lomana y concursar en Más Que Baile.

(La fotografía de Carmen Lomana está tomada de formulatv.com)

miércoles, 23 de junio de 2010

PREMIOS DARDO Y BLOG DE ORO

Hoy me he llevado una gran alegría al entrar en el blog Testigo de Ernesto y ver que comparte conmigo los premios Dardo y Blog de Oro. Los que lo hayais visitado ya, sabréis que se trata de un espacio que rebosa cultura y sensibilidad, además de contar las noticias destacables con gran precisión y haciendo un análisis minucioso de la realidad. A los que no conozcáis todavía este blog, os lo recomiendo encarecidamente. Es muy bueno.

Muchas gracias por los premios, Ernesto.

Ahora también estoy en Facebook

Como ya habréis observado por el enlace que he puesto en la parte superior derecha del blog, no contenta con tener una bitácora que últimamente no puedo actualizar como es debido, he sucumbido a los cantos de sirenas de las nuevas tecnologías y he abierto una cuenta en Facebook. La idea es ir colgando las mismas entradas que en el blog y cuando aprenda a manejarla bien, ir ampliando la información.

Bueno, todo esto suena de maravilla, pero de momento hay una pequeña pega: tal como está configurada la cuenta, sólo pueden ver mis entradas los usuarios registrados en Facebook. He intentado cambiarla para que esa información quede a la vista de todos, pero no he dado todavía con el modo de hacerlo. Algún día lo descubriré.

Si mientras tanto, alguien que sepa cómo lograr esa hazaña tiene ganas de explicármelo, se lo agradeceré un montón. Yo seguiré probando.

Ahora mismo, lo que se vé es sólo esto:

viernes, 18 de junio de 2010

WILDER, SARAMAGO Y CASILLAS



Hoy pensaba escribir sobre esa joya de Billie Wilder que cumple cincuenta añitos: El apartamento, interpretada por el genial Jack Lemmon en el papel del pelota C.C. Baxter que se redime de su rastrerismo por amor, Shirley MacLaine haciendo de ascensorista ingenua que cree poder aspirar a casarse con uno de los tiburones de la empresa y Fred MacMurray en el papel de ejecutivo tiburón, casado y aficionado a engatusar a jovencitas para beneficiárselas en el apartamento que le presta el rastrero C.C. Baxter para tales menesteres. Dos víctimas y un aprovechado. Porque, como dice la MacLaine, o su alter-ego en la película, la señorita Kubelick: “En la vida hay víctimas y aprovechados”. Una película que es como un bombón recubierto de comedia con relleno de amargura y tiene una gran banda sonora a cargo de Adolph Deutsch.

Como proclamó Fernando Trueba cuando le dieron el Oscar hace ya unos cuantos años: "Thank you, Mr. Wilder."



Como comentaba, pensaba hablar sólo sobre El apartamento, pero al entrar esta tarde en El País Digital he visto que ha fallecido José Saramago a la edad de 87 años. En fin, está claro que la muerte es una grandísima putada, pero al menos, Saramago nos deja una obra importante y extensa por la que le recordaremos. Descanse en paz.


Y ahora, alguien se preguntará qué pinta Iker Casillas en el blog de una persona a la que le es indiferente el fútbol y que pasa olímpicamente del Mundial. Pues viene a cuento de que he leído por ahí que en The Times prácticamente echan la culpa a la novia de Casillas, la periodista Sandra Carbonero, de que el portero fallara el otro día en el partido contra Suiza y perdiera su equipo, porque ella estaba detrás de la portería y le distrajo. Qué fuerte, ¿no? Ahora resulta que si el equipo pierde, la culpa ya no es del árbitro, sino de la pareja del portero. Ay, ay, ay, es que las mujeres somos tan desestabilizadoras...


(Las dos fotografías las he tomado de El País)

domingo, 13 de junio de 2010

Una joyita para la tarde del domingo

Para acompañar el declinar del domingo he encontrado esta joyita en YouTube: Ainhoa Arteta cantando el vals de Musetta Quando m'en vo... de La Bohème.

¡Que lo disfrutéis!

miércoles, 9 de junio de 2010

ENCUENTRO CON LECTORAS EN ALHAMA DE ARAGÓN

No sé qué me ocurre últimamente, pero el caso es que a mis días les faltan horas y ya no me queda tiempo ni para actualizar el blog. Mala cosa. Debe de ser que ya necesito vacaciones. Menos mal que empiezan a perfilarse en el horizonte.


Esta semana ha comenzado con un encuentro con lectores en Alhama de Aragón, un hermoso municipio situado a unos 115 km de Zaragoza. Es famoso por sus aguas termales y su lago, además de disponer de cuatro balnearios. En la biblioteca charlé ayer sobre Días de menta y canela con las alumnas del taller de literatura del aula de adultos. Todas habían leído y trabajado el libro exhaustivamente con su profesora, Eva Bendicho, que había preparado una guía de lectura completísima. Fue un placer hablar con ellas sobre los personajes del libro y diseccionar, como si se tratara de personas de carne y hueso, sus motivaciones para actuar como actúan. Eso es algo que siempre me hace mucha ilusión, porque creo que cuando los lectores (o lectoras en este caso) se encariñan con algún personaje o llegan incluso a censurarlo, significa que nos ha salido verosímil. El tiempo se pasó volando y al final, César Muñío de Librería París nos hizo esta fotico para el recuerdo. Lo dicho: fue un placer.

domingo, 30 de mayo de 2010

"EL LIBRO QUE NO SE VENDE ENSEGUIDA ES UN CADÁVER"


Hoy cuelgo esta breve pero interesantísima entrevista a Silvia Querini, editora de Lumen, que apareció en el último número de El Cultural y da una idea de cómo está el mundo del libro.

Aquí el enlace.



Y a continuación, dos extractos de la entrevista que recomiendo leer entera:



P: ¿Cómo han cambiado los lectores?
R: Arriesgan menos y compran casi siempre lo que otros ya han comprado. De ahí la polarización del mercado.

