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sábado, 6 de marzo de 2010

PRESENTACIÓN DE ALONSO CORDEL

Mañana, 7 de marzo a las 21.30 h, presenta su nuevo libro
OTRO CIELO NO ESPERES el poeta Alonso Cordel,
profesor de talleres de escritura creativa,
fundador de muchas tertulias literarias de Zaragoza y amigo.

Será en La Campana de los Perdidos, calle Prudencia, 7.

"OTRO CIELO NO ESPERES"

(Haikus y pequeños poemas)

A LA UNA
Cuando
merezca
otro cielo
sin nubes negras,
otro corazón
sin miedos ni sospechas,
otros ojos que sean limpios,
manos que se abran y se entreguen,
labios que se confundan conmigo,
senos que den abrazos generosos.
Cuando tenga la paz que tanto anhelo,
sabré que tu caminas a mi lado,
que por fin soy un niño otra vez
para subirme al limonero;
andar descalzo en el aire,
nadar en el desierto,
y volar, volar,
en el recuerdo,
entre peces,
el sol...
y tu

ALONSO CORDEL

Editorial:
LA FRAGUA DEL TROVADOR

Presentación a cargo de
Pepe Montero y Sagrario Manrique
Lectura de poemas:
Elena Garrido y Rosa Ruiz

martes, 16 de febrero de 2010

Y SEGUIMOS CON BESOS...

Aunque ya haya pasado San Valentín, hoy traigo más besos.

Primero este cuadro de Gustav Klimt


después un poema de Gabriela Mistral


Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


... para terminar con Billie Holiday cantando Prelude to a Kiss:

jueves, 10 de septiembre de 2009

POR SEPTIEMBRE

Cuelgo hoy este poema de Luis García Montero que ha enviado Samuel. Gracias de nuevo.

Por septiembre...

Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.

Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.

Y como seguimos en septiembre, añado Le vingt-deux de septembre de Georges Brassens.

domingo, 12 de julio de 2009

ME GUSTAS CUANDO CALLAS...



Un poco de poesía para saborearla en el día en que se cumplen 105 años del nacimiento de Neftalí Reyes, más conocido como Pablo Neruda, acompañada de la versión que hizo Víctor Jara del poema 15 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924). Ambos murieron poco después del sangriente golpe de estado de Pinochet. Neruda de cáncer, Jara torturado y acribillado por los golpistas.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

lunes, 18 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI

Recordando a Mario Benedetti (1920-2009)



me jode confesarlo
pero la vida es también un bandoneón
hay quien sostiene que lo toca dios
pero yo estoy seguro que es troilo
ya que dios apenas toca el arpa
y mal

fuere quien fuere lo cierto es
que nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a casi nada
y claro nos arranca confesiones
quejas que son clamores
vértebras de alegría
esperanzas que vuelven
como los hijos pródigos
y sobre todo como los estribillos

me jode confesarlo
porque lo cierto es que hoy en día
pocos
quieren ser tango
la natural tendencia
es a ser rumba o mambo o chachachá
o merengue o bolero o tal vez casino
en último caso valsecito o milonga
pasodoble jamás
pero cuando dios o pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocije
uno siente el tremendo decoro de ser tango
y se deja cantar y ni se acuerda
que allá espera el estuche.

domingo, 10 de mayo de 2009

POEMA PARA EL DOMINGO



Para la tarde del domingo, un tango y este poema de Alonso Cordel, poeta y amigo, profesor de talleres literarios, bailarín de tangos y el alma de las tertulias literarias de la ciudad.

Viajero empedernido por todas las criaturas,
me siento fatigado de recorrer cantinas.
De puerto en puerto dejo mi corazón a besos
y cada encuentro nombra alguna despedida.

Visitante sonámbulo de todas las estrellas,
sólo tengo en la luna una luz encendida:
lejano faro móvil que se obstina en perderse
por el absurdo piélago donde flota la vida.

Tarde de sol que acaba como siempre en penumbras,
abriendo con la noche las puertas de la huida.
Derramando las copas por toda mi tristeza,
el monstruo de la náusea recorre las esquinas.

Voy cruzando ciudades, páramos y riberas;
el desierto más árido, la huerta más florida,
el rústico entrecejo de la pequeña aldea
para llegar por último al túnel sin salida.

De su antología De Perdido Lugar, editada por Zócalo Editorial en 2005.

martes, 21 de abril de 2009

A UN OLMO SECO

De tanto hablar de los árboles que se han llenado de hojas verdes, me he acordado de este poema de Antonio Machado. A mi me parece una inyección de optimismo para las horas bajas, sobre todo cantado por Joan Manuel Serrat.

