lunes, 30 de junio de 2008

CAMPEONES


Escribo esto aún con la resaca de la alegría en el cuerpo. Y eso que no me gusta nada el fútbol. Me aburre soberanamente ver a veintidós hombretones en calzoncillos perseguir un balón durante hora y media para meterlo en una portería vigilada por otro hombretón en calzoncillos que lleva guantes. Pero anoche, hasta seguí el partido de la selección española contra la alemana. Me enganché en la segunda mitad e incluso llegué a animar a nuestros chicos. Yo, que no veo un partido de fútbol ni en estado de enajenación mental transitoria.
Anoche me acordé de mi padre. Le habría gustado vivir ese partido y ver a su selección española de campeona de Europa tras haber derrotado a Alemania. Él era un gran aficionado al fútbol y lo pasaba fatal cuando la selección alemana derrotaba a la española, algo que ocurría siempre… hasta anoche (y que me corrijan los futboleros si me equivoco, please).
En fin, sin que sirva de precedente, fui futbolera por una noche (sólo una, ¿eh?). Y es que la ocasión lo merecía.

domingo, 29 de junio de 2008

RECUERDA, CUERPO

A propósito de la poesía: No se me da bien escribir poemas. Lo mío es la prosa: la novela y el relato, sobre todo. Y a la hora de leer poesía, reconozco que soy una lectora algo “sui géneris”. No me gusta desmenuzar los poemas, ni analizar cómo están escritos, y en clase de literatura odiaba cuando nos tocaba aprendernos esas cosas como la rima, la métrica, los tipos de versos, etc., para hacer después un análisis del poema.

Pero eso no quiere decir que no me guste la poesía. Sólo que yo me fijo en lo que un poema me sugiere, en su musicalidad, en lo que me hace sentir en las tripas cuando lo leo o alguien me lo lee en voz alta.

Uno de mis poetas favoritos es Konstantin Kavafis, el poeta de la ciudad, como le denominaba Lawrence Durrell en Justine, una de las novelas que componen El Cuarteto de Alejandría. Me gusta el erotismo con el que canta al amor carnal y denso, a esos efebos que adoraba, y me estremece el desgarro de sus poemas dedicados a los amores “que truncó la suerte”, como el que cito más abajo. Siempre que lo leo, me da por preguntarme cuáles son los amores que más huella dejan en una vida: ¿los que se llegan a consumar y tras la explosión de fuegos artificiales se van consumiendo solos, o los que no logran superar los obstáculos del destino, pero en su momento nos hacen arder de deseo con tal intensidad que se graban a fuego en la memoria?


Recuerda, cuerpo

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en los ojos brillaron
y temblaron en las voces – y que hicieron
vanos los obstáculos del destino.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos – cómo ardían,
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaron por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.

Konstantin Kavafis, el poeta de Alejandría, 1863 - 1933

(Nota: Fotografía de Kavafis tomada de la página de.wikipedia.org)

lunes, 23 de junio de 2008

MELODÍAS DE BROADWAY

Hoy, para relajarnos, una escena del musical The Band Wagon (que se estrenó en España con el título Melodías de Broadway 1955), protagonizado por Fred Astaire y Cyd Charisse, una de las últimas mohicanas (si no la última) del cine musical del viejo Hollywood, que falleció la semana pasada a los ochenta y siete años.
Confieso que, pese a ser patosa a más no poder, me encanta el baile (clásico, moderno y como sea) y las películas musicales de la época dorada de Hollywood. Hasta me tragué todas las ediciones de Mira quién baila. En eso, supongo que soy como los hombres a los que les apasiona el fútbol, pero no se les da bien ese deporte y deben conformarse con ver jugar a los demás en el campo o en la televisión. Cada cuerpo sirve para lo que sirve y el mío no fue diseñado para bailar.
Musicales magistrales que me vengan a la cabeza ahora, "a bote pronto" (hay más, claro), en mi opinión fueron Cantando bajo la lluvia (ay, esa escena de Gene Kelly empapándose hasta los huesos mientras baila enamorado bajo el chaparrón), Un americano en París (aunque aquí la historia me parece más floja) y Cabaret (¿quién no recuerda al pintarrajeado maestro de ceremonias cantando Willkommen, bienvenue, wellcome, o a Liza Minelli cantando con él Money, money?). Y me resultan magistrales por cómo integran las escenas de baile dentro de la historia sin que chirríen ni caigan en lo cursi.
Luego está Band Wagon, donde Cyd Charisse daba la réplica a Fred Astaire. Otra opinión personal e intransferible: creo que la Charisse fue mucho mejor bailarina que Ginger Rogers, más elegante también (la Rogers tenía un toquecillo vulgar), y mucho más peligrosa para Astaire como partenaire porque podía hacerle sombra. Aunque en la escena de Central Park, cuando bailan Dancing in the Dark, los dos se mueven en perfecta armonía y con esa sencillez elegante tan difícil de conseguir en el baile, al igual que en la escritura, o en la pintura, en el cine... Eso de que parezca que todo ha surgido espontánemente, sin apenas esfuerzo, sin "despeinarse", cuando hay muchísimo trabajo detrás.
Y ya no me enrollo más, que es lunes y hace calor. Simplemente os invito a revisar este romántico y elegante baile de dos glorias del cine musical.

lunes, 16 de junio de 2008

ARTÍCULO DE ROSA MONTERO SOBRE LA EMIGRACIÓN



El Emigrante de Juanito Valderrama, la canción que mi padre escuchaba entre interferencias cuando lograba sintonizar Radio Nacional de España, y que se convirtió en una especie de himno para los emigrantes (porque entonces decíamos "emigrantes") de la primera generación.

Acabo de leer (con un día de retraso, porque ayer estuve en la Feria del Libro mañana y tarde y no tuve tiempo ni de hojear los periódicos) el artículo semanal que nos ofrece Rosa Montero en su espacio MANERAS DE VIVIR, y me he emocionado hasta el tuétano. Esta semana, Rosa Montero habla de dos libros que le ha enviado la asocición de emigrantes españoles jubilados Arco Iris de Basilea (Suiza), en los que se habla del presente y el pasado de estos emigrantes. Cito textualmente:


Uno se titula Tal como somos, y es una sólida encuesta sociológica hecha por ellos mismos sobre los residentes españoles de la zona mayores de sesenta años (en total, según sus cuentas, hay 336). El otro trabajo, titulado Tal como éramos: españoles en Basilea 1957-1980, cuenta lo que fue la emigración a través de testimonios personales y de un montón de fotos antiguas y maravillosas, retratos de bodas y bautizos, de fiestas con bailes regionales, del primer televisor comprado con esfuerzo, de la modernidad y el desahogo económico duramente alcanzados.

Y claro, yo me he emocionado porque me ha hecho recordar aquellos tiempos, tal como los vivimos mis padres y yo: el primer televisor, el tocadiscos estéreo, la compra de un coche, "lujoso" comparado con los que había en España, que luego era admirado (y envidiado) por parientes y vecinos cuando veníamos de vacaciones en verano. Rosa Montero lo describe así en su artículo:

Muchas de las geniales fotos del libro parecen anuncios publicitarios de la época, así de orgullosos se les ve enseñando los trofeos conseguidos. Son como cazadores con las piezas de consumo que han abatido: una motocicleta, un tocadiscos, una cocina inmaculadamente blanca y, sobre todo, ese tótem esencial del éxito que era el coche: “El día en que llegué a la frontera entre Francia y España con mi primer Gordini no pude reprimir las lágrimas: me sentía todo un triunfador”.

También habla de cómo llegaron a Suiza algunos de estos emigrantes, que ahora están jubilados y rondan los setenta años. Y entonces recordé cómo viajó mi padre a Alemania en uno de esos trenes cochambrosos que transportaban a los emigrantes hacia su nueva vida. Podría describir aquí lo que me contó de aquel viaje las pocas veces que hablamos de eso antes de que él muriera (siempre me arrepentiré de no haberle interrogado más sobre ese pasado que también es el mío), pero ya lo plasmé, o lo intenté plasmar, en mi novela Días de menta y canela. Así que, mejor cito aquí un pedacito del libro. El fragmento donde el padre de Clara Rosell narra a su hija el viaje a Alemania.