P: Hace años, Herralde denunció que la “muerte súbita” de los libros, su escasa vida, era una pandemia: ¿confirma el diagnóstico?
R: Diagnóstico confirmado, con una aclaración: lo que vende mucho de arranque, se mantiene en librerías y dura más que las pilas Duracell. Lo que no, muy pronto se convierte en hermoso cadáver.

(La caricatura es de www.elcultural.es)

viernes, 21 de mayo de 2010

SEMANA DE TRABAJO, DE CHARLA LITERARIA Y DE... CIGÜEÑAS

Esta semana he estado trabajando duro en mi nueva novela. La criaturita se está portando muy bien. Se come todo lo que le pongo, duerme de maravilla y está creciendo y desarrollándose conforme a los cánones. De la fase de bebé que va sentado en el carrito hemos saltado a la de los primeros pasos, esos que se dan algo titubeantes, pero llenos de curiosidad y afán de aventura. Seguiré informando cuando la criatura se suba a los muebles y se dedique a abrir todos los cajones para cotillear su contenido.

El lunes pasado estuve en Alfaro, un municipio de La Rioja, para charlar con el grupo de tertulia de la Asociación de Amas de Casa sobre Días de menta y canela. Había oído decir que Alfaro posee la mayor colonia de cigüeñas del mundo. Y doy fe de que aves de esas hay muchísimas. Antes de la charla, mi marido (que me acompañó) y yo estuvimos paseando un poco por el casco antiguo, muy bonito y cuidado, y cuando nos vimos ante la Colegiata, nos llamó la atención la cantidad de cigüeñas que han hecho su nido allí. Están asentadas encima del tejado, en las ventanas de las torres gemelas, en cualquier saliente de la fachada… y de vez en cuando, una cigüeña enorme abandona su nido para regresar al poco tiempo con comida para las crías, a juzgar por el revuelo que ocasiona su vuelta. Es toda una experiencia observar el ir y venir de las cigüeñas de Alfaro. Eso sí: hay que ponerse a cubierto, porque a veces los animalitos dejan caer algún regalo mientras vuelan.

La charla estuvo fenomenal. Las integrantes de la tertulia de ASAMA habían leído y trabajado el libro exhaustivamente y durante casi dos horas estuvimos hablando sobre la propia novela, diseccionando a los personajes, sus amores y sus motivaciones para actuar como actúan. Hablamos del final de la Días de menta y canela, que siempre ha dividido mucho las opiniones, porque hay quien aplaude la decisión de Clara Rosell y hay quien piensa que debería haberse lanzado de cabeza a la piscina. También salieron en la charla temas como la emigración de los españoles en los años sesenta frente a la entrada actual de inmigrantes, la pasión amorosa y la literatura en general. El tiempo se pasó volando a la velocidad de las cigüeñas y fue una verdadera gozada conocer a un grupo de tertulia tan activo y con tanto entusiasmo por la lectura.

(No sé qué pasa con Blogger y el formato de la letra. He intentado unificar la fuente, pero cada párrafo sale con un formato diferente. Ya perdonaréis semejante chapuza.)

(La fotografía del bebé es de embarazo10.com; las otras son mías)

martes, 11 de mayo de 2010

LENA HORNE

Ayer murió a los 92 años Lena Horne, una de las últimas viejas glorias del jazz. Fue cantante y bailarina y trabajó en el mítico Cotton Club. Sufrió a comienzos de los años cincuenta la famosa purga del tristemente célebre comité de actividades antiamericanas, que la dejó durante un tiempo en el dique seco. Apodada como “la tigresa”, dicen que no fue una gran cantante ni bailarina y le reprochan falta de swing. Aquí una pequeña muestra de su voz y que cada cual juzgue por sí mismo.


Por cierto, en Días de menta y canela menciono esta grabación de Stormy Weather, que personalmente me encanta. ¿Recordáis en qué parte de la novela era?





viernes, 7 de mayo de 2010

REFLEXIONES ANTE UN FOLIO (PERDÓN: FICHERO) QUE YA NO ESTÁ EN BLANCO

Vuelvo a asomarme por aquí después de haber tenido esto desatendido durante algunos (demasiados) días. Y es que, a veces, al día le faltan horas para hacer todo lo que nos gustaría hacer. Además de que ahora ando algo liada, me acabo de embarcar en una nueva novela y me tiene tan entusiasmada que me enredo a escribir y cuando quiero darme cuenta, ya he consumido todo el tiempo disponible.

En esto de empezar nueva novela suelo atravesar varias fases. Primero está el proceso de documentación, que puede ser más o menos extenso, según requiera la historia que llevo en la cabeza. Después, pienso cómo serán los personajes y me preparo el guioncito de lo que voy a contar, pensando ya el final al que quiero llegar. Aunque algunas veces (como me ocurrió en Días de menta y canela), barajo varios finales y cuando estoy a punto de acabar la novela, me decido por el que me parece más consecuente. Y después de todo esto y de haber visualizado la historia mentalmente una y otra vez, llega el día en el que abro un nuevo fichero Word y me pongo a escribir las primeras líneas.

Y ese momento está lleno de ilusión y muchas expectativas, pero también puede ser duro. Porque por muy preparada que lleve la novela en la cabeza, ese primer contacto con una historia nueva y unos personajes que aún no han sido explorados es como cuando hacemos nuevos amigos que a priori parecen muy majetes y prometen regalarnos ratos agradables, pero no dejan de ser perfectos desconocidos que pueden salir ranas, o incluso francamente bordes. En las primeras páginas me muevo como si estuviera de invitada en casa de esos nuevos y poco conocidos amigos: un poquito cohibida, tanteando el terreno, familiarizándome con sus costumbres e intentando averiguar cómo son en realidad.

Hasta que, de pronto, me doy cuenta de que ya no soy una mera invitada en casa de esos amigos, porque me siento muy a gusto con ellos. Que mis nuevos amigos ya no son unos desconocidos y que nos lo pasamos en grande juntos. Entonces sé que cuando concluya mi estancia en esa casa y llegue la hora de la despedida, lo pasaré mal y añoraré a esas personas que se me han metido en el alma.