A UN OLMO SECO



Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Soria, 1912

miércoles, 8 de abril de 2009

MEDITERRÁNEO


Buscando otro libro, he encontrado el de Ausias March (lo mío es de juzgado de guardia). Aunque un poco tarde, puedo poner la traducción de Veles e vents. Más vale tarde que nunca…

Velas y vientos cumplan mis deseos,
siguiendo inciertas sendas por la mar.
Poniente y Mistral se arman en su contra;
ayudará el Jaloque y el Levante,
con sus amigos el Gregal y el Sur,
rogando humildemente al Tramontano
que su soplo les sea favorable,
y así, los cinco, logren mi regreso.

Como cazuela en horno hervirá el mar,
mudando, aspecto y natural color,
y mostrará cómo aborrece todo
lo que un instante pesa sobre sí;
los peces correrán a los rincones
y buscarán secretos escondrijos:
por huir del mar que los nutre y los hace,
saldrán a tierra como gran remedio.

Harán los peregrinos rogativas,
con la promesa de ofrendar exvotos;
por pánico verán la luz secretos,
que al confesor no se revelarán.
No saldréis de mi mente en el peligro,
mas juraré ante el Dios que nos unió,
no ceder en mi firme voluntad
y teneros presente en todo tiempo.

Temo la muerte, que de vos me ausenta,
porque el amor se anula con la muerte;
mas no creo que pueda ser mi amor
superado por tal separación.
Celoso estoy de vuestro amor escaso,
que me hundirá en el olvido si yo muero;
gozar me impide el mundo pensar que
(no creo que suceda, vivos ambos)

perdáis el don de amar tras de mi muerte,
y sea pronto en ira convertido;
y si dejar el mundo me es forzoso,
todo mi mal será no veros más.
¡Oh, Dios! ¿Por qué no hay término en amor,
pues cerca de él me encontraría solo?
Sabría vuestro amor cuanto me ama,
temiendo, fiando todo al porvenir.

Yo soy el más ferviente enamorado
entre aquellos que no pierden la vida:
mi corazón no muestra, porque vivo,
duelo de muerte, en su dolor extremo.
Dispuesto estoy a bien o mal de amor,
sin que aclara mi sino la Fortuna;
en vigilia, de par en par la puerta
me encontrará, y con humilde réplica.

Podrá costarme caro mi deseo,
y esta espera de males me conforta;
no me alegro que a salvo esté mi vida,
y pido a Dios no tarde el grave paso.
Así no habrán las gentes de dar fe
de lo que obre el Amor fuera de mí;
en actos su poder se mostrará
y probaré con hechos mis palabras.

Amor, de vos yo siento más que sé,
por lo que ha de tocarme la peor parte;
sabe de vos el que sin vos está.
Al juego de los dados os comparo.

sábado, 4 de abril de 2009

MEDITERRANI

Para el fin de semana, Raimon y Ausias March. Creo haber comentado alguna vez que soy una lectora de poesía algo “sui géneris”. No me gusta desmenuzar los poemas analizando la métrica, la rima y esas cosas. Simplemente me gusta leerlos, o escucharlos recitados, y sentir en las tripas su ritmo y su música.

A Ausias March, el poeta del siglo XV oriundo de Gandía, le descubrí hace años gracias a Raimon, con aquellas canciones en las que el cantante de Xátiva puso música a poemas de March. De tanto escuchar la cinta en el radiocassette, quedó inutilizable. Aún la tengo en casa, guardada en un cajón con otras reliquias de las que no me desprendo. Soy de las que guardan demasiadas cosas.

Uno de esos poemas musicados es Veles e Vents. Sabe a pasión amorosa. A agua salada, a brisa que acaricia la piel con manos húmedas, a sol y a arena y a barcos con velas preñadas de viento. Es un poema que huele a Mediterráneo, al Mare Nostrum de aguas transparentes y arenas bordeadas de pinos, dunas o rocas, y no invadidas por bosques hechos de ladrillo y cemento que tapan hasta el sol. Evoca un lugar donde uno podría toparse con pescadores que echan las redes. O con algún pirata. O con cierto viajero de regreso a Itaca tras una travesía llena de aventuras y algún encuentro galante. El Mediterráneo al que canta Serrat. Lástima que ese mar sin el corsé de tantos edificios feos sólo exista ya en el recuerdo de algunos, en fotografías amarillentas y en la literatura.