- Subimos al vagón que nos tocaba, a empujón limpio porque éramos muchos. Para mí que no falló ni uno. El tren era una mierda pinchada en un palo, con asientos de madera que te dejaban el culo cuadrado. –Papá expulsó remolinos de desdén-. Y luego estaba el tío hijoputa ese de Irún, donde nos metieron en una nave y nos dieron de comer. Y el tío venga a decirnos por el altavoz que hiciéramos el favor de no llevarnos los cubiertos. Una birria de cubiertos de aluminio que se partían de mirarlos. Y el que comía a mi lado, que en Alemania ya no lo volví a ver, se puso a gritar: ¡Hijo de puta, a ver si crees que somos gitanos! -La cabeza de mi padre se balanceó con menosprecio-. Ya ves, el tío ignorante, igual creía que el otro le iba a oír…
- ¿Os hicieron bajar del tren para la comida?
- Bah, comer… lo que es comer… Una mierda de rancho nos pusieron. Para matar el hambre y vale. Menos mal que llevaba la merienda, que si no… Y luego vuelta al tren; no paramos hasta Colonia. Cuando pisamos la estación, todos sin afeitar y oliendo a tigre, teníamos el culo pelado como los monos de ir tantas horas sentados. Y es que nos llevaban a mata caballo. En Valencia, casi no nos dejaron despedirnos de la familia. Nos vino el tiempo justo para subir al tren. Y cuando me asomé a la ventana y vi a tu madre en el andén, tan guapa, con ese pelo tan negro que tenía, y la pobre sin parar de llorar y diciéndome adiós con la manos, se me puso una cosa aquí… papá se apretó el pecho con las dos manos- que no podía ni respirar. Al final, la pena se me escapó por los ojos y no veía tres en un burro. Me metí dentro para que tu madre no me viera así, ¡que el hombre ha de ser una roca delante de su mujer! Y cuando me asomé otra vez, la estación se había quedado donde Cristo perdió el gorro. Y tu madre también. Cada vez más pequeña se hacía y aún la veía mover la mano. No me quité de la ventana hasta que se me secaron las lágrimas, no fueran a verme los compañeros. ¿Y sabes qué? Cuando me senté, resulta que todos llevaban los ojos rojos. Moscú, el que más. Y entonces va y salta el Poeta, Antonio creo que se llamaba, y nos sale con que íbamos a ganarnos el futuro de nuestros hijos y ése era el tren de la ilusión, porque cada uno llevaba la suya en la maleta y no había dos iguales. ¡Y no se le chungó ni Dios!
Papá aproximó la cara a la ventana y retiró una esquinita del visillo. Antes de que ocultara el rostro entre los pliegues mustios de la cortina, descubrí el esmalte que se espesaba entre sus pestañas fatigadas y creí sentir dentro la tristeza de aquellos hombres que viajaron con las manos vacías hacia un futuro incierto en una tierra extraña. Y la de todas las mujeres que les siguieron. Y me sentí muy cerca del desconocido Héctor Laborda, que quizá partió en un convoy similar y fue hecho prisionero por el futuro que había pretendido conquistar. Un futuro done ya no quedaba espacio para ninguno de ellos
.

Y concluyo este post, escrito desde la emoción y la admiración, la última frase del artículo de Rosa Montero, que suscribo totalmente:

Cuando contemplemos a los inmigrantes actuales como bichos raros porque farfullan mal el idioma, intentemos no olvidarnos de lo que fuimos.

FOTICOS DE LA EXPO

El otro día estuvimos en la Expo 2008. Nos quedaron muchísimas cosas pendientes de ver, pero la visita se puede resumir en una palabra: impresionante. Pongo algunas fotos del Pabellón Puente de Zaha Hadid, que visto de lejos parece un pez prehistórico o un dragón de escamas plateadas tostándose indolente al sol, y de la Torre del Agua, majestuosa contemplada desde el exterior e impresionante por dentro (y perdón por repetir adjetivo, pero es que impresiona).

El Pabellón Puente coronado por las cabinas del teleférico.



Interior de la Torre del Agua: la escultura suspendida "Splash" que representa la división de una gota de agua en otras más pequeñas.



viernes, 13 de junio de 2008

HABEMUS EXPO... Y PLATA

Nueva iluminación de la Basílica del Pilar
Fotográfía tomada del blog de José Antonio Melendo

Ayer fue la presentación pública del reformado café-cantante del Tubo: el histórico Plata, cerrado desde 1992 y que será abierto al público el 20 de junio. En el embarcadero de Vadorrey, muy cerca de mi casa, ya aguardan varios ebrobuses y un catamarán para surcar el Ebro camino de la Expo. ¡Y hoy se inaugura la Expo 2008! Zaragoza nos está quedando fastuosa, con las obras por fin concluidas (bueno… casi todas), las riberas del Ebro acicaladas con jardines que se llenan de paseantes en cuanto sale el sol y una hermosa iluminación de puentes y edificios que aún no he podido apreciar al natural, pero sí en las fotografías del blog de José Antonio Melendo, impresionantes como siempre. ¡Empieza la fiesta!


Y seguiremos informando. Aunque, como diría Groucho Marx:

A quien va usted a creer: ¿a mí, o a sus propios ojos?

lunes, 9 de junio de 2008

ATARDECER EN LA MALVARROSA

Esta foto la tomé en la Malvarrosa, algunos días antes de que la contaminara la mancha de fuel que obligó a cerrar la playa por unos días. Agudizando la vista, a la izquierda se ve el hotel de lujo que han construido donde en tiempos estaba el Balneario de las Arenas, o el establecimiento de baños, como dice Manuel Vicent en su novela Tranvía a la Malvarrosa. Caminando por la zona donde se celebraron las regatas de la Copa de América el año pasado, y recorriendo el paseo de la playa mientras hacíamos tiempo antes de ir a comer una deliciosa paella a L’Estimat, me dio por recordar cómo conocí la Malvarrosa en el verano del setenta y cinco, cuando fui por primera vez a la playa de ese Balneario con forma de Partenón de escayola pintado de azulete, como lo describe Vicent en su sensual novela que huele a Mediterráneo desde las primeras líneas.

La Valencia de mediados de los setenta todavía se parecía mucho a la de los cincuenta que retrata Manuel Vicent. Para ir a la playa, nos subíamos a uno de aquellos trenets prehistóricos de vía estrecha que partían de la Estacioneta, situada junto al cauce seco del Turia, enfrente del puente peatonal que mis padres aún llamaban el Puente de Madera, aunque entonces ya hacía años que no era de madera. El trenet se parecía mucho a los que salen en las películas de vaqueros atravesando el Salvaje Oeste plagado de indios pintarrajeados y malvados hasta el tuétano. Recuerdo que era verde y tenía en cada extremo una plataforma descubierta, de tipo jardinera. Los asientos se componían de listones de madera que se clavaban en el trasero. En verano, el trenet de la Malvarrosa iba tan abarrotado que los chicos más atrevidos hacían gala de su virilidad viajando colgados de los estribos de las puertas. Claro que con lo lentos que iban esos cacharros, no creo que corrieran un gran peligro.

Al poco de atravesar la Avenida de Primado Reig, el trenet abandonaba la ciudad y empezaba a traquetear por huertas que nos colaban a través de las ventanillas abiertas un intenso olor a acequia. Con ese pestazo afincado en la nariz, llegábamos a la Malvarrosa con nuestro equipaje playero colgado del hombro y caminábamos hasta la entrada al Balneario. No me acuerdo de cuánto se pagaba por hacer uso de la playa. La arena estaba dividida en varias zonas: una para mujeres y otra para hombres. Creo que había un espacio más para familias, aunque de eso ya no estoy muy segura. Lo que sí recuerdo con claridad era la cenefa de cabezas masculinas asomadas por encima de la cerca de madera que separaba su playa de la de las mujeres. A algunas chicas exhibicionistas les hacía gracia tener un público masculino tan entregado y en su honor se retorcían haciendo posturitas a lo Marilyn Monroe sobre la toalla. Cuando abandonábamos el recinto femenino para ir a comprar un refresco al bar, hombres y muchachos nos devoraban con la mirada. Hay que confesar que daba cierto morbo sentir tantas miradas masculinas clavadas en nuestras carnes adolescentes.

Ahora, donde se alzaba el histórico Balneario de las Arenas han construido el lujoso Hotel Las Arenas. Según he leído, uno de los dos anexos con estructura de templo griego es el antiguo balneario restaurado. Bueno, sabiendo que el Balneario sigue allí, aunque camuflado, inspira algo menos de pena que haya desaparecido la vieja Malvarrosa llena de sensualidad que describe Manuel Vicent para convertirse en una zona “fashion”, que también tiene su encanto porque ha quedado muy bonita, pero ya no es lo mismo.

Y para concluir este post evocando el sabor de aquellos años setenta, ¿qué mejor que la mítica canción Mediterráneo de Joan Manuel Serrat?

jueves, 5 de junio de 2008

FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

Aunque hoy haya vuelto la lluvia, ya se barrunta el verano: mañana se inaugura la Feria del Libro de Zaragoza y el sábado, 7 de junio, las casetas se abrirán al público.

A mí me gusta mucho la Feria del Libro, igual que el Día del Libro (el 23 de abril, San Jorge, patrón de Aragón, que en Zaragoza es también el Día de la Comunidad y se celebra por todo lo alto en el Paseo de la Independencia, con puestos de libros, claveles y borrajas, y un gran desfile escenificado por La Fura dels Baus), porque es una gran oportunidad para charlar con los lectores en un entorno alegre y festivo .