Pues con esta nueva novela, ya ha quedado atrás la fase de las reticencias, me siento bien con la historia y los personajes pugnan por salirse de la pantalla del ordenador, igual que hacía Jeff Daniels en La rosa púrpura del Cairo. Cuando estoy con ellos, el teclado echa humo y se me pasa el tiempo volando. En momentos así, escribir genera una energía positiva que conviene aprovechar al máximo. Porque en cualquier punto se puede atascar la historia y entonces, es cuando toca tomarse un respiro para oxigenar la cabeza.

Bueno... y después de todo este rollo literario, un pequeño extracto del Concierto Nº 1 para piano y orquesta de Piotr I. Tchaikovsky, ejecutado por la Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Herbert von Karajan y Evgeny Kissin al piano, que para eso hoy es el 170 cumpleaños de Tchaikovsky, según nos recuerda San Google.

viernes, 30 de abril de 2010

EL BEATLE DISCRETO

Escuchado esta mañana mientras esperaba mi turno en una copistería:



A veces estamos en una tienda aguardando a que nos toque la vez, o en un bar anodino apurando un café rápido, o simplemente esperando en una copistería abarrotada de gente, cuando la radio que tienen encendida los empleados para amenizar su jornada laboral emite de pronto, entre otras melodías que no han logrado despertar ninguna reacción, una canción que enseguida nos transporta a otro tiempo. A otra vida tan lejana que ni parece nuestra. Y surgen de la memoria aquellos pantalones de campana cuyas perneras chocaban entre sí y emitían un sonido siseante cuando andábamos. Y los espantosos zapatos de plataforma cuyas punteras parecían buques rompehielos. Y las camisetas ajustadas y cortas enseñando ombligos que todavía no sabían lo que era un piercing. Y dejamos de ver a los chavales que hacen fotocopias a destajo y a la gente que espera con nosotros, porque George Harrison, el Beatle más discreto, el que tenía cara de buena persona, ha despertado nostalgias de un tiempo que sólo existe ya en el recuerdo.

jueves, 22 de abril de 2010

L'ÂME DES POÈTES

Tanto escuchar a George Brassens me ha hecho acordarme de otro chansonnier ilustre y carrozón, Charles Trenet, y de dos días extraños que pasé en Narbona, la pequeña ciudad del sur de Francia donde nació Trenet en 1913.

Conocía Narbona de cuando venía con mis padres de Alemania en agosto y atravesábamos Francia en coche bajo un sol de justicia, sin aire acondicionado y pertrechados de nevera portátil y bolsa llena de fiambreras, igual que la familia Rosell de Días de menta y canela. Cuando mi padre desplegaba el mapa durante las paradas, siempre oía nombrar Montpellier, Beziers y Narbona, entre otros muchos lugares por los que pasábamos. Al principio viajábamos por carretera y atravesábamos estas ciudades de cabo a rabo. Después empezamos a venir por autopista y estos nombres apenas eran una referencia fugaz que leíamos en los indicadores.

Hace cuatro años, durante un viaje a Italia por carretera (o autopista, para ser exacta), se nos averió el coche al poco de haber entrado en Francia. A sólo cien kilómetros de la frontera. Entre Beziers y Narbona. Logramos llegar hasta la estación de servicio más próxima, donde un amable empleado avisó a “l’assistance” de la autopista. Tras una ansiosa espera bajo el sol de justicia característico del mediodía francés, apareció el camión de la asistencia, del que descendió otro señor muy amable que nos instó por señas a abrir el capó. Hurgó un poco dentro del motor y levantó la cabeza para hacernos entender como pudo (él sólo hablaba francés y nosotros apenas sabíamos saludar en francés y pedir comidas de nombre poco complicado en los restaurantes) que ese problema le correspondía resolverlo al concesionario local. Cargó nuestro coche en la parte de atrás del camión, a nosotros nos hizo sentarnos delante con él y fuimos conducidos a Narbona, con la moral por los suelos ante la perspectiva de que se nos esfumara el viaje.

En la ciudad que tantas veces atravesé durante mi infancia pasamos dos días de incertidumbre, sin saber si nos arreglarían el coche para continuar el viaje, si nos harían dejarlo por tiempo indefinido en el concesionario de Narbona, que al ser agosto trabajaba con un mínimo de personal, o si nos tocaría enviar el automóvil traidor a España en grúa y regresar nosotros en tren. Mientras esperábamos a que nuestro seguro nos sacara de allí de algún modo, descubrimos una alegre ciudad atravesada por el canal de La Robine con sus esclusas y esas barcazas tan francesas amarradas en la orilla, una ciudad que conserva algunos restos arquelógicos de su pasado romano y un casco antiguo pequeño pero interesante. Una ciudad donde la gente se sentaba en las terrazas de los restaurantes junto al canal y se ponía hasta los ojos de comer mejillones. Un lugar donde una simple ensalada de “fromage” contenía los mejores quesos que habíamos comido jamás.

Y durante unos de los paseos que dimos por las calles de Narbona para matar el tiempo, descubrimos una fachada adornada con una especie de poema. Al leerlo detenidamente, vimos que se trataba de un fragmento de la letra de una canción de Charles Trenet: L’âme des poètes. Un detalle tan francés como las barcazas del canal, las ensaladas de fromage, los bares donde sacaban unas cacerolas negras llenas de mejillones o las terrazas en las que ofrecían música en vivo al atardecer. Porque los franceses están orgullosos de sus artistas, algo que me parece estupendo, por cierto. ¿Alguien se imagina a un español adornando la fachada de su casita con letras de canciones de (gustos personales al margen) Concha Piquer, Antonio Molina, Nino Bravo, Raphael, por poner algún ejemplo? Creo que aquí no nos atreveríamos a hacerlo por si se burlaban de nosotros, o nos llamaban carrozas, o incluso por si a alguien le daba por asociarnos con la ideología política de tal o cual artista al que vinculamos a determinado partido. Somos así de chulos, o así de tontos.