Copio más abajo el poema completo para quien quiera leerlo mientras escucha al chico de Xátiva. Me habría gustado poner la traducción, pero no la he encontrado en San Google. También he buscado por casa una vieja edición bilingüe de poemas de Ausias March, pero como soy un desastre andante y no guardo los libros ordenados siguiendo algún criterio lógico, ni siquiera ilógico, me pasa lo que me pasa: si quiero releer algún libro, tengo que iniciar una búsqueda digna de Sherlock Holmes. Y es que no se puede ser tan anárquica.

Veles e vents han mos desigs complir,
faent camins dubtosos per la mar.
Mestre i ponent contra d'ells veig armar;
xaloc, llevant, los deuen subvenir
ab llurs amics lo grec e lo migjorn,
fent humils precs al vent tramuntanal
que en son bufar los sia parcial
e que tots cinc complesquen mon retorn.

Bullirà el mar com la caçola en forn,
mudant color e l'estat natural,
e mostrarà voler tota res mal
que sobre si atur un punt al jorn.
Grans e pocs peixs a recors correran
e cercaran amagatalls secrets:
fugint al mar, on són nodrits e fets,
per gran remei en terra eixiran.

Los pelegrins tots ensems votaran
e prometran molts dons de cera fets;
la gran paor traurà al llum los secrets
que al confés descoberts no seran.
En lo perill no em caureu de l'esment,
ans votaré al Déu qui ens ha lligats,
de no minvar mes fermes voluntats
e que tots temps me sereu de present.

Io tem la mort per no ser-vos absent,
perquè amor per mort és anul·lat:
mas io no creu que mon voler sobrat
pusca esser per tal departiment.
Io só gelós de vostre escàs voler,
que, io morint, no meta mi en oblit.
Sol est pensar me tol del món delit,
- car nós vivint, no creu se pusca fer-;

aprés ma mort, d'amar perdau poder,
e sia tots en ira convertit.
e, io forçat d'aquest món ser eixit,
tot lo meu mal serà vós no veer.
Oh Déu!, per què terme no hi ha en amor,
car prop d'aquell io em trobara tot sol?
Vostre voler sabera quant me vol,
tement, fiant de tot l'avenidor.

Io són aquell pus extrem amador,
aprés d'aquell a qui Déu vida tol:
puis io són viu, mon cor no mostra dol
tant com la mort per sa extrema dolor.
A bé o mal d'amor io só dispost,
mas per mon fat Fortuna cas no em porta,
tot esvetlat, ab desbarrada porta,
me trobarà faent humil respost.

Io desig ço que em porà ser gran cost,
i aquest esper de molts mals m'aconorta;
a mi no plau ma vida ser estorta
d'un cas molt fer, qual pret Déu sia tost.
Lladoncs les gents no els caldrà donar fe
al que amor fora mi obrarà;
lo seu poder en acte es mostrerà
e los meus dits ab los fets provaré.

Amor, de vós jo en sent més que no en sé,
de qué la part pitjor me'n romandrà,
e de vós sap lo qui sens vós està.
A joc de daus vos acompararé.

domingo, 29 de junio de 2008

RECUERDA, CUERPO

A propósito de la poesía: No se me da bien escribir poemas. Lo mío es la prosa: la novela y el relato, sobre todo. Y a la hora de leer poesía, reconozco que soy una lectora algo “sui géneris”. No me gusta desmenuzar los poemas, ni analizar cómo están escritos, y en clase de literatura odiaba cuando nos tocaba aprendernos esas cosas como la rima, la métrica, los tipos de versos, etc., para hacer después un análisis del poema.

Pero eso no quiere decir que no me guste la poesía. Sólo que yo me fijo en lo que un poema me sugiere, en su musicalidad, en lo que me hace sentir en las tripas cuando lo leo o alguien me lo lee en voz alta.

Uno de mis poetas favoritos es Konstantin Kavafis, el poeta de la ciudad, como le denominaba Lawrence Durrell en Justine, una de las novelas que componen El Cuarteto de Alejandría. Me gusta el erotismo con el que canta al amor carnal y denso, a esos efebos que adoraba, y me estremece el desgarro de sus poemas dedicados a los amores “que truncó la suerte”, como el que cito más abajo. Siempre que lo leo, me da por preguntarme cuáles son los amores que más huella dejan en una vida: ¿los que se llegan a consumar y tras la explosión de fuegos artificiales se van consumiendo solos, o los que no logran superar los obstáculos del destino, pero en su momento nos hacen arder de deseo con tal intensidad que se graban a fuego en la memoria?


Recuerda, cuerpo

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en los ojos brillaron
y temblaron en las voces – y que hicieron
vanos los obstáculos del destino.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos – cómo ardían,
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaron por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.

Konstantin Kavafis, el poeta de Alejandría, 1863 - 1933

(Nota: Fotografía de Kavafis tomada de la página de.wikipedia.org)