Este año, estaré en la Feria los siguientes días. Esperemos que el tiempo se porte bien.

Sábado 7 de junio:
Mañana: LIBRERÍA MAYA
Domingo 8 de junio:

Miércoles 11 de junio:

Domingo 15 de junio:
Mañana: ALCAMPO

Si vais por la Feria, allí nos veremos...

viernes, 30 de mayo de 2008

ENCUENTRO CON LOS LECTORES

Noticia Noticiosa para la semana que viene:


El próximo miércoles, 4 de junio, tendré un Encuentro con los Lectores, organizado por la Universidad Popular de Zaragoza. Será a las 19.00 h en el Centro Cívico Universidad, calle Violante de Hungría, 4, Zaragoza 50009.

Si estáis en Zaragoza y os apetece charlar conmigo sobre literatura, sobre mis libros y otras muchas cosas, allí nos veremos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

TAL COMO ÉRAMOS

Ayer, los periódicos trajeron la noticia de la muerte de Sidney Pollack, víctima de un cáncer a los 73 años. Y me acordé de aquella película de 1973 protagonizada por Robert Redford y Barbra Streisand: Tal como éramos. Sí, ya sé que Pollack tiene mejores trabajos: Danzad, danzad, malditos, Yakuza, Tootsie, Memorias de África… Pero a mí, el que me toca la fibra sensible es esta historia de amor entre dos seres muy diferentes, que se quieren con locura pero cuyo amor no basta para limar sus diferencias. Él es un chico guapo y bien criado que desea ser escritor, dotado de talento pero un tanto superficial. Ella es todo lo contrario: comprometida políticamente, muy intelectual, nada bella y peleona. Salta la chispa entre ellos, pero el fuego que prende no es suficiente para que lleguen a ser felices. Robert Redford sale guapísimo en esta película, con su flequillo rubio y esa sonrisa pícara que descubre una inmaculada dentadura de chico criado con leche de vaca y buenos cereales. Hasta la Streisand luce casi bella.



Vi Tal como éramos en Valencia, nada más volver de Alemania a los dieciséis años. Estaba en pleno descubrimiento de un país que mis padres me habían enseñado a idealizar hasta lo irreal. Adaptándome a otro idioma, a un nuevo instituto, a nuevas amigas. Recuerdo la luz anaranjada de Valencia, la proximidad del mar, la emoción de ir a un instituto mixto cuando en Alemania estudiaba en uno de chicas, y un amor platónico cuyo objeto de deseo jamás debió de enterarse de los sentimientos que despertaba en mí. Mucha inseguridad, desconcierto, sueños de adolescente e infinidad de incógnitas. Como corresponde a esa edad. Y aún así, a pesar de que ahora me siento mucho más a gusto dentro de mi piel que entonces, recuerdo esa época con la serpiente de la melancolía enroscándose ladina en la boca del estómago. Quizá por lo lejos que va quedando esa etapa de mi vida, más que por lo feliz que llegara a ser entonces.

Por eso, y por las extrañas cadenas de imágenes que engarza la memoria, llevo recordando desde ayer esta película y la canción que puso de moda Barbra Streisand, mezclando todo ese cóctel con mis propios recuerdos. De vez en cuando, apetece refocilarse en la nostalgia. Y para echar las sales a este baño de melancolía terapéutica al que tenemos derecho de vez en cuando, aquí la escena final de Tal como éramos. Preparemos los pañuelos.

martes, 27 de mayo de 2008

PRESENTACIÓN DE MAGDALENA LASALA

Magdalena Lasala presentará mañana, miércoles 28 de mayo, a las 20 horas, la reedición de su libro Lo que el corazón me dijo... diez años después, con nuevos textos. Será en la Sala Cultural de la Librería Central, calle Corona de Aragón nº 40 (entrada por Concepción Arenal, 29) de Zaragoza.
Intervendrán la autora, la periodista Marian Rebolledo y el editor, Joaquín Casanova.

viernes, 23 de mayo de 2008

MÚSICA Y LECTURA PARA EL FIN DE SEMANA

Un poco de música para el fin de semana: Love Affair de Billie Holiday, grabada en 1958.

Billie Holiday nació en 1915 y murió en 1959, a la edad de 44 años, con el cuerpo y la voz machados por las drogas y el alcohol. Según sus biografías, tuvo una vida muy desgraciada. Sufrió una violación de niña, se prostituyó, estuvo en la cárcel y pasó por muchas decepciones sentimentales. A pesar de todo, sus últimas grabaciones no son los estertores de una mujer moribunda, ya que su forma de cantar, su sensualidad y ese toque melancólico que siempre impregna sus canciones compensan con creces lo castigada que estaba su voz en esa época.

Una frase que le atribuyen a la sublime Billie (suelo ser muy escéptica con las citas que la gente adjudica a los mitos, porque siempre me pregunto si serán realmente suyas, pero ésta la doy por buena):


Don't threaten me with love, baby. Let's just go walking in the rain




Y para quien tenga ganas de leer, aquí el enlace a Perdido, un cuento melancólico que escribí hace ya unos cuantos años con el jazz como música de fondo.

(La fotografía la he tomado de la página www.freeddb.com/artists/billieholiday.html)

miércoles, 21 de mayo de 2008

BLOG DE CELIA SANTOS

Celia Santos, colaboradora de Anika Entre Libros que me entrevistó a raíz de la publicación de Días de menta y canela, ha inaugurado su blog Más que palabras, donde nos ofrece críticas de libros, entrevistas, artículos y más cosas.

Bienvenida al mundo de los blogs, Celia. Tiene muy buena pinta.

lunes, 19 de mayo de 2008

TANGO EVENING IN COPENHAGEN

Era una tarde lluviosa y melancólica. Llevábamos siete días en Copenhague. Siete días de agosto pasados por agua y la neblina perenne que envuelve a la ciudad como un ejército sitiador. En las terrazas del Tivoli, un escuadrón de mantas pardas, dobladas sobre los respaldos de las sillas, aguardaba para que los clientes pudieran cubrirse las rodillas y evitar la congelación mientras tomaban algo entre brumas hamletianas. El sol apenas osaba asomar a través de las nubes y cuando se atrevía, los daneses surgían de todas partes, se arremangaban la ropa y se desparramaban por doquier para captar algún rayito de luz, antes de que el sol se arrepintiera de su generosidad y se volviera a esconder. Estábamos tristes de malcomer en restaurantes donde nos esquilmaban a cambio de adustos montaditos llamados Smoerbrod o platos combinados en los que apenas se combinaba nada. Copenhague en agosto preludia el otoño y no está hecho para meridionales habituados a achicharrarnos de junio a septiembre.

Esa tarde arrastrábamos nuestra melancolía hacia la abarrotada calle peatonal Stroget, en busca de algo de calor entre las aglomeraciones humanas. En la plaza del Ayuntamiento vimos de lejos un caleidoscopio de manchas rojas y negras entremezclándose al son de una música que sonaba a tango. De cerca, el caleidoscopio era un grupo de tangueros pálidos que se movían al son del Libertango de Piazzola. Las notas del bandoneón se ondulaban entre sus piernas como serpientes de fuego en un mar de hielo. Ante la fachada rojiza del ayuntamiento, un cartel de fondo carmesí anunciaba: Tango Evening in Copenhagen. Sobre la improvisada pista de baile, un hombretón rubicundo, vestido de negro, con la barriga prisionera de un chaleco escarlata, intentaba enredar a su pareja en el laberinto erótico del tango, sin aplastarle los piececitos embutidos en zapatos de charol con tacón de estilete. Una valquiria muy alta se movía garbosa dentro del traje azabache y protegía entre sus brazos a una sirena del Báltico ataviada con ceñido vestido rojo y medias negras de rejilla. Otro señor gafudo de aire patoso ponía en práctica, con nórdica contención, lo que le habían enseñado en alguna academia de baile.

Fascinados, nos quedamos varias canciones a verles danzar. Cuando terminó de sonar Mi noche triste, nos fuimos al Stroget algo menos tristes. Por la noche, la morriña nos hizo romper el precepto sagrado de no buscar jamás comida española en el extranjero y probar lo que se come por allí. Cenamos tortilla de patata, gambas al ajillo y una paella algo sui géneris en un restaurante español. Cuando salimos de allí hacia las nueve de la noche, caía aguanieve sobre las terrazas de los bares, abarrotadas de daneses que bebían cerveza envueltos en mantas y chubasqueros. Y es que Copenhague en agosto ya preludia el otoño.

(Recuerdo de un viaje a Dinamarca surgido hoy, melancólico lunes de lluvia gordezuela, mientras escuchaba este tango de Piazzola).