A los dos días de la avería, el seguro nos consiguió un coche de alquiler que nos permitió continuar el viaje hasta Italia, mientras dejábamos el nuestro en el concesionario de Narbona para recogerlo a la vuelta. Y a pesar de habernos visto varados en esa ciudad sin hablar apenas francés y con la incertidumbre de no saber si se esfumarían nuestras vacaciones, guardo muy buen recuerdo de Narbona y del canal que la partía en dos, y desde entonces siempre que oigo ese nombre me acuerdo de Charles Trenet y de L’âme des poètes.



viernes, 16 de abril de 2010

LES LILAS

Aunque cada año se empeñen en ciertos grandes almacenes en anunciarnos la primavera cuando todavía hace un frío que pela, creo que el indicador más fiable de que llega el buen tiempo sigue siendo el reverdecimiento de los árboles y el trinar enloquecido de los pájaros desde las ramas que ya no están calvas como la cabeza de Yul Brynner.

La otra mañana atravesaba la zona ajardinada de una plaza del centro y me di cuenta de golpe de cómo han cambiado los árboles. Los de esta plaza en concreto no se han vestido sólo de verde, sino también de lila, uno de mis colores favoritos. Llegué a casa con un increíble subidón de optimismo y tarareando mentalmente Les Lilas de George Brassens. Sólo mentalmente. Que nadie se asuste. Me gusta mucho la música, pero sé que "tengo poca voz pero desagradable", como me dijo un día un amigo (o tal vez enemigo, porque con semejantes piropos...). Así que, para dar la bienvenida a la primavera mejor cuelgo la canción del genuino monsieur Brassens. Para los que sepáis poco francés, como es mi caso, hay una traducción del la letra en la página Poemas en francés.


lunes, 12 de abril de 2010

Días de menta... en www.novelasrecomendadas.com


Desde aquí quiero dar las gracias al equipo de la web www.novelasrecomendadas.com, una excelente página dedicada a recomendar libros donde los internautas podemos votar y comentar cada novela, por haber dedicado una entrada a Días de menta y canela. Lo dicho: muchísimos thankyous.

Aquí tenéis el enlace del post, por si os apetece leerlo y poner un comentario o dar vuestro voto.

Enlace

domingo, 11 de abril de 2010

BARRY WHITE Y BIZCOCHITO

Un poco de humor mientras vemos declinar el domingo. ¿Quién no recuerda a Bizcochito de Ally McBeal, el friqui más friqui de las series de televisión, bailando en el lavabo unisex del bufete de abogados al son de You're The First, The Last, My Everything de Barry White?



Para comparar, la versión original y genuina de Barry White. Esta noche, siempre podremos ponernos a bailar en plan Bizcochito mientras hagamos la cena, cuando nos lavemos los dientes antes de irnos a la cama... Sólo es cuestión de fijarse en la coreografía de los chicos de Ally McBeal. Por cierto, ¿alguien recuerda el nombre del actor? Para mí siempre será Bizcochito.

sábado, 10 de abril de 2010

ESCRIBIR EN EL AUTOBÚS


Ya estoy de regreso después del descanso de Semana Santa y unos días de mucho trabajo en los que no me ha quedado tiempo para nada. Pero aquí estoy de nuevo, con mono de blog incluido.

Para la vuelta traigo un vídeo curioso que he visto hoy en La Vanguardia. Se trata de una campaña de TMB para promover la escritura y la lectura entre los viajeros del transporte público. Y con ese fin salen dos escritores, Màrius Serra y Silvia Soler, redactando un pequeño relato, el uno dentro de un autobús urbano y la otra en el intercambiador de Diagonal. De las dos imágenes, la que me ha chocado muchísimo ha sido la de Serra, sentado en la plataforma de un autobús en marcha ante una mesita adornada con un tulipán rosa y tecleando en un ordenador portátil bajo la mirada curiosa (o perpleja) de los pasajeros.

Yo suelo moverme bastante en autobús por mi ciudad (en realidad, lo que me gusta es ir caminando a los sitios, pero si están muy lejos, no queda más remedio que tirar de transporte público) y sólo de imaginarme la hazaña de desplegar el ordenador portátil y ponerme a escribir en horas punta, cuando vamos todos tan apretujados que hasta cuesta trabajo sacar el móvil del bolso o abrir un libro, sin mencionar los frenazos y las sacudidas con que nos obsequian algunos conductores poco cuidadosos o directamente cabreados con el mundo, me da la risa tonta. Como para colocar en nuestros autobuses una mesita con un flexo y un clavel rosa alojado en jarrón de porcelana. Supongo que para rodar el spot atornillarían bien el mobiliario de oficina al suelo.

(La fotografía la he tomado de www.tmb.cat)

Aquí el link para ver el vídeo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

LAS ALAS DEL TIEMPO

Cuando era pequeña, las horas remoloneaban como ovejas perezosas y los días se estiraban más que el chicle. No entendía que los adultos se quejaran de que se les pasaba el tiempo volando, cuando mi vida entonces era tan sumamente lenta. Ahora hace años que pertenezco al gremio de los que ven volar el tiempo como si tuviera alas. Hasta se me hace raro que alguna vez me parecieran los días eternos. Pero este año se lleva la palma. Aún me siento como si ayer mismo hubiéramos estado celebrando las Navidades y, mira por dónde, nos hemos plantado en Semana Santa. Con los aeropuertos y las estaciones rebosando turistas en viaje relámpago, con las procesiones serpenteando por las calles de las ciudades, las figuritas de chocolate en los escaparates de algunas pastelerías, la enésima reposición de Espartaco (que sólo perdono si se trata de la versión de Kubrick) y, en mi caso, el recuerdo de los dulces que preparaba mi suegra para estas fiestas aplicando las recetas de toda la vida. Lo dicho, que el tiempo vuela. Y ahora ya no es un tópico.

Para vaguear estos días a conciencia, porque el puente de Semana Santa es ideal para no hacer nada, opción que viene muy bien de vez en cuando, me tomaré unas breves vacaciones de blog. ¡Feliz puente de Semana Santa a tod@s!

Para celebrar que llega la primavera, dos versiones de Spring is Here: de Bill Evans y de Errol Garner respectivamente:





jueves, 25 de marzo de 2010

AS TIME GOES BY

Esta mañana venía en el periódico la muerte de Robert Culp, el actor de televisión que protagonizó en los años sesenta la serie I Spy junto con Bill Cosby. La verdad es que ya no recuerdo gran cosa de aquella serie que veía de niña en la tele. Sólo que los protagonistas, uno blanco y el otro negro, eran guapetes, espías camuflados de deportistas y graciosillos, y resolvían los casos en un pis-pas. Pero al ver la foto del Culp anciano en el periódico cuando mis neuronas aún estaban medio dormidas, confieso que me ha dado por cavilar. Será cosa de este tiempo brumoso, que nos predispone a perdernos en elucubraciones nocivas.

Siempre había oído decir que apreciamos el devastador paso del tiempo en los demás antes que en nosotros mismos. Cosa bien cierta. ¿A quién no le ha sucedido eso de encontrarse después de muchos años con un viejo amigo o conocido y pasarle por la cabeza en un segundo lo mucho que ha envejecido esa persona? Lo que casi nunca se nos ocurre pensar en esos casos es que la persona surgida del pasado tal vez esté pensando lo mismo de nosotros. Pues ahora, para los que fuimos niños en los años sesenta y crecimos viendo aquellos televisores-armatostes en blanco y negro, o sea, para los que quizá fuimos la primera generación de teleadictos infantiles, hay otro factor que nos recuerda el paso del tiempo: la televisión. Mejor dicho, cuando los protagonistas de las series de nuestra niñez se hacen viejitos y un buen día aparece una foto de su ancianidad en algún periódico para comunicarnos que han muerto y dejarnos claro que el tiempo pasa inmisericorde para todos. Y así comprobamos que los niños de Flipper hace siglos que dejaron de ser tiernos infantes, que de los cuatro hijos de Bonanza ya no queda ninguno vivo, que Simon Templar “El Santo” está acartonado, que de los protagonistas de Hawai 5-0 (Hawai Sinco-Sero en el doblaje portorriqueño de la época) nunca más se supo y que el Capitán Stubbing de Vacaciones en el Mar (sí, ya sé que esta serie es de los setenta) ya no surca los mares en bermudas blancos porque juega al golf en una residencia de ancianos de Miami. ¡Por Dios! ¿Dónde andaremos cuando se jubile Espinete, el héroe televisivo al que veían nuestros hijos mientras merendaban bocadillos de Nocilla o Bollicaos?

Uff, es mejor no pensarlo y echar unas risas con este vídeo:




(Las fotografías las he tomado de El País)

jueves, 18 de marzo de 2010

EN BUSCA DE LA ORIGINALIDAD

El domingo pasado leí, como hago todas las semanas, la columna de Elvira Lindo en El País (aquí el link). La del otro día comenzaba disertando sobre el afán de ser original y de lo poco original que uno acaba siendo al final, para concluir con la disección de la película An Education. Y durante esa introducción Lindo hablaba de un libro sobre el instinto artístico que, según ella, supone una cura de humildad para muchos: The Art Instinct, de Denis Dutton, donde el autor sostiene que sólo hay siete argumentos posibles en la literatura. Cito textualmente un párrafo del artículo de Elvira Lindo:

El señor Dutton defiende que sólo hay siete argumentos posibles en la literatura, a saber: la lucha contra el monstruo; de los harapos a la riqueza; el héroe que viaja para salvar a su patria y conseguir el amor de la princesa; el viaje a un lugar extraño y el regreso a casa; la comedia, donde reina la confusión hasta que todo encuentra su orden; la tragedia, donde el ser humano se extralimita y ha de enfrentarse a terribles consecuencias, y el renacimiento que tiene lugar tras un traumático aprendizaje. Haga la prueba, piense en cualquier libro, Robinson Crusoe, La Cenicienta, Hamlet, El patito feo, La importancia de llamarse Ernesto, Alicia en el País de las Maravillas, Cuentos de Navidad o nuestro Quijote, y advertirá que todas las historias encuentran su sitio en esta clasificación.

Y pienso que el bueno del señor Dutton tiene toda la razón del mundo. Soy de las que afirman que la literatura habla de dos temas básicos: el amor y la muerte. Dos temas que pueden ampliarse con un tercero: la ambición. Pero he aquí que Denis Dutton establece una clasificación en siete temas básicos, o mejor dicho, únicos, y no puedo estar más de acuerdo con él. Incluso hice la prueba con mis propias novelas y por supuesto que encajan en alguno de los siete tema de Dutton.

No me ha sorprendido en absoluto. Hace mucho tiempo que no intento ser original por encima de cualquier otra consideración. Al fin y al cabo, todo ha sido contado antes por alguien que, seguramente, lo habrá hecho mucho mejor que una servidora. A estas alturas de la película, creo que lo máximo a lo que podemos aspirar los que pretendemos contar historias es a hacerlo lo mejor posible y a escribir sin artificios, vanidades ni búsquedas vacuas de la originalidad. Lo que distingue a un narrador de otro no creo que sea la historia en sí, porque ya no quedan historias novedosas que contar, sino el enfoque que le pueda dar cada uno al argumento, lo que vierta de su propia alma en el mismo, el modo personal de contarlo y lo que después transmita su novela entre líneas. En definitiva, el poso que deje en el lector.

Por eso, cuando leo (u oigo) que alguien califica despectivamente una novela o una película de “previsible”, o cuando me pillo a mí misma usando ese adjetivo, no puedo evitar preguntarme si no nos estaremos pasando al medir las obras por su supuesta originalidad, o porque nos ofrezcan muchas sorpresas y giros vertiginosos cueste lo que cueste, cuando esos fuegos de artificio en realidad tampoco son nada novedoso y ya fueron explorados mucho antes de que se nos pudiera ocurrir hacerlo a cualquiera de
nosotros.