La fotografía de la pareja de tangueros es de la página www.vester.com.ar.

jueves, 15 de mayo de 2008

LA VOZ

Esta semana (concretamente, ayer) se ha cumplido el décimo aniversario de la muerte de Frank Sinatra, Old Blue Eyes, o La Voz. El crooner al que la gente de mi generación despreciábamos durante los años setenta por considerarle carroza, aunque en el fondo nos enterneciera la música de nuestros padres e hiciéramos oreja cuando ellos la escuchaban, avergonzadísimos de que nos gustaran las mismas canciones que a nuestros viejos. Al igual que me ocurrió con otros cantantes como Edith Piaf, Concha Piquer, Charles Trenet, etc., tuve que plantarme en los treinta y tantos, casi cuarenta, para descubrirles en todo su esplendor y escucharles sin avergonzarme de esa “debilidad”. ¿Qué le vamos a hacer? Son cosas de los que fuimos adolescentes en los tiempos de Jimi Hendrix y Janis Joplin, Deep Purple y los Rolling Stones. Los que quisimos cambiar el mundo derribando todo lo que admiraban las generaciones anteriores. Lo malo… y también lo bueno.

Así que, escuchemos el inconfundible fraseo de La Voz. Una forma de cantar que no se aprende en Operación Triunfo y similares, porque se nace con ella. La canción es del genial Henry Mancini, la que ponía banda sonora a los encuentros y desencuentros de George Peppard y Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, dirigida por el maestro Blake Edwards en su época de esplendor. ¿Se puede pedir más?





Y como pronto se va a estrenar Sexo en Nueva York, la película, añado esta romántica escena de la serie de televisión, cuando Carrie baila Moon River con Mister Big ¿Se nota mucho que soy fan de esta serie?):


lunes, 12 de mayo de 2008

PRESENTACIÓN DE MARIO DE LOS SANTOS

El próximo viernes, 16 de mayo, a las 19.30 h, Mario de los Santos presentará en el fórum de FNAC su nueva novela CUANDO TU ROSTRO ERA NIEBLA.
Intervendrán el escritor Óscar Sipán, Victoria Pico de la editorial Onagro (antes Zócalo) y el propio Mario.

Más información sobre la presentación y la novela en el blog Cuando tu rostro era niebla.

La editorial Onagro, que antes se llamaba Zócalo, tiene una trayectoria de quince años publicando y descubriendo autores con honestidad y mucho amor por los libros. Yo les tengo un gran cariño. Hace cinco años publiqué con ellos por primera vez (la novela La vida en cuarto menguante) y guardo muy buenos recuerdos de cuando firmaba en su caseta en las ferias. Y es que lo de publicar el primer libro es como el primer amor: después podrán venir otros mejores o peores, pero el primero jamás se olvida.

jueves, 8 de mayo de 2008

BEBO & CIGALA

Un poco de música para llegar al fin de semana relajados. EU SEI QUE VOU TE AMAR - Bebo Valdés y El Cigala.


miércoles, 7 de mayo de 2008

HACE VEINTE AÑOS QUE HIZO VEINTE AÑOS


Resulta que hace cuarenta años de aquel mayo del sesenta y ocho, acontecimiento que los de mi generación vivimos de refilón porque éramos demasiado críos para comprender lo que estaba ocurriendo, aunque en cierto modo, aquellos lemas de La imaginación al poder, Prohibido prohibir, Haz el amor y no la guerra marcaron después nuestra adolescencia y juventud.

Pero no me voy a poner sesuda. No es ese el espíritu de este blog. Ya han salido por ahí muchos artículos sesudos de verdad sobre mayo del sesenta y ocho. Me voy a limitar a recordar, en plan “abuelo Cebolleta”, pequeños retazos de cómo viví los ecos de aquella revuelta estudiantil parisina en la ciudad de Dusseldorf. O, más bien, no los viví. Porque tenía diez años y la cabeza en otras cosas. Sí recuerdo que aquel año siempre salían en la Tagesschau (telediario) reportajes de jóvenes airados lanzando adoquines por doquier y batallas campales entre manifestantes y policías. También recuerdo las imágenes de aquellos hippies, melenudos ellos y ellas, adornados con flores y fumando canutos, que exasperaban a mi padre porque decía que con esas pintas ya no íbamos a distinguir quién era hombre y quién mujer. Recuerdo algo del asesinato de Martin Luther King, del de Robert Kennedy, y alguna imagen confusa de las tropas del Pacto de Varsovia entrando en Praga. Y poco más.

Lo que me viene a la cabeza con todo detalle cuando pienso en el año sesenta y ocho es la noche en la que Massiel ganó con La-la-la el Festival de Eurovisión, adelantando al Congratulations de Cliff Richard por un punto. Vimos el festival completo y las votaciones posteriores en nuestra casa, acompañados por unos amigos españoles de mis padres y su hija. Cuando Massiel cantó por segunda vez, ya radiante vencedora del evento, adultos y niñas nos volvimos locos de remate. Hicimos los coros a Massiel, dimos saltos que hicieron retumbar el suelo de madera, mi padre se tiró sobre la alfombra y bailó una especie de break dance precursor del que se pondría de moda muchos años después. Y por una noche, todos nos sentimos importantes porque nuestra acomplejada y gris España de los sesenta había ganado el Festival de Eurovisión.

Ahora, cuarenta años después, salen por ahí voces afirmando que el régimen franquista compró votos para amañar el resultado de la votación. Y, según he leído esta mañana en Heraldo de Aragón, la prensa inglesa pone en boca Cliff Richard las siguientes declaraciones:

Nunca me gusta perder y nunca me sentí perdedor, y si ahora se demuestra lo contrario sería la persona más feliz del planeta", declaró ayer Richard a "The Guardian", solicitando, medio en broma medio en serio, que se abriera una investigación sobre el tema y que se volvieran a contar los votos de 1968.

Un poco desproporcionado, ¿no? ¿Qué sentido tiene remover un evento lúdico-festivo que tuvo lugar hace cuatro décadas, con la de asuntos realmente importantes que están pendientes de resolver? Esto es surrealismo puro, no aquellas películas de Buñuel.

Y digo yo: si nos matan el mito de Massiel, ¿qué vamos a hacer? Podemos ir asumiendo con los años que las utopías se nos quedaran en agua de borrajas, que se nos fueran muriendo los sueños de juventud y tuviéramos que sustituirlos por otros, que nos hagamos mayores cuando no nos hace maldita la gracia, que los bocadillos de calamares con mayonesa y las galletas de chocolate se adhieran cada vez más adonde no deben y los reservemos para ocasiones muy especiales (aunque luego toque hacer régimen), pero, please, que no nos enturbien el recuerdo de la noche de gloria que vivimos hace cuarenta años unos cuantos españolitos de a pie emigrados a la Europa del frío, cuando el Festival de Eurovisión aún levantaba pasiones.





Y para concluir este post tan largo, voy a cometer un gran pecado de inmodestia, citando dos pedacitos de DÍAS DE MENTA Y CANELA, donde hay un capítulo entero dedicado a la noche en la que Massiel ganó el Festival de Eurovisión.

El representante del jurado yugoslavo se dispuso a recitar sus votos. España no arañó ninguno más. El Reino Unido tampoco. El marcador se afianzó en veintiocho puntos para Cliff Richard y veintinueve para Massiel. En la angosta salita de los Rosell, cuatro adultos y tres niñas miraron el televisor sin atreverse a pestañear, no fuera a desvanecerse la inesperada dicha. ¡Por primera vez en la historia, España había ganado el Festival de Eurovisión! ¿Qué importaba que hubiera sido por un punto de diferencia? Al cabo de diez días nadie se iba a acordar de eso, prometió papá. Saltó del sofá y rellenó las copas hasta que la botella de los grandes festejos quedó exprimida como un pomelo.
- ¡Hurra por los cabezas cuadradas! ¡Somos los mejores!
Ezequiel se puso en pie. Ya no parecía un reptil aletargado.
- ¡España! ¡España! – voceó.
Los dos alzaron sus barreños de coñac y brindaron con estrépito. El cristal resistió de puro milagro. Mamá y Trini abandonaron los sillones y se abrazaron entre saltitos.
- ¡Qué alegría! ¡Qué alegría! –exclamó Trini.
.
.
.
- Ahora a callarse todos, que va a cantar la Massiel –ordenó papá.
Anita fue la última en levantarse. Se colocó junto a papá. Las dos familias nos quedamos de pie para ver a la vencedora y digna representante de la añorada madre patria. Ezequiel y papá se libraron de las copas vacías. Se estrecharon por la cintura y mecieron los cuerpos al ritmo de la música. Las mujeres corearon la-la-la-laa… la-la-laa… la-la-laa…, copiando los movimientos de las tres chicas que le hacían los coros a Massiel. De repente, papá soltó a Ezequiel, que se tambaleó en su profunda ebriedad como un tentetieso, y aupó a Anita en brazos.
- ¡Donde esté una española con buenas piernas… -aulló- que se quiten los amariconados hijos de la Gran Bretaña! ¡Viva España!

NOTICIA NOTICIOSA


Esta noticia noticiosa (como dicen los de Gomaspuma) la leí el domingo pasado en el blog de Anika Lillo. Sí, la de Anika Entre Libros. Pensé comentarlo aquí, pero no he tenido tiempo estos días ni para respirar, así que lo hago ahora:

En el programa de televisión Página 2, nombraron el otro día a la web Anika entre Libros la web de la semana.

Anika Lillo lleva muchos años editando revistas culturales independientes en la web y es de lo mejorcito que hay en la Red y fuera de ella. No creo que quede por ahí ningún amante de la literatura que desconozca la web Anika Entre Libros, que se ha convertido con los años en un referente imprescindible para los que queremos estar al día en temas de libros y sus autores.


Así que, desde aquí, tres hurras por Anika y su web, que se merecen estos reconocimientos y muchos más.


Hip hip hurra

Hip hip hurra

Hip hip hurra


sábado, 3 de mayo de 2008

MI TRIBUTO A LA EXPO 2008

Arriba: Esta simpática ranita es una de las muchas que adornan el Paseo de Ranillas.




Ya sé que es imperdonable eso de vivir en Zaragoza y no haberme acercado antes a ver cómo van las obras de la Expo 2008. Es que no me gusta nada contemplar las construcciones en estado embrionario, rodeadas de zanjas y montañas de tierra que al menor soplo de aire nos rebozan de arriba abajo como si fuéramos croquetas. Prefiero ver las obras cuando ya están acabadas y en perfecto estado de revista. Como tampoco vivo cerca del Meandro de Ranillas, donde están los pabellones de la Expo, ni tengo que ir por allí por otras razones, me mantenía al corriente del tema a través de los periódicos y los telediarios.
Pero el otro día, por fin, rendí mi tributo a la Expo 2008. Era el 1 de mayo, hacía buen tiempo, el sol brillaba primaveral, la temperatura era suave, y decidimos enfilar por la mañana el Paseo de Ranillas para acercarnos hasta donde se nos permitía llegar a los curiosos (que esa mañana festiva, éramos multitud).
Por supuesto, cruzamos el Ebro caminando por la abarrotada Pasarela del Voluntariado, que fue inaugurada el 24 de abril y por la que ya hemos debido de desfilar casi todos los zaragozanos. Hasta me animé a hacer algunas fotografías con mi cámara de dominguera, que subo al blog para ilustrar este post. La próxima visita, para cuando ya esté abierta la Expo.

Nota: Si queréis ver fotos realmente buenas de la Expo y el progreso de las obras, recomiendo las de José Antonio Melendo. Son espectaculares.

miércoles, 30 de abril de 2008

MY FAVOURITE THINGS

He aquí una nueva sección para este modesto blog: MY FAVOURITE THINGS, donde cabe todo lo que me gusta (desde música, pelis, libros, cuadros...). La inauguro a lo grande: con el tema MY FAVOURITE THINGS tocado por JOHN COLTRANE en 1961 en Baden Baden.
John Coltrane, 1926-1966, hijo de un sastre aficionado a la música y, según los entendidos, el número uno de los saxofonistas tenor y de los soprano. A mí, cuando coquetea descaradamente con el free jazz, me pone un poco de los nervios, lo confieso. Me ocurre lo mismo con Miles Davis. No soy nada amiga del free jazz, que me revoluciona las neuronas. Pero en el caso de Coltrane y Davis, cuando están calmaditos y regresan a la melodía después de improvisar, como Coltrane en este tema, me relaja escucharles. Sólo hay que dejarse llevar.




Y para comparar, esta misma canción interpretada por Julie Andrews en aquella película tan cursi (pero al mismo tiempo, tan entrañable) de 1965: "The Sound of Music" ("Sonrisas y Lágrimas"). Sé que la historia desprende un tufillo rancio y es un canto a la familia numerosa y tradicional, al papel de esposa y madre al que "debe aspirar" toda mujer que se precie, etc., etc., pero de vez en cuando me gusta volver a ver esta peli. Una es que tiene dentro un gusanillo cursi que hay que alimentar cada equis tiempo. Y aunque sólo sea por disfrutar de las hermosas imágenes de Salzburgo...

sábado, 26 de abril de 2008

DIAS DE MENTA… UN BLOG QUE VA A CUMPLIR UN AÑITO (O EL VICIO DE LOS BLOGS)


Porque esto de los blogs es puro vicio. A mí me ha ocurrido algo muy curioso con éste. Lo abrí en mayo del año pasado para complementar mi página web y hablar de mi última novela DÍAS DE MENTA Y CANELA, colgar fotografías de la presentación, reseñas y esas cosas tan raras que hacemos los escritores. Como era novata, ni siquiera comenté por ahí que tenía un blog. Tampoco pensé que nadie se asomara por aquí. Pero mira por dónde, empecé a recibir comentarios de lectores/as para hablarme del libro. Y eso me hizo muchísima ilusión. Y yo comencé a añadir poco a poco posts de todo tipo sobre ideas que se me iban ocurriendo. Y de nuevo me dejaban comentarios que seguían haciéndome muchísima ilusión. Al final, descubrí que este blog se estaba alejando cada vez más de la idea original, porque había ido creciendo sin que me diera cuenta.
Entonces, empecé a plantearme la idea de abrir otro blog donde dar rienda suelta a mis “tonteridas”. Pero enseguida la deseché. Le he cogido cariño a este. Y me gusta que lleve el nombre de una novela a la que también tengo mucho cariño porque, sin ser autobiográfica, parte de lo que narra se basa en una etapa de mi propia vida: los años que pasé con mis padres en la ciudad de Düsseldorf cuando ellos emigraron allí a comienzos de los años sesenta.
Así que, a menos de un mes para que este humilde blog cumpla un año, he decidido conservarlo y ampliar los contenidos. Y para que todo esté ordenadito y presentable, hasta voy a doblegar mi naturaleza desordenada y anárquica clasificando las entradas por etiquetas.
Esta de hoy la incluyo en la sección “EINTOPF”. O sea, donde cabe de todo.
Eintopf es una palabra alemana que podría traducirse, más o menos, como olla o potaje. Un guiso de esos que antiguamente se hacían para aprovechar las sobras o los ingredientes que había por casa, echándolos a la cazuela con mucha imaginación y bien condimentados hasta que hacían “chup-chup”. Vamos, algo comparable a nuestro cocido, o nuestros guisos de legumbres, aunque creo que los ingredientes del Eintopf son más flexibles.

Y como decía Bugs Bunny: “Esto es todo, amigos”. Al menos, por hoy. Y para concluir después de tanta disertación y celebrar que en Zaragoza ha dejado de soplar el cierzo y por fin se siente la primavera (con su polen, su astenia, pero también con la alegría que transmite el buen tiempo y ver los árboles llenos de hojas verdes), un hermoso vídeo primaveral con música de Carlos Cano, sacado de YouTube. El autor es ValentinAzul.


viernes, 18 de abril de 2008

OJOS VERDES, VERDES COMO LA ALBAHACA...

Por más que he peinado You Tube, no he encontrado ninguna versión de “Ojos Verdes” cantada por Concha Piquer, pero a cambio he dado con la del grupo PatiPami, al que no conocía (creo que es de Granada), y que ha sido todo un descubrimiento.
Con la copla me ha ocurrido como a mucha gente de mi generación. Como durante décadas se apropió de ella el régimen franquista y nos la metían hasta en la sopa, condimentada con todos los tópicos folclóricos y trasnochados en boga por entonces, para mí era algo rancio que olía a moho y naftalina. Descubrí muy tarde la riqueza de esta música que ha dado grandes artistas, como la Piquer, cuya voz y sensibilidad a la hora de cantar la sitúan por encima de cualquier atisbo de folclore superficial.
Todo esto viene a cuento de la importancia que tiene esta copla en “Días de menta y canela”. Tanta, que de una estrofa de la canción deriva el título. Así que, atentos a la música



Y de regalo, un pequeño extracto de “Días de menta y canela”. El primer encuentro entre Clara Rosell y el hombre de los ojos verdes:

- ¿Usted no conoce el significado de la palabra "no", verdad?
Alcé los párpados con precaución. Un hombre en bata blanca, cuya estatura me pareció gigantesca desde mi desfavorable posición, me miraba con mucha ira acumulada en sus ojos de color esmeralda. De hecho, poseía el iris más verde que había visto jamás. Un auténtico prodigio de la naturaleza. Recordé la copla que cantaba mi madre cuando se metía en la cocina, o mientras limpiaba la casa: "Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y al verde, verde limón" . Me levanté a cámara lenta, estrujándome la mente en busca de algún argumento para aplacar a ese individuo. De pie, ya no parecía ten enorme, aunque seguía siendo bastante más alto que yo.
La inquietud no me impidió estudiar a fondo a mi contrincante. Tenía frente a mí a un varón de cabello negro, tan corto como si estuviera haciendo el servicio militar. La piel era pálida y apenas mostraba arrugas, salvo unos cuantos pliegues insignificantes alrededor de los ojos. La zona inferior del rostro estaba adornada por una barbita recortada con coquetería, en la que conté sobre la marcha cuatro o cinco hebras de plata. Eché un vistazo rápido más abajo del mentón. Lo que dejaba entrever la bata abierta parecía hallarse en buen estado de conservación. Concluí que Héctor Laborda, júnior, era un hombre apuesto. El efecto inmediato de esa conclusión fue una sonrisa involuntaria, me temo que bastante boba.
En cuestión de segundos se esfumó la cólera de Héctor Laborda. El iracundo se transformó en un encantador de serpientes, cuya dentadura irradiaba salud al sonreír. Los labios bien trazados murmuraron:
- No sé qué voy a hacer con usted, Clara Rosell.

sábado, 12 de abril de 2008

SUEÑOS DE SEDUCTOR (PLAY IT AGAIN, SAM, 1972)

O “Casablanca” pasado por la túrmix de Woody Allen, una de las pocas personas, junto con Martin Scorsese, que lleva más de tres décadas con el mismo modelo de gafas sobre la nariz. Eso es fidelidad.