Para ilustrar la entrada, un tema del excelente trabajo que ha hecho Luz Casal con boleros de toda la vida. Un material que dista mucho de ser original, desde luego, porque lo hemos escuchado ya millones de veces en boca de todo tipo de artistas, pero que con la voz inconfundible de la Casal y su forma de vocalizar adquiere unos matices únicos que lo diferencian de lo que se ha hecho anteriormente. A mí me parece todo un ejemplo de cómo sin estridencias se puede lograr una interpretación original, profunda y personal de algo tan trillado (y a la vez tan bello) como son los boleros. (Por cierto, vaya imágenes que le han puesto al vídeo. Un poco cursis para mi gusto.)

sábado, 13 de marzo de 2010

EL HOMBRE DISCRETO

Esta semana he estado liadísima, hasta el punto de no quedarme ni ganas de visitar blogs ni de actualizar el mío. Pero no hoy no me privaré de ofrendar unas líneas a Miguel Delibes, que para eso fue uno de nuestros grandes escritores. A él se le han dedicado muchos titulares en estos días, todos hemos revisado mentalmente qué obras suyas hemos leído y le han llamado “el maestro triste”, “el escritor total”, “el verdadero dueño de la lengua”, “un cazador que escribe”, entre otros calificativos más o menos certeros.

A mí, lo que siempre me ha llamado la atención en Delibes, aparte de su indudable maestría escribiendo, claro, es su discreción. Un rasgo que en estos tiempos casi puede parecer un handicap para un escritor, porque hoy en día, para que un libro destaque entre la irrefrenable avalancha de novedades debe contar con una buena promoción. Y no sólo por parte de la editorial. Las circunstancias cada vez exigen más que el autor se involucre en las actividades de marketing de sus libros, complementando la promoción que le organice la editorial, si es que lo hace, porque no todas disponen del presupuesto necesario para financiar una buena campaña de publicidad. Claro que se podría argumentar que a Delibes no le hacía falta promocionarse, porque le bastaba con su talento. Incluso podría decirse que en los años en los que él despuntó como escritor, no existía la presión actual por lograr que un libro destaque en la abarrotada mesa de novedades y por mantenerlo ahí el máximo tiempo posible. Pero hasta en épocas menos competitivas siempre hubo escritores - o artistas en general - que sabían venderse muy bien y conseguían colocarse por delante de otros con más mérito artístico, pero no tan dotados para el marketing. Por eso se me antoja llamativa y admirable la discreción de Delibes en un mundo donde todos tendemos a dejarnos seducir por el envoltorio, siempre que sea lo suficientemente atractivo (o extravagante) para caernos en gracia o, al menos, lograr que nos fijemos en quien lo lleva. Y Delibes no andaba por ahí en plan “escritor fetén” como hacían Umbral o Cela, ni organizaba “performances” estridentes al estilo de Dalí, por poner algún ejemplo de actitudes que solemos considerar “artísticas”. Delibes daba la impresión de ser una de esas personas que pasan de colocarse a toda costa en las fotos. De ser un hombre dedicado a trabajar y trabajar para sacar un buen producto.

Y vive Dios que lo logró. A él le recordaremos por su obra, no por la parafernalia con la que saben rodearse algunos (o algunas) para colocarse donde más calienta el sol.



(La fotografía la he tomado de El Mundo.)

martes, 9 de marzo de 2010

RESEÑA EN EL RINCÓN DEL LIBRO


Fotografía de Düsseldorf tomada de www.duesseldorf.de

Sonia
de El Rincón del Libro ha reseñado Días de menta y canela (aquí el link).

El Rincón del Libro (aquí el link, aunque también se puede acceder a él desde mi lista de blogs) es un espacio dedicado a hablar de libros (recomendaciones, reseñas, comentarios...), cosa que hace con mucho cariño y demostrando un gran amor por la literatura.

Muchas gracias, Sonia.

Copio a continuación la reseña:

Sinopsis: En la ciudad alemana de Düsseldorf es hallado el cadaver de un anciano de origen español en una pobre buhardilla, sobre una butaca llena de mugre, encontraron sobre su cuerpo una biblia con unos pasajes marcados, a partir de ese hallazgo y desde España Clara Rosell, una mujer hija de emigrantes españoles, de cuarenta y tantos, hasta la fecha dedicada en cuerpo y alma a su marido e hijos y con una carrera de periodista recien estrenada decide después de leer el suceso en el periódico investigar más sobre esa muerte, sobre ese anciano y las circunstancias de su hallazgo.

Todo esto la llevará a conocer al hijo del difunto un tal Hector Laborda, un atractivo cuarentón que vive también en España, casado y con hijos, y quien no tuvo relación con su padre hasta el momento en que le notificaron su muerte.

Emprenderán juntos un viaje a la Alemania actual, irán descubriendo poco a poco y gracias a la gente cercana al anciano que fué lo que le realmente pasó y porqué jamás se puso en contacto con su hijo, a Clara a su vez poco se le despertarán todos los recuerdos guardados de su niñéz y adolescencia vivida en ese país, aunque...no será lo único que se le despierte, una fuerte atracción entre Hector y Clara causará mella en sus hasta ahora tranquilas y poco activas vidas matrimoniales...

Cuando comencé a leer la novela, pensé que se trataba principalmente de una novela de suspense, cual fué mi sorpresa al encontrar en ella una novela tremendamente emotiva y con la que he pasado por todos los estados de ánimo, incluso me hizo reir muchas veces con los pensamientos de Clara ( su protagonista) con la que irremediablemente simpatizas desde la primera página.

La novela digamos que se divide en tres temas, uno trata sobre la infancia y juventud de Clara en Alemania al lado de sus padres y su hermana, esta historia se entrecruza con la historia que vive actualmente con su marido y los sentimientos que le están despertando hacia Hector, y por último está la historia del padre de Hector (el anciano muerto), estas tres historias se mezclarán de tal manera que atraparán al lector, llevándole a caballo entre dos épocas totalmente distintas y haciéndole partícipe de esta gran historia.