“Sueños de seductor”, dirigida por Herbert Ross, fue mi primera película de Woody Allen y recuerdo que me tronchaba de risa cuando aparecía el espíritu de Humphrey Bogart para dar consejos al apocado Woody sobre cómo tratar a las mujeres. Ya se aprecian los tics tan propios de Allen que adoramos sus fans (las gafas, por supuesto, los discursos neurótico-intelectuales, su proverbial torpeza con las mujeres, ese constante romper cosas que se le escurren de las manos…). No sé si al revisar esta película ahora me seguiría gustando. Con los años, los gustos cambian y lo que nos parecía sublime, a veces pierde todo su brillo. Así que me quedaré con el recuerdo de mis carcajadas de adolescente. Por si acaso…

AS TIME GOES BY

“Play it, Sam. Play ‘As Time Goes By’”, le ruega Ilsa al pianista del bar de Rick. Y vemos cómo a Sam “le cambia la color” anticipando la reacción de su jefe cuando escuche la canción que le trae recuerdos no gratos y vea que su amor perdido ha regresado a su vida.
¿Qué se puede decir de “Casablanca”, dirigida por Michael Curtiz en 1942, que no se haya dicho ya? Todo el mundo ha hablado de la ambigüedad de Ingrid Bergman, porque durante toda la película nunca sabemos a cuál de los dos hombres ama más. De la rudeza melancólica de Humphrey Bogart, ese actor que era como una sandía: duro por fuera pero de interior tierno y dulce. Del taimado gendarme Claude Rains, que nos desvela su lado bueno cuando nadie, ni siquiera los guionistas, lo esperaba. Del peculiar físico de Peter Lorre, famoso por su interpretación del repulsivo M, el Vampiro de Düsseldorf. ¿Y qué decir de Paul Henried, el marido cornamentado más elegante de todos los tiempos, que contra todo pronóstico acaba quedándose con la chica?
“Casablanca”, una película de rodaje tan caótico que, según cuentan las leyendas del cine, la Bergman nunca sabía por cuál de sus dos hombres en la ficción debía mostrar inclinación. Y el glorioso final (que las cinéfilas románticas como yo tenemos tan presente que siempre se cuela en alguna de nuestras novelas) según dicen fue improvisado, como casi todo en una película que ha pasado “cum laude” a la historia del cine.
Así que no escribiré nada más, porque todo está escrito. Sólo añadiré que al leer esto, quizá alguien se pregunte qué tiene que ver “Casablanca” con “Días de menta y canela”. Pues mucho. En alguna parte de la novela, que no desvelaré para no chafársela a quienes aún no la hayan leído, Clara Rosell recuerda una escena concreta de esta película. ¿Qué escena evoca y dónde? Esa es la pregunta del millón.

sábado, 29 de marzo de 2008

UNA DE LAS COSAS MÁS REVOLUCIONARIAS ES EL AMOR

Esta frase no es mía. Me la he apropiado hoy al leer la entrevista que hace Roberto Miranda a Ana Belén para El Periódico de Aragón.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=398048

Ana Belén habla de muchas cosas: del compromiso político, de la copla, de las ganas de conmover al público con alguna canción o algún personaje que interpreta (algo que también deseamos los que escribimos novelas: llegar al lector y hacerle reír, llorar, emocionarse con lo que le estamos contando), y muchas cosas más, pero yo me he quedado sobre todo con este párrafo:

“El problema es que durante mucho tiempo cuando se hablaba de amor, esa palabra estaba asociada a lo cursi. Teníamos un poco de pudor por ese mirarlo siempre desde ese lado. Yo siempre dije que una de las cosas más revolucionarias era el amor. Y que los poemas de amor más maravillosos eran revolucionarios en sí por el hecho de defender el amor fuera de lo cursi.”

Estoy totalmente de acuerdo en que siempre se ha considerado (y aún se sigue haciendo) el amor como un tema menor en el cine, la música y – el campo que más me afecta a mí: - la literatura. Como algo cursilón que no merece ser tomado en serio, cuando el amor, junto con la muerte - y yo añadiría también la ambición – es uno de los temas fundamentales de los que se nutren las historias. Y nuestra vida. A fin de cuentas, el amor es lo que nos empuja a seguir adelante hasta en los peores momentos. Lo que nos hace olvidar que la muerte está ahí, al acecho. Y no me refiero sólo al amor de pareja (que por supuesto, nos mueve... y mucho), sino también al amor que sentimos por nuestros hijos, nuestra familia, los amigos (los de verdad) y nuestras mascotas.
De ahí que me haya llamado tanto la atención esa respuesta concreta de Ana Belén en el contexto de una entrevista interesantísima en su conjunto.
Y como una tiene alma de carroza, para rematar ahí va el Himno al Amor de Edith Piaf. (Esta canción no forma parte de la Banda Sonora particular de Días de menta y canela”, pero si que sale en otra de mis novelas: La cara oculta de la luna, así que todo queda en la familia.)

miércoles, 5 de marzo de 2008

DÍAS DE MENTA... en la revista del Colegio de Enfermería de Zaragoza



La revista del Colegio Oficial de Enfermería de Zaragoza ha reseñado DÍAS DE MENTA Y CANELA en su número de enero-febrero 2008 (página 42).

Desde aquí me gustaría dar las gracias al autor, Frannoire, por esta generosa reseña. Huelga decir que, como supongo que nos ocurre a todos los escritores, me hace muchísima ilusión cuando hablan tan bien de mis libros. Lleva tanto tiempo escribir una novela, y a veces hasta nos encariñamos con los personajes (aunque algunos puedan ser estúpidos, pero ya se sabe que el roce hace el cariño), que cuando salen a la calle nos alegramos si vemos que de algún modo han hecho mella en los lectores.

Aquí el link de la revista:
http://www.ocez.net/revista/2008/62.pdf

DÍAS DE MENTA... en la revista del Colegio Oficial de Enfermería









La revista del Colegio Oficial de Enfermería de Zaragoza ha reseñado DÍAS DE MENTA Y CANELA en su número de enero-febrero 2008.





Desde aquí quiero dar las gracias al autor Frannoire por esta generosa reseña que me ha hecho muchísima ilusión.








miércoles, 27 de febrero de 2008

Banda sonora (III)

Al fin he encontrado en You Tube la versión de NIGHT AND DAY de Frank Sinatra en la que estaba pensando cuando escribí DÍAS DE MENTA Y CANELA. El tema que bailan los protagonistas en una habitación de hotel…
Al leer esto, habrá quien se pregunte: ¿Y cómo bailan esa canción Héctor y Clara?
Pues… sólo puedo desvelar que no les molesta la ropa.

Y a propósito de viejas canciones, se me ocurre que es curioso cómo cambian nuestros gustos con la edad. Cuando era joven (qué mal suena eso) no quería ni oír hablar del viejo Frankie porque me parecía carrozón y sentimental. Con la edad me he dado cuenta de que sólo le aborrecía porque su música formaba parte de la que escuchaba la generación de mis padres. Y a los diecisiete, a los veinte años, ¿quién no se afana en construir su propia identidad arrinconando todo lo que significa algo para sus padres? ¿Quién no se ha avergonzado de joven al emocionarse con una canción perteneciente al bagaje cultural de sus viejos? Huelga decir que como ya voy para carroza y sentimental, ahora me encanta la voz de Frankie y su inimitable fraseo.

Después de tanta disertación, aquí dejo el tema estrella de DÍAS DE MENTA Y CANELA (sin olvidar la copla “Ojos Verdes” de la Piquer y otras muchas canciones que ponen banda sonora a la historia).

martes, 12 de febrero de 2008

Banda sonora (II)

Después de muchos días sin actualizar el blog (estaba – y estoy – más que sumergida en la escritura de una nueva novela), hoy sigo con mi particular recopilación de la “banda sonora” de DÍAS DE MENTA Y CANELA. He encontrado en You Tube esta joya de versión de "Night and Day" de Cole Porter. La canta Billie Holiday, una de las mejores vocalistas de jazz de todos los tiempos. Y quizá la más melancólica. La que tuvo una vida de perros. A lo mejor por eso se nos pone la carne de gallina al escucharla.
Los que hayáis leído DÍAS DE MENTA Y CANELA, ya conocéis la importancia que tiene esta canción en las dos historias de amor.
Ahora podéis comparar esta versión con la de Ella Fitzgerald.