Particularmente lo que más me ha gustado de la novela es la frescura y naturalidad con la que esta escrita, los pensamientos de Clara a toda mujer se nos han pasado alguna vez por la cabeza sin necesidad de tener su edad, me han gustado también especialmente las analogías y comparaciones que utiliza Carmen (su escritora) durante todo el libro, os aseguro que me han hecho soltar varias carcajadas, es más algunas me parecieron tan graciosas que las apunté en mi cuaderno para que no se me olviden en un futuro.

Por si quereis saber algo más sobre su escritora, esta novela y otras novelas más que ha escrito os dejo el enlace del blog:
http://diasdementaycanela.blogspot.com/

Gracias Carmen por todo, ha sido un libro especial para mí.

sábado, 6 de marzo de 2010

PRESENTACIÓN DE ALONSO CORDEL

Mañana, 7 de marzo a las 21.30 h, presenta su nuevo libro
OTRO CIELO NO ESPERES el poeta Alonso Cordel,
profesor de talleres de escritura creativa,
fundador de muchas tertulias literarias de Zaragoza y amigo.

Será en La Campana de los Perdidos, calle Prudencia, 7.

"OTRO CIELO NO ESPERES"

(Haikus y pequeños poemas)

A LA UNA
Cuando
merezca
otro cielo
sin nubes negras,
otro corazón
sin miedos ni sospechas,
otros ojos que sean limpios,
manos que se abran y se entreguen,
labios que se confundan conmigo,
senos que den abrazos generosos.
Cuando tenga la paz que tanto anhelo,
sabré que tu caminas a mi lado,
que por fin soy un niño otra vez
para subirme al limonero;
andar descalzo en el aire,
nadar en el desierto,
y volar, volar,
en el recuerdo,
entre peces,
el sol...
y tu

ALONSO CORDEL

Editorial:
LA FRAGUA DEL TROVADOR

Presentación a cargo de
Pepe Montero y Sagrario Manrique
Lectura de poemas:
Elena Garrido y Rosa Ruiz

miércoles, 3 de marzo de 2010

FRÉDÉRIC CHOPIN

El 1 de marzo se cumplieron 200 años del nacimiento de Fréderic Chopin, el pianista y compositor polaco que en 1849 murió de tuberculosis en París. El cine romántico nos dio a conocer sus amores con George Sand y la estancia de ambos en Mallorca. Me acuerdo de una película de 1945 que vi de cría, interpretada por Cornel Wilde y Merle Oberon (Canción Inolvidable), que se centraba principalmente en explotar esa relación adornándola con trajes de época y piezas de Chopin interpretadas al piano. Curiosamente, lo que más se me quedó grabado fue una de las últimas escenas (o quizá, la última; la memoria no me llega para afinar tanto), en la que se veía a una George Sand con cara de resentida y desalmada, negándose a acudir al lecho de muerte de su amante, del que ya se había separado. ¡Qué cosas tiene la memoria! Claro que la Oberon ponía en esa escena una cara de crueldad de antología.

Viejas películas románticas aparte, me encanta Chopin: el ímpetu de sus polonesas o la intensidad de sus baladas y, en especial, el Estudio Revolucionario. Y cuando estoy muy estresada, no hay nada mejor para recuperar algo de calma que escuchar sus Nocturnos. Son como poemas susurrados al oído con voz de terciopelo, o el murmullo del agua que salta en una fuente iluminada por la luna, o gotas de rocío deslizándose en la quietud de la noche.

Como pequeño homenaje a Chopin, traigo aquí una breve selección para alegrar un día lluvioso y algo tristón.



Balada No. 1 en Sol Menor interpretada por Claudio Arrau



Polonesa No. 6 Opus 53 interpretada por Arthur Rubinstein



Nocturno No. 20 interpretado por Daniel Barenboim



Estudio Revolucionario Op. 10 No. 12 interpretado por Arthur Rubinstein



Y una escena de Canción inolvidable, con Cornel Wilde haciendo de Chopin (yo que no le veo a este señor cara de hombre enfermizo y consumido por la tisis...):

lunes, 1 de marzo de 2010

CINCUENTA AÑOS DE PSICOSIS

Leo hoy en El Periódico de Aragón (link aquí) que se cumplen cincuenta años del estreno de Psicosis del maestro Alfred Hitchcock. A estas alturas, ¿qué voy a escribir sobre una película que ha hecho correr ríos de tinta tan abundantes como el agua que sale de la ducha donde muere Marion Crane? Se han dicho muchísimas cosas sobre esta escena y han surgido numerosas imitaciones, pero lo cierto es que, a pesar de que hoy en día nos muestran cosas más terroríficas en las películas, incluso en los telediarios (lo que es peor, porque esas son reales), este asesinato sigue poniendo los pelos de punta. Desde el momento en que vemos aproximarse a través de la cortina de plástico transparente la silueta difuminada y amenazante del asesino hasta que la pobre Marion-Janet Leigh muere empapada y con más agujeros en el cuerpo que un queso gruyere, cada segundo es un sin vivir. Desde que se estrenó Psicosis en 1960 hasta ahora, los cineastas se han sacado de la manga a toda clase de tipos perturbados que finiquitan a sus semejantes con métodos mucho más terroríficos, pero Norman Bates no hay más que uno y los demás son como las huevas de lumpo al caviar beluga: Sucedáneos de andar por casa para preparar canapés de salmón con queso Philadelphia.


Moraleja: Si hay que pernoctar en un hotel aislado y atendido por un tipo larguirucho que mira raro como Anthony Perkins, conviene cerciorarse de que en la ducha hay una mampara bien gorda. Por si las moscas...

(Me habría gustado incluir un vídeo con la escena de la ducha, pero YouTube no lo permite, por lo que sólo puedo poner el enlace.)

viernes, 26 de febrero de 2010

MENCIÓN DE "DÍAS DE MENTA..." EN EL ALFABETO DE BABEL

Nombre de tu blog

El Alfabeto de Babel, el blog oficial de la revista homónima impulsada por un grupo de gente entusiasta de la literatura, se ha hecho eco en su espacio de la reedición de Días de menta y canela. Desde aquí muchas gracias, Lorena.

jueves, 25 de febrero de 2010

ARCO IRIS DE BASILEA

Como excepción ilustro una entrada recurriendo a una fotografía personal: mi padre delante de la estación central (Hauptbahnhof) de Düsseldorf cuando llevaba poco tiempo viviendo allí (mi madre y yo aún estábamos en España).



Hace ya tiempo, concretamente en junio de 2008, leí en El País semanal un artículo de Rosa Montero donde hablaba de Arco Iris, la asociación de emigrantes españoles jubilados en Basilea, y los dos libros que le había enviado esta asociación: Tal como éramos y Tal como somos. Cito textualmente a Rosa Montero:

Uno se titula Tal como somos, y es una sólida encuesta sociológica hecha por ellos mismos sobre los residentes españoles de la zona mayores de sesenta años (en total, según sus cuentas, hay 336). El otro trabajo, titulado Tal como éramos: españoles en Basilea 1957-1980, cuenta lo que fue la emigración a través de testimonios personales y de un montón de fotos antiguas y maravillosas, retratos de bodas y bautizos, de fiestas con bailes regionales, del primer televisor comprado con esfuerzo, de la modernidad.

Me emocioné cuando leí el artículo y le dediqué una entrada (aquí el link), porque me sentía como si ese emotivo escrito de Rosa Montero (aquí el link) hablara de mi propia vida y la de mis padres. Pues resulta que hace algunas semanas, recibí un correo de María Ángeles Díaz Burgos, la responsable de esos dos libros y que trabaja en la asociación de pensionistas Arco Iris. En él me comentaba que, navegando por internet, había dado con mi blog a través de esa entrada concreta y me ofrecía enviarme los dos libros para que pudiera leerlos de primera mano.

Ha sido francamente emocionante ver las fotografías y leer los recuerdos de aquellos emigrantes, recogidos en el tomo Tal como éramos. Algunos se parecen a los que me han contado mis padres: “Comí más de una vez carne para perro envasada. La colocaban en el supermercado junto a la normal…”. Y está la anécdota de los niños que acaban ejerciendo de intérpretes para su padres, como nos tocaba hacer a los hijos: “Otros vieron en los niños la solución a sus problemas de comunicación y se hacían acompañar por ellos a todas partes para que les tradujeran aquello que no entendían… ”. O la de lo cotizadas que estaban las tortillas de patata entre los suizos – en mi caso, mis amigas alemanas siempre pedían a mi madre que les hiciera tortilla (“Tor-til-ya”, como pronunciaban ellas) cuando venían a comer a casa: “No había día que saliéramos al campo que no se nos acercara algún suizo al olor de la tortilla de patata…”.

Y qué decir de las fotografías, tan parecidas a las que nos hacíamos en aquella época los españoles emigrados. Fotos de niños subidos a un trineo; instantáneas ante el televisor, el tocadiscos o el coche nuevo; comidas campestres durante las excursiones; retratos de hombres jóvenes delante de la estación central de su ciudad…

Son retazos de vidas de emigrantes recopilados con gran sensibilidad en un documento de primera. Muchas gracias, María Ángeles, por haberme brindado la oportunidad de leer estos libros. Los guardaré como oro en paño.

martes, 23 de febrero de 2010

CAMBIO DE LOOK

Hoy toca un pequeño cambio de look, porque los blogs también se cansan de vestir siempre igual, por lo este Días de menta y canela llevará vestidito amarillo durante una temporada.

Y como estoy algo perezosa, inserto estas escenas de Radio Days, una de mis películas favoritas de Woody Allen.



martes, 16 de febrero de 2010

Y SEGUIMOS CON BESOS...

Aunque ya haya pasado San Valentín, hoy traigo más besos.

Primero este cuadro de Gustav Klimt


después un poema de Gabriela Mistral


Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


... para terminar con Billie Holiday cantando Prelude to a Kiss:

sábado, 13 de febrero de 2010

BESOS PARA SAN VALENTÍN

Mañana es 14 de febrero, día de San Valentín, patrono de los que aman y de los Grandes Almacenes. Ya hay por ahí una película en cartelera – Historias de San Valentín -, estoy segura de que en Cine de Barrio andarán desempolvando ya El día de los enamorados con Conchita Velasco y Tony Leblanc para echarla esta tarde, los comerciantes ya llevan tiempo con la maquinaria del consumo a toda marcha y hace unos días vi en una revista una recopilación de diez besos de película.

Como de costumbre, en la lista había películas que no me decían nada y en cambio, eché en falta otras cuya escena de beso me llamó la atención en su día. Y es que resulta muy difícil acertar con esas listas de los diez – o veinte, o cincuenta, o los que sean – mejores en algo, porque cada cual tiene sus propias preferencias. Aquí mi selección de besos románticos, besos vehementes, besos húmedos bajo la lluvia o besos “interruptus”, como el que intercambian Ingrid Bergman y Cary Grant en Encadenados (¿sería para burlar el famoso Código Hays?).

Besos lluviosos
Desayuno con diamantes
Match Point
El hombre tranquilo


Beso con arena de la playa
De aquí a la eternidad

Beso con gafas empañadas
Con faldas y a lo loco

Beso de mujer fatal que inicia a un pobre pardillo
Bola de fuego
(Aquí me cuesta un poco creerme a Gary Cooper, según dicen el mayor semental de Hollywood en su época, interpretando a un pardillo inexperto en amores, pero estaba tan atractivo…)



Beso ibérico
Jamón Jamón

Beso a punto de estirar la pata
Duelo al sol

Beso entre rudos vaqueros
Brokeback Mountain

“Besus interruptus"
Encadenados



Ya sabemos que la memoria es traicionera y estoy segura de que me habré olvidado de algún beso cinematográfico digno de ser recordado. Si se os ocurre alguno impresionante, ya sabéis… como siempre, se admiten sugerencias.