¡Que gocéis de la maravillosa voz de Billie!

miércoles, 17 de octubre de 2007

Entrevista en Anika Entre Libros

Celia Santos me entrevistó para Anika Entre Libros, la revista digital de libros que dirige Anika desde La Eliana (Valencia) y que se ha convertido en una web imprescindible para los que amamos la literatura.

Aquí están los enlaces:

Entrevista

lunes, 15 de octubre de 2007

DÍAS DE MENTA... en la revista literaria SHEREZADE

La revista literaria Sherezade ha reseñado DÍAS DE MENTA Y CANELA en su número de octubre.
Desde aquí quiero agradecer al equipo de la revista, y en especial al autor de la reseña, Federico Sarmiento, que hayan incluido mi novela en su primer número y recomendar esta nueva revista digital, que en octubre contiene entrevistas (en este número entrevista Rosa Montero), artículos (sobre la novela negra en España, sobre León Felipe) y muchas cosas más.
En fin, lo mejor es entrar directamente en revistasherezade.com y leerlos. Merece la pena.

viernes, 28 de septiembre de 2007

2ª SEMANA DEL LIBRO - EJEA DE LOS CABALLEROS

El sábado 29 de mayo, estaré firmando libros en la caseta de la Librería París, a partir de las 17.00 h, dentro de las actividades de la 2ª Semana del Libro de Ejea de los Caballeros, que se celebra en la Plaza de la Villa.
Nos vemos en Ejea...

Adjunto enlace de la programación de la Semana del Libro.

lunes, 17 de septiembre de 2007

DÍAS DE MENTA... - LIBRO RECOMENDADO

Pues eso: que DÍAS DE MENTA Y CANELA es el LIBRO DEL MES recomendado por la Biblioteca "El Pilar" de Fuente el Saz de Jarama y me hace mucha ilusión que el libro tenga tan buen acogida.

Por si no funciona bien el enlace que he puesto de la Biblioteca, reproduzco el texto más abajo:

LIBRO DEL MES ADULTOS

DÍAS DE MENTA Y CANELA
Días de menta y canela / Carmen Santos. -- Barcelona : Plaza & Janés, 2007.

Clara Rosell se reincorpora a la vida laboral con 45 años y con dos hijos pequeños. Su nuevo trabajo, en un periódico de segunda, no tiene un buen comienzo, consigue el puesto por una recomendación de un amigo de su marido, su jefe es exigente y se muestra muy escéptico con su valía como periodista. Para demostrar su capacidad, Clara le propone la redacción de un artículo un tanto arriesgado: la muerte de un emigrante español en Dusseldorf en extrañas circunstancias, llamado Héctor Laborda. Para iniciar su investigación decide desplazarse al lugar de los hechos en compañía del único hijo del difunto, y juntos viven algo más que el descubrimiento de la vida trágica y fascinante a la vez, de este personaje, desconocido incluso para su propio hijo, al que abandonó en la niñez.
A través de sus páginas la obra nos va mostrando la vida de los españoles que emigraron a Alemania en los años 60; no en vano, la propia autora vivió en la ciudad de Dusseldorf durante muchos años. La novela está redactada con un gran sentido del humor, por lo que junto con la trama, la convierten en una obra de lo más entretenida para terminar el verano.

martes, 11 de septiembre de 2007

Días de Menta y Canela. Borradores (23/05/2007)

He encontrado en YouTube la entrevista que me hizo Antón Castro en mayo para su excelente programa cultural Borradores, que se emite los jueves por la noche en Aragón Televisión. Guardo muy buen recuerdo de aquella tarde en el plató, porque Antón hace que sus invitados se sientan a gusto y se olviden de las cámaras. El resultado fue esta charla distendida que cuelgo en blog.




sábado, 1 de septiembre de 2007

DÍAS DE MENTA Y CANELA - "banda sonora"

Como DÍAS DE MENTA Y CANELA es una novela "con banda sonora", hoy pongo, para deleite de los amantes del jazz, entre los que me cuento, este video de la inmortal Ella Fitzgerald cantando "Night and Day" de Cole Porter. Los que habeis leído la novela, ya sabréis que esta canción tiene su importancia en la trama (amorosa).

¡Que disfrutéis de Ella!

sábado, 25 de agosto de 2007

DIAS DE MENTA Y CANELA en el DIARIO DE CÁDIZ

Emigrantes españoles a punto de subir al tren
Fotografía tomada de la página
El DIARIO DE CÁDIZ habla de DÍAS DE MENTA Y CANELA

Para inaugurar el nuevo curso, reproduzco el artículo de Carmen G. Frigolet, publicado en DIARIO DE CÁDIZ.

EL ENIGMA DEL EMIGRANTE, UNA FICCIÓN SOMETIDA A LA REALIDAD

05/08/2007 02:54 CARMEN G. FRIGOLET CÁDIZ.

Dos mujeres y un mismo pasado. Una persona ficticia y otra real. Pero con igual trayectoria en sueños. Carmen Santos ha escrito una novela a partir de sus recuerdos. Días de menta y canela ha sido el nombre elegido para bautizar a su tercera creación literaria. La autora adereza la narración con vivencias de su juventud, como parte de una familia de emigrantes.
La escritora valenciana se encuentra inmersa en la promoción del libro. Atrás queda su empleo como oficinista y traductora de alemán. Está volcada de lleno en el mundo de las letras. La protagonista de su novela parece calcar sus pasos. Clara Rosell, personaje principal de la historia, aparca un poco el cuidado de sus hijos para dar más intensidad a su monótona vida en casa. A los cuarenta años empieza a trabajar en un recién estrenado periódico. En unos días, le llega un teletipo desde Alemania con una misteriosa historia. Un inmigrante español aparece muerto en el sillón de su casa. Junto a él, una fotografía suya con una botella de coñac del año 1969 y un salmo abierto por unas páginas apocalípticas. Punto de partida de una investigación, que acaba arrastrándola por el torrente de una pasión prohibida.
De primera a tercera persona. Carmen Santos estuvo dando forma a este relato en su cabeza durante largo tiempo. "Hubo un primer intento autobiográfico, pero no me terminaba de convencer. Hace tres años retomé la idea y éste es el resultado". Y es que, en su propia piel, Carmen Santos vivió algunos hechos aislados que se relatan en la obra.
Cogida de la mano de su madre, subió a un autobús con un futuro por destino. Allí los esperaba su padre que, como tantos hombres, partió solitario en un tren en busca de un empleo en el norte de Europa. En este sentido, la escritora recrea paso a paso algunas de las vicisitudes con las que se encontraban aquellos viajeros sin vuelta. "Las pruebas físicas que les hacían a los trabajadores, las viviendas para los inmigrantes… Ahí hay poca ficción, son datos fidedignos", apunta al respecto.
Las codiciadas botellas de Fundador, la emisora nacional sintonizada desde el exterior, la nostálgica canción El emigrante… Varios clichés de la España de los años sesenta se entremezclan en el argumento como guiño al lector. "Aquella generación tuvo mucho valor, apenas había contacto con el exterior. Iban a lo desconocido y nunca hemos sabido valorarlo ni recordar quiénes fuimos", señala Santos. Una firme opinión se le escurre entre líneas. Admite su intención de homenaje.
Su relato, disponible desde el mes de mayo, le ha dado ya algunas alegrías. "Lo más gratificante ha sido ver la conexión con los lectores. Algo que he podido comprobar en la pasada Feria del Libro en Zaragoza, donde resido. Mucha gente me felicitó diciendo que le había conmovido el relato", cuenta encantada. La crítica literaria también le respalda. En 2001, se clasificó finalista del XV Premio Internacional de Cuentos Max Aub. Dos años más tarde, su labor literaria fue reconocida cuando La Cumpasita obtuvo el máximo galardón en el V Premio Internacional de Relatos Paradores de Turismo de España. La cara oculta de la luna (2004), su anterior novela, fue acogida con gran aceptación. Eso le anima a seguir y con Días de menta y canela, editado por Plaza & Janés, parece que avanza sobre seguro. Su bibliografía personal recoge los secretos de la psicología humana y el suspense. Como estas historias de papel, ficticias, pero reales en vidas pasadas, que vuelven a la memoria del lector en forma de recuerdo.

lunes, 16 de julio de 2007

DÍAS DE MENTA Y CANELA en SEVILLA


La semana pasada, DÍAS DE MENTA Y CANELA y yo hicimos las maletas y viajamos a Sevilla.

No tuve tiempo de patearme las calles de la bella (y calurosa) Sevilla y sólo pude ver las fachadas de algunos edificios desde el taxi que me trasladó a los diferentes medios donde presenté mi novela. Pero si que disfruté de la gran simpatía de los sevillanos, que ya conocía de estancias anteriores. Está claro que tendré que volver pronto a Sevilla en viaje de placer.

Sobre estas líneas, reproduzco la entrevista que me hizo Ale Luque para el Correo de Andalucía.

sábado, 7 de julio de 2007

domingo, 1 de julio de 2007

viernes, 29 de junio de 2007

Un franco, 14 pesetas

Navegando por internet, he dado con la página web de la película de Carlos Iglesias: Un franco, 14 pesetas.

Esta película me encantó, porque está bien narrada, es muy tierna y habla de lo que tantos niños españoles vivimos a comienzo de los años sesenta: la emigración de nuestros padres a la Europa rica, en busca de un futuro mejor. Como dice uno de los personajes de mi novela: "íbamos a ganarnos el futuro de nuestros hijos y ése era el tren de la ilusión, porque cada uno llevaba la suya en la maleta y no había dos iguales". Desde aquí, un beso a aquellos españoles que partieron con las manos vacías a un destino desconocido...

... y el link de la película Un franco, 14 pesetas.

jueves, 21 de junio de 2007

DÍAS DE MENTA Y CANELA en ARTES Y LETRAS



Jueves, 21 de junio 2007:
DÍAS DE MENTA Y CANELA visto por ANTÓN CASTRO en ARTES Y LETRAS, el suplemento cultural de HERALDO DE ARAGÓN.

DÍAS DE MENTA Y CANELA en DIARIO DE VALENCIA


El libro sigue caminando por el mundo mundial.
Miércoles, 13 de junio 2007: Entrevista en DIARIO DE VALENCIA.


lunes, 11 de junio de 2007

CMCOOL entrevista a CARMEN SANTOS

Entrevista a Carmen Santos en CMCOOL de CajaMadrid.

Transcribo el contenido de la entrevista:


Carmen Santos: 'A escribir se aprende leyendo y, sobre todo, escribiendo mucho'

Carmen Santos acaba de presentar "Días de menta y canela", su tercera novela.

Se trata de una historia de amor envuelta en una intriga policíaca a raíz de la muerte de un emigrante español en Alemania. Reconocida por su talento para el relato, género en el que en 2003 ganó el "V Premio Internacional de Relatos Paradores de Turismo de España", Carmen tiene una historia personal admirable. A los 31 años dejó la seguridad de su empleo de toda la vida y lo apostó todo a su sueño de ser escritora.

-¿Por qué elegiste el título "Días de menta y canela"?
-Para explicar mejor la elección del título, resumiré un poquito la trama: "Días de menta y canela" arranca con el hallazgo del cadáver de un anciano en una miserable buhardilla de Düsseldorf. El muerto es un español que emigró a esa ciudad alemana durante los años sesenta. En Valencia, Clara Rosell, que se reincorpora al mundo laboral como periodista tras varios años dedicada a sus hijos, lee la noticia por internet y recuerda su propia experiencia en Alemania, adonde emigró de pequeña con sus padres. Propone a su jefe que le deje escribir un artículo sobre la misteriosa muerte de ese hombre. Para buscar información, se entrevista con el hijo del emigrante, que vive en Zaragoza y no había sabido nada de su padre desde niño. Héctor es un hombre maduro, atractivo, con unos ojos verdes que hacen evocar a Clara la copla de Concha Piquer que oía cantar a su madre de niña: "Ojos verdes, verdes como la albahaca?". Cuando, más adelante, compruebe que los labios de Héctor saben a menta y canela, recordará otro fragmento de la misma copla: "dejaste mi lecho cuando amanecía y en mi boca un gusto de menta y canela". Y hasta aquí puedo contar, porque hay mucha novela por delante, muchos secretos por desvelar y muchas sorpresas.

-Imagínate que no fueras tú la escritora y tuvieras que recomendar la novela a los lectores, ¿puedes hacer un ejercicio de falsa modestia y destacar las principales virtudes de "Días de menta y canela"?
-Diría que al combinar la intriga policíaca con una trama amorosa, a las que se añade un recorrido por la vida de los emigrantes españoles en la Alemania de los años sesenta, es una novela que interesa y entretiene a un amplio espectro de lectores. Plantea un misterio, narra amores intensos cargados de erotismo y pasión, hay situaciones con mucho humor... La combinación de todos estos ingredientes conduce a momentos de gran intensidad, en los que el lector se emociona "hasta las entretelas". Esto es lo que me han comentado varios lectores y lectoras, que afirman haberse enganchado a la novela hasta leerla "de un tirón".

-La novela se centra en buena medida en la experiencia de un emigrante español en Alemania. Tú también viviste en Alemania desde los cuatro a los 16 años y sabes lo que se siente siendo un emigrante, habrás podido recuperar sensaciones de tu propia cosecha personal?
-Aunque la novela no sea autobiográfica, si que recurrí a mis propias vivencias en Alemania para narrar la vida de aquellos emigrantes que partieron de España con lo puesto, en busca de una vida mejor y un futuro para sus hijos, sin conocer el idioma y, algunos, sin haber salido nunca de su ciudad o pueblo natal. La idea de escribir sobre ese fenómeno social, del que ahora nadie parece querer acordarse, ya que ahora no tenemos que marcharnos, son otros lo que vienen a España en busca de una vida mejor, es muy antigua. Fue madurando dentro de mí durante años, mientras iba desarrollando mis dos libros anteriores, "La vida en cuarto menguante" y "La cara oculta de la luna", hasta que al fin creí llegado el momento de abordar este proyecto.

-Se trata de tu tercera novela, ¿notas que vas cogiéndole el hilo a un formato de largo recorrido tan complejo y exigente como es la novela?
-A escribir se aprende leyendo y, sobre todo, escribiendo mucho. Ayuda en gran medida la facilidad que tenga cada uno para la literatura, para narrar, lo que llamamos "talento", una palabra que suelo utilizar con ciertas reservas porque me impone muchísimo respeto. Pero el oficio se adquiere escribiendo mucho, corrigiendo más aún e incluso desechando sin piedad lo que no sea bueno, por mucho cariño que le hayamos podido coger al texto en cuestión. Yo ahora me siento más segura en la novela que hace unos años, pero considero que todavía me queda mucho camino por recorrer y espero seguir aprendiendo y mejorando cada día.

-En 2001 fuiste finalista del "XV Premio Internacional de Cuentos Max Aub" y en 2003 ganaste el "V Premio Internacional de Relatos Paradores de Turismo de España", ¿cuál es la clave para que un cuento atrape al lector y qué diferencias básicas lo diferencian de la novela?
-En cuanto a las diferencias entre el cuento y la novela, creo que para escribir un buen cuento hay que sintetizar mucho y no desviarse nunca del camino. El cuento tiene su propio ritmo, que es mucho más ágil y directo que el de la novela, donde el narrador puede recrearse recorriendo diferentes subtramas hasta llegar al desenlace sin que se resienta el conjunto, siempre que el escritor controle la historia y no se extravíe en esos paseos. El cuento no admite ramificaciones. Debe ir directamente al grano. De lo contrario, se desinfla y pierde eficacia. Yo diría que escribir un cuento es, en cierto modo, como contar un chiste: debe ser ágil, directo y con una buena sorpresa final.

-En 1989, con 31 años, abandonaste la seguridad de un trabajo de oficina en una multinacional para hacer realidad tu sueño de dedicarte a la literatura y los idiomas, ¿cómo recuerdas el momento en que te decidiste a lanzarte al vacío y los primeros pasos inciertos en tu nueva vida?
-Pese a contar con el apoyo incondicional de mi marido, recuerdo por un lado cierto vértigo cuando pensaba en la decisión que acababa de tomar, pero por el otro, también sentía mucha ilusión ante la idea de dedicarme a lo que de verdad me gustaba hacer. Voy a confesar aquí una pequeña frivolidad que me permití durante las primeras semanas: como había trabajado durante años en dos multinacionales, situadas ambas a varios kilómetros de la ciudad, tenía que levantarme muy temprano para subir al autobús. Después de un largo trayecto me metía en la oficina, donde pasaba las ocho horas de rigor sin apenas ver la luz del día. Así que, cuando abandoné aquel trabajo, después de dejar a mi hijo en el colegio, me dedicaba a callejear sin rumbo por el centro de Zaragoza, por el mero placer de observar el despertar de la ciudad, algo que por mis horarios de trabajo me había perdido hasta entonces.

-Te dedicas también a la traducción, ¿qué te aporta esta práctica profesional?
-La traducción como free-lance me ha aportado sobre todo la disciplina necesaria para pasar horas y horas delante del ordenador, al principio traduciendo textos ajenos, y ahora escribiendo las historias que están dentro de mí con ganas de salir a la luz.